Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
Os escribo desde mi nueva silla años 50, comprada en un anticuario de la calle Belén. Como todo en mi casa, es incomodísima pero muy bonita. Soy partidaria de la belleza, como dice mi amiga P., “no como opción estética, sino como postura política: contra la fealdad [del mundo, del país, de la sociedad y de la coyuntura económica], belleza”. Belleza, belleza, belleza.
Me encantan este tipo de reflexiones, de axiomas, de lemas vitales, que a menudo vienen de los labios más inesperados. Sin ir más lejos, mi ex marido me regaló el otro día un librito divino (y sospecho que falsísimo), unos supuestos Recuerdos de mi vida, de Marilyn Monroe, basados en testimonios suyos recogidos de aquí y de allá (sospecho que más de allá que de aquí): entrevistas, documentales, reportajes…

En fin, el caso es que el resultado es espléndido. Un vívido —y vivido (o eso parece)— fresco de la estrella muerta construido a través de sus ecos y de los más inaprensibles reflejos dados (o creados) por ella misma, con su propia voz. Y el resultado, a pesar de tanta fealdad (su sórdida niñez, su primeros pasos en Hollywood, sus fracasos con los hombres), es de una belleza abrumadora. Marilyn era una mujer hermosa por fuera y por dentro. Juzgad vosotros mismos:
“Cuando eres un fracaso en Hollywood te sientes como alguien que se está muriendo de hambre frente a un comedor que huele al filete mignon que te enloquece.”
O:
“El Hollywood que conocí [en sus primeros años, cuando trataba de hacerse un hueco en aquella jaula de fieras] era el Hollywood del fracaso. Casi toda la gente que conocí había sufrido desnutrición o impulsos suicidas. Era como el verso: «Agua, agua por todas partes, pero ni una gota para beber». Fama, fama por todas partes, pero nunca nos saludaba.”
O esta otra (que, supongo, NO suscribirá esa gran intelectual y creadora del lenguaje llamada Bibiana Aido):
“He intentado ser directa con las mujeres. Es más difícil que serlo con los hombres. A los hombres a menudo les complace que les digas la verdad acerca de tus sentimientos. Pero muy pocas mujeres desean oír alguna verdad… si esta verdad, en algún aspecto, va a resultar molesta. En la medida de mis conocimientos, las amistades de las mujeres con otras mujeres se basan en un raudal de mentiras y conversaciones tontas que nada significan. Uno diría que son lobos tratando de seducirse mutuamente por la manera en que se halagan y coquetean cuando están juntas”.
Aunque mi cita favorita es esta. Hay un momento en que ella, que era una inculta, una paleta, analfabeta perdida (ella misma lo admite: “No había razón para disimular: era terriblemente tonta; no sabía nada acerca de pintura, música, libros, historia, geografía… ni siquiera sabía nada acerca de deportes o de política”), pero también una mujer sabia como la esfinge, se pregunta “si había algo que conociera”.
“No se me ocurrió nada —añade—. Excepto ser actriz. Sabía algo acerca de actuar. Era una manera de vivir en sueños durante algunos minutos”.
Era una manera de vivir en sueños durante algunos minutos. Si esto no es sabiduría y belleza (pero belleza auténtica, no un sucedáneo) que venga Dios y lo vea.
Moraleja: Para que luego critiquen a las rubias…
Nilda
La portada del último número de la revista Poets & Writers (on line) es una pintoresca foto de Marilyn Monroe, leyendo el Ulysses de Joyce.
Lothorien
A mí Marilyn me da una ternura exquisita, más allá de su voluptuosidad había una niña tierna buscando el amor y el soporte de los demás. Me fascina en "Con Faldas y a lo Loco" (o Una Eva y Dos Adanes de este lado del atlántico) de Billy Wilder. Pero lamentablemente la crueldad de sus más allegados terminaron con su salud física, psicologica y moral.
Muchos años antes, halla por 1929, otra rubia llamada Jeanne Eagels (sí, la de La Carta en su primera versión) pasaba por los mismos problemas laborales de la Monroe y el mismo "suicidio" por "sobredosis" en la cima de su carrera.
Antonio
simplemente fantasticas palabras! y es que, despues de todo, los caballeros las preferimos rubias :)
El Marqués de Portugal Este
Una prueba de que la inteligencia no es lo mismo que la cultura.
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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…
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