De Cine

Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
17 Julio 2008

De ratones y hombres... y ratas y superhombres

Al parecer, hoy emiten un documental en el que Oliver Stone habla sobre Alfred Hitchcock. Espero que, al menos, haya tenido la deferencia de enjuagarse antes la boca con sosa cáustica. Para mí, (San) Alfred Hitchcock es un maestro, un visionario, un genio. Un hombre con un mundo privado. On your knees!

Me interesa muchísimo la gente que tiene un mundo privado y lo impone a los demás, hasta el punto de que termina por convencerles de que ese mundo ficticio, una construcción a escala de sus deseos, es tan real como la vida misma. Es más: es la vida misma. Me apasiona esa gente. Son magos.

Reconozco una gran diferencia entre el mundo de Alfred Hitchcock y el de Oliver Stone. Mientras el mundo del director de Vértigo o Encadenados es, como él, un gran mundo, es de hecho todo un universo, poblado por una raza aparte de supermujeres rubias y caballeros pusilánimes; el único mundo que conocer el señor Stone es el (sub)mundo. Como Hitchcock, él también intenta imponerlo a los demás y convencerles de que eso, su cine, es su mundo. Y su mundo, el mundo. Error. El cine de Stone es un cine con minúsculas, mientras el cine de Hitchcock es un Cine con mayúsculas.

Lo único mayúsculo que tiene Oliver Stone es el ego y, según un compañero que tuvo la desgracia de entrevistarle, la halitosis. “Tenía un aliento capaz de tumbar a un rinoceronte”, me confesó una noche ante un copazo (según Pilar Eyre, otra gran periodista, últimamente metida a esfinge maragata, Helmut Berger es otro que tal baila: una exhalación del ex novio de Visconti y se te riza el pelo).

Aborrezco a Oliver Stone por el mismo motivo por el que aborrezco los falsarios. Porque no son auténticos. Cuando una mentira no llega a ser verdad deja de interesarme. El cine de Hitchcock, que es puro artificio, es auténtico, es Verdad. Para mí es más real que la vida, bigger than life. El cine de Stone, en cambio… El cine de Stone es una mierda.

Moraleja: ¿Qué será lo siguiente? ¿Pedro Ruiz haciendo un documental sobre Porfirio Rubirosa?

4 comentarios · Escribe el tuyo

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El Marqués de Portugal Este

"Esto es mentira" es la mayor verdad del cine.

el otro Ben-Hur (Ramón Novarro)

Oliver Stone es probablemente uno de los peores directores de la historia del cine, y el pobrecito sin enterarse.

Nilda

Entre mirada y mirada al ordenador estoy releyendo las memorias de Simenon (otro grande), muy recomendables para estas aplastantes tardes de verano). Pues bien, me ha venido el recuerdo de una anécdota relacionada con Hitchcock.

Ya saben que el prolífico Simenon escribía muy rápido, una novela a la semana y en este plan. Hitchcock, que tenía fama de tacaño, le llamó a Lausana (conferencia desde Hollywood) para tratar los derechos de autor de una novela que le interesaba llevar al cine. Contestó la criada de Simenon: «Lo lamento, monsieur no se puede poner porque está escribiendo una novela». «Está bien—repondió Hitch—, esperaré»

Pues eso, el humor de Hitch es fino, británico, sutil. Una delicia. El halitósico, por el contrario, no sabe qué es humor. Lo suyo son humos. Descomunales.

Nilda

Ja, ja, ja… Pedro Ruiz. Tenía completamente olvidado a nuestro caricato playboy. Jajajaja.

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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…

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