De Cine

Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
11 Julio 2008

Louella, entre tinieblas

[Finalmente Louella ha aparecido... en un convento. Ha tomado los hábitos, ha abrazado la arpillera, se ha cubierto los cabellos de ceniza y... Pero mejor que hable su Superiora. Eso, eso, que hable:]

¿La Hermana Paloma? Sí, está en el torno, pero no. Noooo. Ahora no puede hablar. Es que ha hecho voto de silencio. Y cuando una ha hecho voto de silencio, pues no habla. Lo mismo que cuando una ha hecho voto de castidad, no debe ir por ahí haciendo la tijera a diestro y siniestro, ¿verdad, Hermana Mari-Trini? Eso está mal. Repita conmigo: eso-está-mal. Mal.

Pero no pasa nada. Yo no soy como esas madres superioras de antes del Concilio. Para nada. ¿Castradora yo? Para nada. Hermana Mari-Trini, ¿dónde va? ¡Usted no va a ninguna parte! ¡Usted se queda aquí, a mi lado, donde yo pueda verla! Qué vicio tiene, hermana Mari-Trini… ¡Debería avergonzarse!

Fíjese en la Hermana Dominique-nique-nique. ¡Qué paz, qué voz, qué tez…! Cuanta Z, ¿verdad? En el convento somos muy fans de la Hermana Dominique. Hemos visto la película… Uuuuuuffff, infinidad de veces. A nosotras Debbie Reynolds es que nos encanta, ¿verdad, Hermana Mari-Trini? ¿Dónde va? ¿DÓNDE VA? ¡Venga aquí! ¡Aquí! Sit, sit.

Y eso que, cuando llegó, la Hermana Paloma hablaba perrerías de ella (no de la Hermana Dominique, sino de Debbie Reynolds). Decía unas cosas… espantosas. Aunque también es cierto, no obstante –en el convento somos muy de no obstante, ¿verdad, Hermana Mari-Trini?–, que su hija, Carrie, tampoco se quedaba manca.

Esta chica no nos gusta, ¿verdad, Hermana Mari-Trini? No nos gusta ni un pelo. Venía a ver a la Hermana Paloma y cuando se iba no quedaba ni una gota del vino de misa. Puede ser casualidad. No obstante... Ya le digo que somos muy de no obstante.

A mí no me gusta pensar mal, supongo que porque soy postconciliar… ¡Hermana Mari-Trini! Cht, cht, cht. Sit, sit. El caso es que la Hermana Paloma cuando llegó… no había quien la callase… y su boca era… un sumidero… Daba crédito… a todo tipo de difamaciones y libelos… Críticas, ironías, sarcasmos… ¿Cree usted que a Dios Nuestro Señor le gusta el sarcasmo? ¿Sabe usted lo que decía Debbie Reynolds? Que parir y Cantando bajo la lluvia eran lo más difícil que había hecho en su vida.

Yo no puedo parir y le aseguro que cantar bajo la lluvia no figura entre mis propósitos de año nuevo, pero sé reconocer a una artista en cuanto me la echo a la cara. Y a una lagarta, también. Y la Hermana Paloma, cuando llegó al convento, era una lagarta. De tomo y lomo. Y no paraba de hablar, qué horror. “¡Cállese, Hermana Paloma! ¡CÁLLESE!” Mano de Santo. Desde entonces, ni un ruido. También es verdad que el grosor de los muros del convento ayuda mucho, ¿no es así, Hermana Mari-Trini? Aquí. ¡Aquí!

¿La hermana Dominque? No, ella no se calló. Y mira que lo intenté, porque cuando empezó a triunfar se puso muy crecidita y el voto de obediencia… Yo creo que la disciplina no le hace mal a nadie, ¿verdad, Hermana Mari-Trini? La palabra de Dios entra mejor con un poquito de disciplina. Y de sangre, si es preciso. Pero la hermana Dominique… Cht, cht, cht… Descarriada. Completamente.

Ya no es que se casase. A nosotras, el sexo… ¿verdad, Hermana Mari-Trini? Pero los problemas con Hacienda son otra cosa. Los problemas con Hacienda son anatema. Ana-tema. Le recuerdo que el Padrenuestro antes decía: “Perdónanos nuestras deudas… y a nuestros deudores”, y ahora: “Perdónanos nuestras ofensas… y a los que nos ofenden”. La Iglesia puede perdonar una ofensa, pero una deuda jamás. JAMÁS.

Palabra de Dios, te adoramos Señor. ¡Hermana Mari-Trini! ¡HERMANA MARI-TRINI!

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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…

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