De Cine

Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
10 Julio 2008

¿(Súper)sexo en Nueva York? Supongo, si lo pagas...

[Louella sigue sin dar señales de vida. Hoy habla su amiga Totora.]

Bueno, Louella y yo somos superamigas. Así. Uña y cutícula. Imagínate que hasta compartimos el mismo color de esmalte de uñas. Naturalmente, YO fui la primera. Se lo copié a la marquesa de Portago, que era divina. Bueno, qué digo divina, superdivina. Superencantadora. Era de esas personas que te hacen ser mejor persona. Amiga-de-sus-amigos, elegante, refinada, culta, discreta… Vamos, un encanto. No entiendo lo de la sobredosis.

Mamá no daba crédito. Louella tampoco. De no dar creditito. Con la boquita (pintada) abierta de par en par. Increíble. Brutaaaaaaal. ¿El trato de la policía? Brutaaaaaaaaaaaal. ¿Y la sanidad pública? Ay, cómo son los pobres. La clase obrera. Un horror. Huelen… distinto. Mal. No, mal no. Distinto. Como esa gente que trabaja con las manos. ¿Yo? Yo con las manos no hago nada. Las alargo (para despedir al servicio) y cuando vuelven… oye… tengo las uñas pintadas… ¡de otro color! Como el de la duquesa de Sevillano. Rosa Alcarria. Los pobres es que no tienen ninguna sensibilidad para el color. Y eso es una pena, porque el color lo es todo. Yo soy cromatista, sin ir más lejos.

Ay, qué horror... Otra que me pregunta lo mismo. C-r-o-m-a-t-i-s-t-a. Asesora personal de color. ¿Que estás triste? Melocotón, nude, amarillo pálido… ¿Irritada? Lavanda. Lavanda, lavanda, lavanda. Louella era muy de lavanda. Superlavanda. Mamá siempre ha sido más de ciruela, de carmesí, de… Bueno, imagínate que un día, mientras veíamos Un domingo en Nueva York en el salón rojo (porque en casa somos muy de salón rojo, el azul y el amarillo los dejamos para bailes y puestas de largo), yo puse el grito en el cielo y mamá, en cambio, supernormal. Como si la cosa no fuese con ella.

Mamá es de esa generación para la que la moral no significa nada. Bueno, la moral y la moda, porque hay días en que cuesta trabajo distinguirla del servicio. “Pero mamá, si juraría que eso es prêt-à-porter…”. Una pena. Pues con la moral lo mismo. Fíjate que yo me quedé escandalizada. Imagínate el argumento: Jane Fonda es la típica frívola que intenta decidir si debe dormir con su prometido antes o después del día de su boda. No soporto a esas mujeres. Liberadas. ¿Pero liberadas de qué?

Cualquier chica haya sido educada, pero educada de verdad, sabe que, si no te han regalado un anillo COMO DIOS MANDA, no hay cama que valga. Yo para el tálamo nupcial soy inflexible… Vamos, comprendo a Charlotte perfectamente. A mí, Carrie y las demás me parecen, con todos mis respetos, porque en casa somos supertolerantes, un hatajo de furcias. Baratas, que es lo peoooor. Yo es que soy de la opinión de que con la moral se va a todas partes. Y si hay algún sitio donde no te dejan entrar con la moral, pues lo arreglas con la Visa…

Louella para eso tenía un sexto sentido. Seguro que ella, donde haya ido, lo ha hecho con la moral por delante. Bueno, con la moral… y también con las dos tetas que se puso en la misma clínica que Eugenia. ¡Qué pena de Eugenia! Yo soy de la opinión, porque yo tengo una opinión formada para todo, de que si te vas a operar hay que recurrir a las amigas. Porque yo, sin ir más lejos, soy superbuena amiga. Puedes contar conmigo para todo. Para lo que sea. De día. De noche. De cóctel. De fiesta. O sea, para todo.

¿Dinero? NO. Yo es que hablar de dinero me parece una ordinariez. Y prestarlo. No te diré ya ganarlo… Yo es que soy más de heredar.

¿Qué dices, mamá? Ay, es que te tengo que dejar, creo mamá que sale otra vez en la tele…

Ufffffff, creo que se le ha ido la mano con el Moët & Chinchón. Otra vez.

3 comentarios · Escribe el tuyo

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El Marqués de Portugal Este

Heredar ha dejado de ser elegante: Borja... etc...

Nilda

Totora, si fuera leída, podía haber apoyado sus formadas opiniones en Adora Dorado: así la distinción entre el pleonástico tálamo nupcial y el cromatístico tálamo visual, entre la boca abierta de par en par silente y la la boca cerrada a cal y canto sentiente. Pero claro, ella no ha leído a AD. Lo suyo es aplicarse la acetona mientras toma el té, “me lo dijo Josemi” y en este triste plan. Pobre Totora. ¿Y de cine qué?

A ver si mañana escribe la asesora financiera —de la cromatística a la crematística— y le puedo preguntar por la retribución en especie…

Daufine

lo que yo no sospechaba es que Louella era una mujer que se dejase acallar por la censura

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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…

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