Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.

Hace años, cuando me leí las memorias de Luis Escobar por primera vez (un libro delicioso que se completa al final con una selección de las impresiones recogidas en sus carnets durante años), una frase me saltó a la cara como un guijarro: “Me siento en la Gran Vía. Un carnaval de horrores”.
Fue como una revelación, ya que yo había pensado exactamente lo mismo un millar de veces, pero jamás lo había verbalizado de una manera tan escueta. Un navajazo de realidad. Ay, la realidad…
En fin, el caso es que ayer, tras una cena divina (como siempre) con mi ex marido, me llamó mi amigo A. para que me acercase a las fiestas de Chueca. Fue poner un pie en la Gran Vía y acordarme de la cita de Luis Escobar. ¿Un carnaval? Sí, y una orgía. El gran carnaval, as a matter of fact.


La verdad es que no me extraña que El gran carnaval (de los horrores mediáticos) fuese uno de los grandes fracasos en la carrera de Billy Wilder. A nadie le gusta que le pongan un espejo ante la cara y le digan la verdad: ¿crees en serio que tienes motivos para estar orgulloso? Mírate un poquito, un poquito más cerca. Más. Más cerca. Un poquito más. Ahora… ¡mírate! El público norteamericano huyó de su reflejo como de la peste bubónica. El espejo de Wilder era demasiado veraz.
La verdad es que el orgullo es un sentimiento básicamente anglosajón que me queda muy, muy lejos. Yo entre Orgullo y prejuicio y Pudor, me decanto por el pudor, un sentimiento mucho más español (además de una película preciosa de los hermanos Ulloa). Y entre las dos, me quedo definitivamente con Más fuerte que el orgullo.
Creo que el pudor (“Honestidad, modestia, recato”, según la RAE) es uno de los sentimientos más hermosos que puede experimentar el ser humano junto al amor. Claro que el pudor es básicamente un sentimiento cristiano, mientras que el orgullo, tan cercano a la soberbia, es contemplado por la Iglesia como un pecado capital (a pesar de que, a mi juicio, se trata de un sentimiento básicamente católico: rasca detrás de un integrista católico y encontrarás a un soberbio de tomo y lomo). Pero es que, claro, cuando Una va a un colegio de monjas hasta los 18 años, algo queda…
Encuentro que el cine clásico es un cine mucho más pudoroso, más modesto y más recatado que el cine actual, mucho más orgulloso y, desde luego, más soberbio. Aunque la soberbia era una de las señas distintivas del Hollywood clásico, se cuidaba muy mucho de escenificarlo. Hoy pasa exactamente lo contrario: mientras las estrellas y los productores son conscientes de que lo que hacen es, en la mayor parte de los casos, basura, adornan sus excrecencias con todas las formas de orgullo imaginables (y algunas, inimaginables).
¿Os parece que me he liado la manta a la cabeza hoy? ¿Que no hablo de cine sino de mí (una vez más)? Pues, como siempre, lleváis razón. Sí, pero no. No, pero sí. Creo que el cine clásico me gusta, a mí y a muchas otras personas (muchas de ellas gays, porque el cine clásico se alimenta, en buena medida, de ese tipo de necrofilia típicamente gay que encuentra en el pasado una vía de escape), porque es todo lo contrario a una celebración del Orgullo.
Por cierto, me encanta la definición que la Academia da del orgullo: “Arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas”.
Moraleja: Huid del carnaval de horrores. Huid del horror. Y, ante todo, huid del Orgullo. Yo voy en dirección contraria. Al Escorial.
El Marqués de Portugal Este
De la Real Academia Española:
Horror: (Del lat. horror, -ōris).
1. m. Sentimiento intenso causado por algo terrible y espantoso.
2. m. Aversión profunda hacia alguien o algo.
3. m. Atrocidad, monstruosidad, enormidad. U. m. en pl.
4. m. coloq. Cantidad muy grande. En pl., u. t. c. adv. Se divierten horrores.
...Estudiemos el punto 4... ¿Por qué usar "horrores" como adverbio cuando puede ser un nombre propio "Horrores"?
Louella
Jajajajaja. Horrores, Espantajos, AnaBolenas (sin camiseta, of course), CejasDepiladas... En fin, todo el catálogo habitual. ¿La única solución? Huirrrrrrr
LANG
Me encanta de q hayas hablado de esta pelicula,por q para mi fue un autentico descubrimiento,una fuente de inspiracion y junto con el crepusculo de los dioses,esta peli del inigualable wilder es la q mas me ha tocado la fibra sensible de este autor,de hecho a sunset boulevard,le he llamado siempre mi pelicula,por q si me hubiera dedicado a esto del cine,fijo q hubiera hecho una peli similar....y quiza tambien hubiera hecho un gran carnaval pero de otra forma.
Sin lugar a dudas q el gran carnaval de b.wilder,es un alegato soberbio y feroz contra el cuarto poder,el periodistico,sin lugar a dudas montequieu,si a dia de hoy viviera lo incluiria en su division de poderes gubernamentales....creo sinceramente q el periodismo es la profesion mas basurifica,menos honesta y mas sucia q existe,antes mendigo q periodista,una profesion en la q es mas premiado el paparazzo q deja q a una niña la coman los buitres a salvarla,para ganar el pullitzer y unos cuantos millones de euros,dolares o petrodolares...¿quien mato a lady di?,¿y a marylin?,¿quien quemo el liceo??????,¿cual es la verdad,la de la via o la del canal? ¿la rosa o la amarilla?...¿la de izquierdas o la de derechas? donde esta la verdad????....sin lugar a dudas el gran carnaval de b. wilder es un alegato honesto,firme,profundo,sensible,es un autentico mazazo a los massmedia y es una de las peliculas mas didacticas de la historia del cine....es una de las 4 o 5 peliculas q mas me han influido en mi vida y q mejor describen mis verdaderos pensamientos,emociones y sentimientos....obra maestra redonda,total absoluta,indiscutible,impepinable e imparable,fue un fracaso???,precisamente por ser tan buena y cantar y contar 4 verdades a los paparazzos,a la prensa el cuarto para unos y el primer poder para mi.
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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…
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