Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.

El virus egipcio me afectó a una edad muy tierna, pero afortunadamente nunca padecí más que unas décimas de esa fiebre. Rápidamente, mis fantasías (eróticas, ¿es qué hay otras?) se orientaron hacia otras civilizaciones más cercanas. Yo, si tengo que elegir, me quedo más con la Roma de los Césares o la Grecia de Cinecittá que con el Egipto de cartón-piedra del Hollywood rampante.

Confieso que puedo disfrutar como una niña con sandalias nuevas con el camp enloquecido de Tierra de faraones (¡esa Joan Collins convertida en diabólica concubina, ataviada con todas las glorias del kitsh más desaforado! – por cierto, que el guión de semejante delirio se debe en gran parte a la pluma, mojada en bourbon, del Nobel William Faulkner), con la recreación filogay que hizo Cecil B. de Mille de Los diez mandamientos (¡ese festival de la carne, del beefcake más turbador a cargo de Yul, Charlton y un guapérrimo John Derek, a quien torturan –ay– en una de las secuencias más enardecedoramente eróticas de toda mi infancia), con la versión hollywoodense de Sinuhé el egipcio, con unas bellísimas Jean Simmons y Gene Tierney y un más que macizo, mastodóntico Victor Mature (a sus pies, señor Mature, siempre, siempre a sus pies)…

En fin, que como veis, Egipto bien vale un technicolor. Por eso, me encanta que hoy emitan El valle de los reyes. No es, evidentemente, el mejor título del género, pero sí que es uno de los más deliciosos. Fue un gran medida la predecesora de la saga de La momia, sólo que con una gran diferencia: la belleza de Robert Taylor no está hecha para ser disfrutada entre las dunas, sino en otro marco más civilizado. Los pectorales de Brendan Fraser, y sobre todo sus sobacos, en cambio… Ah, sí, Una se los imagina sudados y resudados, despiediendo un olor como a formaldehído, y se me hace la boca agua. Bueno, qué digo la boca…
Moraleja: Si tengo que viajar a un país donde lo mismo me ponen una bomba, prefiero hacerlo en compañía de un chulazo, ¿me oyes, Brendan? No te avergüences de tu alopecia. No hay nada que no se pueda arreglar. Fíjate en Yul... ¡O en el mismo Terenci!
El Marqués de Portugal Este
No hay nada como el Cine para inventarse la Historia.
el otro Ben-Hur (Ramón Novarro)
Mi más sentido homenaje a Terenci Moix, al que sinceramente adoraba, gracias a él descubrí que existia un actor llamado Ramón Novarro.
Isadora
Esta no es una crítica cinematográfica, y perdón Louella por invadir tu espacio.
Taylor formó pareja con Parker en tres ocasiones: la primera de ellas en El gran Secreto, luego en El Valle de los Reyes y por último en ese extraño western-comedia que fue La Novia Salvaje. La pelirroja no fue una excepción en Hollywood y cayó fatalmente en el campo magnético de Mr Taylor gravitando en ese espacio todo el tiempo y a corta distancia desde el primer momento. Se cuenta que durante el rodaje de El Valle de Los Reyes persiguió al señor de los ojos azules dentro y fuera del set, y aunque Taylor se dejó cargar las baterías, eludió como pudo los asedios impetuosos de la absorbente y posesiva pelirroja porque vio en ella de repente la reproducción fiel de su exposa Barbara Stanwyck. Aunque Eleanor siguió insistiendo y Taylor dejándose insistir, la relación se cortó abruptamente después de La Novia Salvaje gracias al ultimátum de la actriz alemana Ursula Thies que ya llevaba un año batallando con Taylor para llevarlo al altar. Finalmente la estrategia de Thies fue más eficaz y Taylor se convirtió en su marido, quedando Eleanor echando espuma por la boca hasta el día de la fecha. Eleanor, Eleanor...aprende de Ava que jamás olvidó esos meses de rodaje de Soborno y disfrutó del romance mientras duró. Con hombres como éste qué más querías? Tuviste tu momento de felicidad! Fuiste afortunada !Dale gracias al Creador!
Nilda
En el Egipto de hoy, no sólo se ponen bombas. También se encarcela y tortura a homosexuales y seropositivos acusados de «extremistas».
Susú
Para mí, Brendan está para comérselo de todas las formas posibles. Es la quintaesencia de la masculinidad del cine contemporáneo y tiene unos hipnotizantes y profundos ojos verdes como esmeraldas que son increibles
Louella
Aaaaaaamén!
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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…
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