De Cine

Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
09 Junio 2008

Las dos señoras Stanwyck... o las tres, y las cuatro

Barbara Stanwyck cuenta con muchos, muchísimos fans. A mí siempre me ha parecido una grandísima actriz, supersolvente, capaz de sacar adelante cualquier papel contra viento y marea. Una ve Stella Dallas, que es el típico melodramón que con cualquier otra actriz sería in-fu-ma-ble, y se enternece. La Stanwyck consigue hacer humano el personaje de ese monstruo (particularmente, no me cuesta nada comprender —y disculpar— a esa hija: eso no es una madre, es una gorgona).

En fin, el caso es que cuando Una revisa el currículum de esta mujer, se queda de piedra. Era capaz de pasar de la comedia más loca (Bola de fuego, Las tres noches de Eva) al drama más desgarrado (Stella Dallas), del género más negro (Perdición o El extraño amor de Martha Ivers) al más almibarado género femenil (El otro amor), pasando incluso por los más suntuosos culebrones televisivos (El pajaro espino, Los Colby). Barbara sabía hacerlo todo y todo bien. Y, si hay que hacer caso de los rumores de Hollywood, con todos: sus maridos... y muchas mujeres (Tallulah, Joan Crawford, Marlene Dietrich… ¡y hasta Marilyn Monroe!*).

* [Al menos es lo que sostiene Diana McLellan en Greta & Marlene, Safo va a Hollywood, pág. 384:

“En 1952, Hollywood burbujeaba con el rumor de que Monroe y Stanwyck habían tenido una aventura mientras rodaban juntas Encuentros en la noche”.
Verdad o mentira, el rumor, desde luego, resulta de lo más jugoso].

Hoy, TCM emite Las dos señoras Carroll, uno de sus thrillers más delirantes. Responde casi punto por punto al género del gótico femenino, que tan en boga estuvo en los años 40. Nuevamente, recurro a una cita de Eva Parrondo Coppel, en la que habla de la película Él, de Luis Buñuel (ADORO esa película), como ejemplo paradigmático de este género:

“El género gótico femenino es un género que estaba especialmente dirigido a las mujeres (pertenece al llamado cine de/para mujeres) y está constituido por una serie de películas que cuentan una historia romántica cargada más o menos de suspense desde la perspectiva de una mujer. Estas películas se agrupan principalmente por el hecho de que comparten una estética y un conjunto de motivos y convenciones narrativas que provienen de las novelas góticas de finales del siglo XVIII. Motivos tales como la mansión o el castillo lúgubre, los sirvientes siniestros o el tema de la investigación de una habitación prohibida. Dentro de este género, que no presenta una coherencia global en términos de relato, se puede perfilar, sin embargo, un ciclo de películas que constituyen un sistema textual relativamente coherente porque parten de un tema narrativo común: el tema del 'matrimonio con el hombre ideal/un extraño'. Este grupo de películas fue iniciado por Rebeca (Alfred Hitchcock, 1940) e incluye también Sospecha (Alfred Hitchcock, 1941), Luz que Agoniza (George Cukor, 1944), El Castillo de Dragonwyck (Mankiewicz, 1946), Corrientes Ocultas (Vicente Minnelli, 1946), Secreto tras la Puerta (Fritz Lang, 1948), Atrapados (Max Ophuls, 1949)…”

… y por supuesto, esta que nos ocupa, Las dos señoras Carroll.

No voy a destriparos ahora el argumento de la peli, porque no es cuestión (eso sí: atención a la escena del vaso de leche... y decidme ¡si no os suena de algo!). Lo que sí puedo deciros es que, además de las interpretaciones de la Stanwych y de Humphrey Bogart, Las dos señoras Carroll es una de las cumbres del camp en muchos sentidos. La imagen del artista como vampiro y esos cuadros que Boggie perpetra en un estudio cerrado a cal y canto (Dios mío, ¡¡¡esos cuadros!!!, ¡qué ídem!) elevan esta película a categoría de título de culto.

Moraleja: Pues eso, que no os la perdáis. Vuestro background me lo agradecerá.

6 comentarios · Escribe el tuyo

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El Marqués de Portugal Este

Bárbara... esta Stanwyck.

Manderly

Junto con Bette Davis, una grande grande.
Lo del vaso, muy Hitch...

angel

una de las incuestionables gorgonas del mejor cine negro americano. Inolvidable en estos papeles pero tambien en grandes melodramas y esplendidos western. En resumen, Actriz con mayusculas. El molde se perdio con ellas.

Isadora

Todos los rumores sobre su vida sexual son éso, rumores; nunca se ha podido probar nada;son cosas publicadas para hacer dinero y lo han hecho porque la sexualidad de las estrellas de Hollywood se vende muy bien. Cualquier apasionado del cine clásico y de sus figuras sabe qué fuentes son fidedignas y confiables para informarse. Es un hecho conocido por todo admirador de Barbara que ella estuvo perdidamente enamorada de Robert Taylor toda su vida, lloró inconsolablemente su muerte en 1969 y la pérdida de todas sus cartas en el incendio que destruyó su casa en 1985. Me extraña Louella que te hagas eco de esos chismes cuando siempre la respetaste por ser la esposa de Robert Taylor, a quien adorabas, como todas las mujeres que lo han conocido.
Barbara es una grande de verdad, versátil como ninguna, poniendo en cada actuación el cuerpo y el alma, convincente en todos los géneros, verdadero talento de los pies a la cabeza. Barbara Stanwyck chapeau!!!

Lothorien

La sexualidad de las estrellas no las hace mejores actrices, ni les quita meritos de divas.
Particularmente adoro a Stanwick en Perdición, no se me borra de la menta la cara pasmada de la femme fatale cuando toca el claxón una y otra vez mientras su amante extrangula a su marido en el asiento trasero. Genial!

Susú

Otra gran actriz de carácter. Sencillamente sus trabajos son reconfortantes.
Una diva !

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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…

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