De Cine

Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
22 Mayo 2008

César Santos Fontenla, un (sentido) homenaje

Hoy quería hablar de Zafarrancho en el casino. No es que esta película me traiga a las mientes nada especial. No forma parte de mi educación sentimental, ni sexual ni nada semejante. No hubo revelación ni milagro. Estaba Paula Prentiss (que está deliciosa en la más deliciosa aún ¿Qué tal, Pussycat?), pero tampoco. El caso es que quería y quiero hablar de esta película porque, cuando he leído la sinopsis del argumento, he tenido un dejabugo, un flashback brutal a mis tiempos mozos (más aún, quiero decir).

La sinopsis de TCM es la siguiente:

“El siempre eficaz Richard Thorpe dirige a Steve Mcqueen y Paula Prentiss en esta divertida comedia con los juegos de azar como telón de fondo”.

Cuando he leído lo de “el siempre eficaz” se me han llenado los ojos de lágrimas. Qué maravilla. Qué pena. Qué hija de puta es la memoria…

Pero esta tía… ¿QUÉ se ha metido?, os preguntaréis (con razón). Me explico:

Cuando empecé en esto del periodismo (o de la prostitución, que para el caso es lo mismo), lo hice en la casa madre ABC, más concretamente en la sección de Espectáculos. Qué tiempos aquellos… Oti Rodríguez Marchante (simpatiquísimo y siempre vestido de negro; “el periquito negro” le llamaba yo, que ya entonces era un poco hija-de-puta), Carmen de Carlos (maravillosa, hoy es la corresponsal en Buenos Aires; esos ojos vidriosos y aquella voz), de la Fú (Manuel de la Fuente, otro personaje cariñosísimo, Blas de Otero de noche/Bruce Springsteen de día), Manuel Martínez Cascante (que a mí siempre me pareció que se había escapado de una zarzuela, creo que ahora está en México), Carlos Galindo (y sus cardados) y… Pepe Arenas. MARAVILLOSO Pepe Arenas. Súper personaje. La voz, las expresiones, la attitude… Todo. Mitazo. Un mitazo. Yo lo adoraba. Lo adoraba. ¡Qué noches me he pasado con Pepe Arenas! ¡Qué maravilla de hombre! ¡Qué colección de camisas de rayas! ¿Cómo no voy a querer al hombre que me descubrió a Dorothy Parker? Si me lees, Pepe, I-L-O-V-E-Y-O-U!

Bueno, el caso es que, en la distancia (o sea, desde casa), había otro crítico que compartía con Oti las tareas de comentar las películas. Las críticas de Oti eran a veces tan literarias, tan enrevesadas, tan llenas de juegos de palabras estrictamente privados, que en ocasiones eran prácticamente ilegibles. Después de leer su crítica no sabías si la película era una maravilla o una basura, pero una cosa sí que tenías muy clara, y es que el muchacho sabía escribir. Y que adoraba el cine. El buen cine.

Sin embargo, al lado de las reseñas del otro crítico oficial, las de Oti eran agua clara, un chupito directamente salido de la fuente Castalia si las comparabas con las de… ¡César Santos Fontenla! ¡QUÉ MITAZO!

Las críticas de este hombre eran una maravilla, un tour de force, un ejercicio estilístico que ríete tú de los áridos meandros de Marcel Proust. Era capaz de poner a caer de un burro una película en una sola frase que ocupaba un párrafo sin una sola coma, ni un punto, ni nada. ¿Pausa? ¿Un respiro? ¡Paparruchas! Si leías una de sus críticas en voz alta, corrías el peligro de acabar cianótica perdida (sé de lo que hablo, Carmen de Carlos y yo hicimos una vez la prueba y no pudimos llegar al final, a medio camino del primer —y único— párrafo ya necesitábamos respiración asistida).

Y sin embargo… ¡cómo echo de menos aquellas críticas! A César Santos Fontenla, que era un hombre generoso y espléndido, lo que se llama Una Excelente Persona, le encantaba trufar sus larguísimas frases con tópicos del tipo “el siempre eficaz” (Richard Thorpe en este caso), o “la solvente y, sin embargo, eximia” (Deborah Kerr), o “la bellísima y cautivadora y, no obstante, sólida” (Elizabeth Taylor), o “el a veces sobreactuado pero siempre espléndido” (Marlon Brando)…

Sus críticas, por muy truño que fuese la película, jamás eran del tipo Voy a Hacer Leña del Árbol Caído (que es algo que, por ejemplo, le encanta hacer a Boyero, al que venero, aunque a veces el veneno le sale por los poros, esos poros tan castigados). C. S. F. era siempre un caballero. Cuando escribía y cuando te llamaba por teléfono para quejarse, siempre gentilmente, siempre con aquella voz de contrabajo levemente teñida de bourbon y bonhomía, siempre sin perder el humor, de que habías “cercenado” su crítica sin piedad. ¿Piedad? Pero si yo entones no conocía el significado de esa palabra...

Qué atrevida era YO en aquella época, cuando me atrevía a decapitar aquellas largas, larguísimas frases para ajustarlas en su mezquina caja de texto. Qué inconsciente. Y qué feliz también… Qué tiempos maravillosos.

Moraleja: Dedicado también a Santiago Castelo, otro Santo insustituible de mi iconostasio, un hombre al que ADORO y al que siempre hice reír. Natural: ya entonces era TODA UNA MAMARRACHA. ¿Y qué eres hoy?, os preguntaréis, queridísimos lectores. Pues… MAMARRACHA Y MEDIA.

7 comentarios · Escribe el tuyo

Comentarios » escribe el tuyo

Nilda

Merecido homenaje a uno de los grandes de la crítica, si señora. Escribió cientos de ellas en Informaciones, ABC, Triunfo, Nuestro Cine…; publicó varios libros y fue quien acuñó la expresión «Generación de la Berza» para etiquetar a los novelistas del realismo social (años cincuenta). Me consta que fue muy estimado y respetado por la profesión.

Aun a riesgo de ser tildada de puntillosa, ahí le dejo: a) una puntualización: su segundo apellido es Fonte(n)la; b) una corrección: seguramente debido a la emoción, ha escrito que «hecha» de menos aquellas críticas. ¡Usted, que jamás incurre en yerro ortográfico!

Paula Prentiss está también deliciosíiisima en Su juego favorito.

Un saludo y buen fin de semana.

Louella

Dios mío... Mil gracias. Lo corrijo ahora mismo... Me avergüenzo de mí misma!!!

Louella

Hecho (ahora sí, con h). De nuevo, gracias mil.

el otro Ben-Hur (Ramón Novarro)

Desde muy niño seguia las maravillosas críticas de Cesar Santos Fontela, era lo primero que leía de ABC. Mi más sentido recuerdo para quien tanto me enseñó sobre el cine.

El Marqués de Portugal Este

es una fórmula lógico-matemática que habría que recuperar.

Mosca

Comentario muy acertado sobre Cesar Santos. Fui amigo suyo, y también aficionado al cine, desde los lejanos años de la facultad, y le he seguido desde sus primeros comienzos, desde sus comentarios en programas de cine-clubs y en Cinema Universitario, Nuestro Cine, Triunfo, etc hasta las críticas de ABC..Me gustaría charlar contigo sobre este amigo.

paisana



Conocí a Cesar y a su mujer en casa de amigos comunes en
1976 y desde entonces iniciamos y proseguimos una amistad que duró hasta su muerte en caso de él y que sigue entrañable en caso de ella. Teníamos muchas cosas en común, ideas, visión del mundo, amor al cine y además ambos habíamos nacido y estudiado en Salamanca. me uno al homenaje a uno de nuestros mejores críti cos de cine. gracias por habernoslo recordado.

Recomendaciones

Escribe tu comentario

TCM no se hace responsable ni comparte necesariamente las opiniones vertidas por sus colaboradores.

Añádeme a tu página de Google

Añádeme a tu página de Google

El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…

suscríbete