Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
Bueno, pues ya tenemos otra biografía-escándalo a la que hincarle el diente: Clark Gable, estrella atormentada, de David Bret.

En esta nueva entrega de mariquitismo queer que inunda el mundo de las biografías de divos y divas del Hollywood clásico, el autor, un francés que vive en Inglaterra —lo que ya me hace dudar de su cordura— especializado en biografías de famosos —otro dato inquietante de su propio currículum que nos hace plantearnos su buen juicio—, asegura que Clark Gable era un “bisexual reprimido”. Vamos, que en su día ejerció de chapero en los lavabos de los estudios allá por los años 20.
¡Gran escándalo! Pfffffff. Pues ya ves tú qué novedad. Era un rumor que llevaba escuchándose en Hollywood desde los años 40. Cuando Kenneth Anger publicó Hollywood Babilonia hace 50 años, ya lo recogió con pelos y señales para explicar el súbito despido de George Cukor de Lo que el viento se llevó.
De la noche a la mañana pasó de dirigir a Vivien Leigh a estar en la calle porque, según Anger (y también según Patrick McGilligan, biógrafo de Cukor), Bill Haines, ex galán de cine mudo reconvertido en decorador de las estrellas y amigo íntimo del director, le confesó que en su día le había hecho una mamada al señor Butler, sí, al mismísimo Clark Gable, en los lavabos a cambio de un puñado de dólares.

¡Gran escándalo! Pffffff. Ahora David Bret (arriba, su foto; no tengo palabras: desde Quentin Crisp no veía tanta pluma ni tanto cardado en un retrato de contraportada) añade los nombres de Earle Larrimore y Rod La Rocque, dos actores que llevan más años convertidos en mojama que el brazo incorrupto de Santa Teresa, a la lista de afortunados que contrataron sus servicios. Ya ves tú. Espera un momento que voy a rasgarme las vestiduras…
Moraleja: Perdonadme si a estas alturas todas estas cosas no me provocan sonrojo, sino sólo pereza. Vamos, perezón total.
el otro Ben-Hur (Ramón Novarro)
Pues si, menuda novedad....que el muchacho se ganara la vida nada tiene que ver con sus (por otro lado personalísimos)gustos sexuales. Sobre el cacareado despido de Cukor, otros investigadores más serios afirman que el trabajo de este no satisfacia a Selnick, que era quien tomaba las decisiones. Lo que sucede es que la otra explicación es mucho más romántica. Y perdone Louella por mi dureza anoche, pero es que no puedo con ese señor.
Nilda
¿Clark? ¡Quién lo iba a decir! Eso es más antiguo que la tos; pero de esas abyectas martingalas se nutren los biógrafos queer. Es un no parar.
Ja, ja, ja. El tal David se da un aire a Edith Sitwell, pero seguro que no tiene su ingenio.
Mr Arkadin
Gracias por la recomendación Louella de otro libro para no comprar. Os imagináis que compráis el libro y aparece el tipo ese de la foto a firmároslo? uuuuuuuuff que repelús
Lothorien
Pues yo me quedo pensando en las orgías homo, bi y hetero en aquella mansión para solteros que alquilaban Clark Gable y Errol Flynn (otro tío caliente). Follaron con cuanto turista incidental, invitado o curioso pasó por sus manos... y cama.
El Marqués de Portugal Este
Supongo que como todo buen actor, podía ponerse en cualquier papel y fingir cualquier sentimiento y emoción.
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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…
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