Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.

Bueno, pues finalmente ha ocurrido. Mi estancia en la Betty Ford ha llegado a su fin. Cuando llegó la cuenta (con los extras) mis patrocinadores pusieron el grito/rugido en el cielo y he tenido que hacer las maletas y salir zumbando, sin despedirme siquiera de Liz&Liza (lissylaisa), un ente bicéfalo con una capacidad para las sombras de ojos más extremadas, en todas las gradaciones del malva y el verde heliotropo, que, la verdad, nunca acabó de caerme bien del todo. Sospecho que se odian no cordialmente, como un matrimonio; sino ferozmente, como hienas peleándose por el mismo trozo de carroña.
Cuando le insinué a Liz que, tal vez, ella podría correr con los gastos de la clínica (una parte, al menos) puso los ojos en blanco y se echó a reír con esa risa suya que suena como esquirlas de hueso en la superficie helada de una ciénaga. En fin…
Una cosa he sacado en claro. Nunca, jamás, debes poner todos los huevos en la misma cesta. “¿Y eso qué significa?”, os preguntaréis. Pues no lo tengo muy claro, pero lo mismo puede decirse del proverbial “No llores por la leche derramada”. Aunque, claro, NO es el caso de Liza, que cada vez que ve un poco de leche (de pantera –un cóctel que la vuelve, literalmente, loca del pussy) derramada, se pone a cuatro patas y no para hasta dejar la moqueta como los chorros del oro. Qué dotada está esta mujer para las labores domésticas, Dios mío…

Para compensar el mal trago, TCM emite hoy Furia, una obra maestra del maestro Fritz Lang que, como toda obra maestra de un maestro, lo último que necesita es que YO la mancille escribiendo estupideces sobre ella. Lamentablemente, hay pocas cosas que me gusten más en el mundo que mancillar reputaciones ajenas, especialmente cuando están justificadas (las reputaciones, no mi ingratitud).
En el caso de Furia, mi bête noire se llama Sylvia Sidney (SS a partir de ahora). SS era una actriz con cara de ratoncita asustada que sabía fruncir sus labios de capullo de rosa como nadie para darle a su cara, esa cara de magnolia, un aire de cordero degollado que hubiese envidiado San Dominguito del Val en el momento de su crucifixión. Pero su aire ineguo de virgen judía era… ¡completamente falso!

Detrás de esa cara angelical se escondía una lagarta capaz de destruir uno de mis matrimonios favoritos en la Meca del cine, el del magnate B. P. Schulberg y Adele Jaffe, los padres de Budd Schulberg. Este príncipe de Hollywood, escritor y guionista, cuenta en sus memorias cómo SS se interpuso en el matrimonio de sus padres, se mudó al lado de su casa y consiguió romper la que, hasta ese momento, parecía una de las uniones más perfectas de la fábrica de sueños.
El sueño de B. P. y Adele llegó a su fin cuando SS puso sus garras sobre la cartera del jefe de la Paramount, que se encoñó con la diminuta actriz judía* hasta perder el norte. Ya se sabe que Hollywood es un mal lugar para vagar sin brújula y, desde entonces, ya todo fue mal para B. P.: su mujer lo puso de patitas en la calle, la Paramount le hizo la cama y puso a otro en su lugar y la carrera de la Sidney despegó hasta el punto de que ya no necesitaba alas prestadas. Adiós B. P.
* [Budd Schulberg incide mucho en el sexy kosher y en su importancia a la hora de la cama].
¡Toma con la virgencita, la víctima, la ovejita perdida, ingenua y candorosa! ¡Una loba con piel de cordero (degollado)! Vamos, es ver a Silvia Sidney y ponerme hecha un basilisco. No os digo más…
Moraleja: Hoguera para la Sidney. Y para todas las mosquitas muertas. Líbrenos Dios de las aguas mansas. Vamos, que puestos a preferir, mejor las aguas fecales, dónde va a parar.
Nilda
CONTRASTES
Fritz Lang a Peter Bogdanovich: “Yo no elegí a los actores, Spencer Tracy y Sylvia Sidney fueron elegidos por la oficina central de los estudios, sin el visto bueno de Joseph L. Mankiewicz [productor]”
(Extraído de "Fritz Lang en América", de Peter Bogdanovich (1972).
Mankiewicz a Michel Ciment: “Le dejé [a Lang] elegir a los intérpretes, salvo a Spencer Tracy, que ya había sido contratado y a Sylvia Sidney, que yo decidí que actuara porque era el productor y tenía el privilegio de seleccionar a las estrellas. El productor era el patrón en la M.G.M.”
(Extraído de una entrevista de 1983, en la que añadía que lo contado por Lang a Bogdanovich sobre Furia “era un cuento de hadas“).
¿En qué quedamos?
Versiones, interpretaciones, desmentidos, vueltas y revueltas de un mismo suceso, que a los amantes del cine tanto nos divierte leer, pero que a los historiadores del séptimo arte ponen, por lo frecuentes, de los nervios.
el otro Ben-Hur (Ramón Novarro)
La apología que de Schulberg hace su hijo, en su por otro modo brillante libro me da nauseas, tras los oscuros retratos de LB e Irving Thalberg, pesa mucho la envidia, quizás con Silvia ocurriera lo mismo. Las mosquitas muertas que no resultan serlo me ponen muchísimo y los escritores por muy brillantes que sean, que no ven más allá que a papaito y mamaita, para nada.
Más de alguien que escribió una película que es la justificación más vergonzosa de la historia del cine....para que hablar.
Louella
Jesús, qué carácter!!!
El Marqués de Portugal Este
¿Existirá alguna vez la Clínica Hillary Clinton?
Louella
Para Mechas. La clínica Hillary Clinton para mechas.
Mr Arkadin
O mejor, clínica de becarias Hillary Clinton para lipoSUCCIONES
Louella
Jajajajajaja. Marvelous!
Lothorien
¿Por qué no pensar que la seducción fue al revés? El magnate se interesó en la "mosquita muerta", le prometió fama y fortuna a cambió de algunas nochecitas románticas, y al final aquella niña logró triunfar al estilo de Ha Nacido una Estrella.
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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…
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