Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
Tendréis que perdonarme (una vez más), pero estoy en pleno retiro en la Betty Ford, junto a mis amigas Liz y Liza. Queremos dejar la frasca de una vez, no tanto por motivos de salud sino por motivos estéticos. Cuando tu piel parece la pantalla mohosa de una lámpara de pergamino es mejor retirarse un poquito para VOLVER CON FUERZAS RENOVADAS.
Aquí, en la Betty, Liz (de cerca, sus famosos ojos color violeta tienen un aspecto vidrioso de lo más disuasorio, os lo aseguro), Liza (otra qué tal baila: tiene una colección de piños que ya no sabe Una distinguir los auténticos de los falsos) y yo jugamos interminables partidas de cinquillo y nos dedicamos a despellejar a las otras, las demás, las advenedizas. Lo peor de Britney, Amy y compañía no es la piel color moqueta o el pelo-liendrera. Para nada. Lo peor es el aliento. Te eructan a la cara y tienes 48 horas de alucinaciones garantizadas. Ácido puro. Una pena.
En fin, aún así he sacado tiempo para haceros una recomendación (tendréis que excusarme si no, a veces, mi redacción es un poco... digamos... errática, pero no os podéis imaginar lo difícil que es concentrarse cuando te persigue una enfermera armada con un enema; lo del enema, pase, pero las medias blancas... y esos tobillos... ah, qué horror). Bueno, a lo que iba.
Una vez a la semana es algo más que una película. Es La Verdad de la Vida. Así, en mayúsculas. Kim Novak haciéndose pasar por estudiante es mucho más increíble que Kim Novak haciéndose pasar por puta. En ambos casos, la Novak vuleve a demostrar que, tanto como estudiante como puta, hay una ley que, por mucho que se empeñen las feministas más acérrimas (y con más martillo), sigue estando tan vigente como la ley de la gravedad. "¿Y qué ley es esa?", os preguntaréis vosotros, querídisimos lectores.

Pues cuál va a ser: dos tetas tiran más que dos carretas. Lo sentimos, pero sigue siendo así. Una va a una entrevista de trabajo (por no hablar de un casting) y, si tiene dos tetas como Dios manda, tiene el 50% de la entrevista hecha. Y, si además de Dios, ha intervenido el bisturí de un cirujano, entonces ya está todo hecho: el trabajo es tuyo.
Desengañaos, queridas. No hay mejor currículum que una buena delantera. Lo digo por experiencia. Un master y varios idiomas están muy bien, pero ante un canalillo NO hay color. Los jefes siguen prefieriendo Canalillo a Master.
¿Que no es Políticamente Correcto? Pues lo siento, queridas. Pero la realidad no es Políticamente Correcta. Ni los jefes. Ni las empresas. Los hombres no han llegado a la fase anal. Bueno, algunos sí, algunos no salen de la fase anal; vamos, que están obsesionados con el Ano y Todos Sus Derivados. Pero, en general, siguen enganchados a la teta de mamá.
Y por eso, chicas, si estáis buscando curro, os recomiendo la visión de Una vez a la semana. ¿Que sois estudiantes? Pues fenomenal, esta peli os servirá para copiar ideas para futuras tesis y tesinas. ¿Que sois putas? Mejor que mejor: Kim Novak siempre será una fuente inagotable de estilismos. ¿Que sois survivors? O sea, mujeres que tienen que buscarse las habichuelas, ya sea en una oficina o en una esquina, pues eso...

Moraleja: Liz y Liza son feministas. Y borrachas. Como YO. Pero, chicas, lo que no somos es tontas. Los hombres... Qué pena más grande... Si son así, ¿por qué no aprovecharlo?
susú
Qué razón tiene, Querida Louella. Me sorprende la hipocresía con la que algunos de los que aplican esa realidad que usted ha mencionado ( políticos, empresarios, directores,etc.) luego van de defensores del feminismo. En esta vida no se puede creer en nada de lo establecido como políticamente correcto, porque al igual que la moda de ropa, es efímero y superficial. Uno no debe más que creer en sí mismo y emplear sus propios recursos e ideas ( por muy políticamente incorrectas que sean) para obtener lo que se merece. Eso lo sabía, entre otras, la bellísima Kim Novak; por eso se jactaba de tener un buen par de tetas turjentes ( y sin silicona, 100% naturales) como dos neumáticos recién inflados y lucirlas sin sujetador como un buen collar de perlas. Y si se transparentan y se marcan los pezones, mejor que mejor...
Mr Arkadin
Pues sí, donde este la delantera de Kim Novak que se quiten Raúl y Van Nistelrooy...
Nilda
Diga que sí, Parsons, las tetas para un roto y para un descosido: qué admirable concepción de la feminidad. ¡Pues están los tiempos como ir dando trabajo a cualquier ceporra sólo por tener un buen par!
En fin, se le perdona por estar en fase de desintoxicación.
Saludos.
N
P.S. Alguien debería decirle a doña Louella, esa mujer, que utilizar tan a menudo el argumento (graso) de las TETAS queda…, no diré grosero, pero sí facilón.
Louella
C'est la vie, querida! Salga a la calle... ¿Qué ve a su alrededor?
Nilda
Ya lo hago, querida; no vivo en clausura. De hecho, me paso la vida en la calle —no en las esquinas, ¿eh?—. Y le aseguro que mis (elevados) emolumentos no me vienen de trabajar la poitrine, sino el músculo cerebral. Ja, ja.
(Cierro el tema.)
[Me resulta usted muy simpática, malgré tout.]
Louella
La verdad es que usted también es un cielo, querida.
El Marqués de Portugal Este
Veo que Uds se lo pasan... ¿pecho?
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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…
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