De Cine

Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
07 Mayo 2008

Ella, él y Asta o Ella, su marido y su perro (o una oveja)

El otro día vi una foto de La Mujer Fricativa, espantosamente vestida, como siempre, junto a Francisco Ayala y me quedé de piedra pómez: ella, con esa aterradora expresión de alimaña vehemente que se le pone cuando sonríe, parecía mucho más vieja que él (que tiene 102 años). La obsesión de algunas mujeres por la liofilización me pone los pelos de punta. En el caso de La Mujer Fricativa, esa obsesión alcanza cotas que llegan a ser preocupantes: a su lado, Bambi parece una morsa.

Creo que fue Coco Chanel, esa zorra (gran modista, pero hija-de-puta de los pies a la cabeza pasando por el 2.55), la que dijo aquella tontería de que “una mujer nunca es lo suficientemente rica ni está lo suficientemente delgada”. Una majadería, como tantas y tantas de las que dijo esta mujer. Adoro sus trajes, pero a ella la abofetearía.

En fin, cuando pienso en un prototipo de mujer delgada pero que no parezca escapada de un campo de exterminio (caso La Mujer Fricativa o incluso Wallis Simpson, que también tenía un aire vagamente ornitológico, cuando no equino, de lo más inquietante), siempre me viene a las mientes esa maravilla de mujer llamada Myrna Loy. Divina la Loy.

No hay foto mala de ella. No conozco un caso igual. Siempre, incluso en el de auténticos monstruos de la pantalla que dominaban a la perfección el arte de posar ante una cámara (Heddy Lamarr, Marlene, Greta) hay instantáneas que parecen hechas por un enemigo. En el caso de Myrna Loy no. Jamás he visto una foto en la que no dominase el gesto, la expresión, la mirada, los párpados (¡esos párpados divinos!), la coiffure… Todo. Siempre está perfecta. ¡Qué maravilla!

Me encanta esta mujer. Y me encanta la pareja que hizo durante años con William Powell. La cacareada química Hepburn-Tracy era producto de las hormonas, no del celuloide, sin embargo la pareja Powell-Loy jamás compartió cama y no se me ocurre un matrimonio más compenetrado en toda la historia del cine*. Ella le mira, él sonríe y ella ya sabe lo que él está pensando y le devuelve la sonrisa con un mohín de patito empachado que quiere decir un sinfín de cosas. Y todo sin decir una sola palabra. Pura sintonía. Perfecto. Ella, impecablemente vestida. Él, irreprochable. La perfección absoluta. El súmmum.

Pienso en Myrna Loy, incluso pienso en Mina Loy, que es una artista de la época a la que también adoro, amiga de Djuna Barnes, de Man Ray, de Marcel Duchamp y de Williams Carlos Williams, amante de Marinetti y mujer de Arthur Cravan, ambas delgadas pero no liofilizadas, modernas pero no dos mamarrachas, estupendas, divinas… y me acuerdo de nuestra Mujer Fricativa… Y se me cae el alma a los pies.

¡Qué pena de mujer! ¡Qué mal vestida! ¡Qué mal peinada! ¡Qué mal posa en las fotos con esos ojos, a punto de salírsele de las órbitas, y esa sonrisa de Savonarola demente! Y su marido, claro. No podemos dejarnos en el tintero a su marido, que en lugar de tomar el ejemplo de William Powell ha tomado el del Padre Piquillo. A este hombre, si en lugar de una gorra militar le das una boina, parece que, por fin, ha encontrado su lugar en el mundo.

En fin, no sé… Comprendo que Myrna Loy es poner el listón muy alto, pero es que… en fin… a mí, de verdad, Esta Mujer (con mayúsculas, porque ella se ha hecho superfan del protocolo; bueno, del protocolo y de Felipe Varela, que es una cosa que no me voy a poner a analizar ahora) a quien cada día me recuerda más es a Margaret Hamilton. Clavadita a la malvada bruja del Oeste, oye. Su prima hermana. O su hermana… Ay, perdón.

* [Esta noche, en TCM Clásico, Ella, él y asta. Una delicia.]

Moraleja: Chica, un poco más de cine clásico. ¡Y dale un tajo a esas faldas, que estamos en el siglo XXI!

7 comentarios · Escribe el tuyo

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el otro Ben-Hur (Ramón Novarro)

Adoro a Loy y a Powell, si intervienen los dos en la misma película, pues es ya el acabose. Por cierto Ella, él y asta es sin duda la mejor película de la saga del hombre delgado. Pasa como con Tarzán y su compañera, la segunda es mejor que la primera, MGM no hacía secuelas deprisa y corriendo, si no con calidad.

Mr Ripley

Perdón por mi torpeza pero, ¿quién es la mujer fricativa? ¿empieza por L?

mjm

Disculpa si contesto al articulo de mujer fricativa (que no sé lo que es) si la critica va por la Princesa de Asturias me parece una falta de educación (simplemente) meterse con alguien que no puede defenderse y que ha sabido aprender y adaptarse a un montón de circunstancias positivas y adversas con más clase que un motón de gente. No la conozco y no puede ni debo criticar lo que me resulta desconocido. Por favor ¿ Cómo eres tú? .....

etienne

Estas equivocado mjm: se puede criticar todo. No tiene que ver con la educación.
Lo que resulta más inexplicable es la defensa de esa gente argumentando que tiene clase o que son muy campechanos.

Lothorien

Ella, Él y Asta fue realizada el mismo año (1936) que otra deliciosa joya de William Powell: Al Servicio de las Damas (My Man Godfrey, Gregory La Cava), con la no menos estupenda Carole Lombard (murió por la patria, declaró el presidente Roosvelt al momento de la trágica muerte de la actriz).
En 1937, en la 9a entrega de los Academy Awards, Powell recibía su segunda nominación no por su papel de "Nick Charles", sino por la comedia dirigida por La Cava (la primera había sido por The Tin Man, o La Cena de los Acusados, según traducción, antecesora de Ella, Él y Asta).
Powell se convirtió en el primer actor en ser el protagonista de 4 películas en competencia el mismo año para alguna de las candidaturas a los Oscars: Ella, Él y Asta, Al Servicio de las Damas, Una Mujer Difamada y El Gran Ziegfeld, las dos últimas con nominación a Mejor Película. Myrna Loy, por consiguiente, tenía participación en 3 de esas cintas.
Al final, el Oscar le fue arrebatado por un Paul Muni en su cuarta nominación gracias a La Trágedia de Luis Pasteur (William Dieterle), por la que Muni ganó también la Copa Volpi de Mejor Actor en el Festival de Cine de Venecia.
Myrna Loy y William Powell nunca ganarían un Oscar en competencia. Pero tienen la fortuna de que al menos una de las 13 cintas que protagonizaron juntos resultara triunfadora con el Oscar a Mejor Película: ese musical olvidado que es El Gran Ziegfeld (

Nilda

Ja, ja, ja. La Mujer Fricativa.

Doña Louella, es usted la campeona de la analogía (y de la morfología).

Jajajaja.

El Marqués de Portugal Este

La cuestión es que, en el Hollywood de los 30 a los 50, todo el mundo estaba orgulloso de su papel...

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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…

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