De Cine

Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
14 Abril 2008

¡Qué duro es ser moderna!

El día que murió Antonioni (un día antes, o después, de Ingar Bergman) escribí un obituario un poco cruel. Me arrepiento. La crueldad (casi) siempre es innecesaria. Y más con los muertos. La verdad, sin embargo, es también un poquito cruel una vez más.

La verdad es que a mí la obra de Antonioni me deja un poquito indiferente… si entendemos que el coma puede ser también un grado, tal vez un poco extremo, de la indiferencia. Pero, bueno, también hay que reconocer que hizo una peli como Blow up que justifica, por sí sola, toda una carrera. De hecho, es una de esas películas sobre las que se han escrito libros, tratados y hasta tesis doctorales. Toda esa literatura, metaliteratura o cacaliteratura —“literatura de farfolla” la llamaba un amigo mío, ya muerto (no le mató la metaliteratura, sino un coche)— capaz de aburrir a una oveja o de dormir a todo un rebaño.

Tengo más de un punto en común con la obra de Antonioni: YO también he envejecido. Mogollón, como diría SAR Letizia. Es dramático, pero, como la mismísima Blow up, YO también aparento mi edad. Canas, patas de gallo, tetas que se caen...— la gravedad no es una ley, es una tiranía, una tiranía que detesto—, dientes que empiezan a parecerse sospechosamente al teclado de un clavicordio… Un catálogo de miserias que os ahorraré por misericordia.

Sin embargo, también como YO, esta película tiene una cualidad furiosamente moderna que, con todo lo que eso tiene de caduco, es lo que mejor ha aguantado el paso del tiempo. Y paradójicamente se debe a una disciplina que está obsesionada con el paso del tiempo, con lo que es o no es moderno, con lo que se lleva y lo que no: la moda.

Blow up sigue siendo una fuente de inspiración para diseñadores de todo el mundo. Sólo en nuestro país, en la pasada edición de Cibeles se presentaron dos colecciones inspiradas en la peli de Antonioni: la de Ailanto, un par de chicos que de vez en cuando hacen cosas muy interesantes, y la de Juana Martín, una cordobesa que debería de quedarse en su pueblo asando castañas o haciendo trajes de flamenca, que tanto decoran y son tan inflamables.

Courrèges, Mary Quant, Rabanne… Todos están en Blow up. Y lo mismo pasa con una generación de modelos que hoy son míticas: Veruschka, Jean Shrimpton… Sólo faltan Penelope Tree y la simpar Twiggy para que el cóctel provocase una sobredosis. Da igual. No hacen ninguna falta. Antonioni se propuso recoger el ambiente del swingin London, ese que tanto le fascinó mientras su amada Monica Vitti estaba rodando Modesty Blaise, y lo consiguió con creces.

Recreó la figura del fotógrafo mimado de la época, David Bailey, con los rasgos de David Hemmings (antes, mucho antes de que la hora feliz de los pubs londinenses abotagara esa cara como dibujada por Simeon Solomon), y la jugada le salió redonda. Consiguió una película moderna —con ese tipo de modernidad que es consciente de sí misma todo el rato, como los aristócratas de las novelas de Henry James, que no se relajan jamás— que, mal que bien, ha aguantado el paso del tiempo y que, en provincias, sigue resultando lo más moderno. Y por provincias, queridos, también entiendo Madrid, que conste.

Moraleja: Ay, qué dura (y caduca, y agotadora, y absurda) es la vida de la moderna. ¡Menos mal que YO entendí a tiempo el valor, y las ventajas, de ser Una Clásica!

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Begoña

A mí Antonioni también me da una pereza...

Lothorien

Hablar de Antonioni... ¡Que flojera! Pero coincido en que para el resto de los mortales Blow Up (titulada en México "Deseo de una Mañana de Verano") es la más comercial y la más célebre de sus rarezas. El argumento de la fotografía como evidencia incriminatoria (basada en una historia corta de Julio Cortázar) fue cool en su tiempo (1966) e inspiró a clásicos como Blade Runner (1984), se nutrió de guiones como La Sombra de un Duda (Hitchcock) y Diabolicas (Clouzot, versión francesa de 1955), entre otras.

El rubio Hemmings (lástima que hoy nadie se acuerde de él) haría dos años más tarde otra joyita del cine francoitaliano: Barbarella, con Jane Fonda...

El Marqués de Portugal Este

Como decía Madame Chanel, l'elegance... C'est à toujours... Pas à la mode...

Siempre tuyo

Pues a mi no m parece a haya aguantado bien el paso dl tiempo. Igual m pasa con Ciudadano kane. Están llenas d los q, con ojos contemporáneos, son ingenuidaddes. Ahora bien, su influencia en la cinemaotgrafía y en toda iconografía está fuera de toda duda, eso si. Creo q esto pasa siempre con obrsa q son rompedoras en su tiempo: tienen un gran valor pero son otras las q se aprovechan d sus hallazgos.

el otro Ben-Hur (Ramón Novarro)

Con perdón, que aburrido y pedante era este señor (que Dios tenga en su gloria).

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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…

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