De Cine

Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
10 Abril 2008

Una profecía llamada Freaks

Adoro La parada de los monstruos por la misma razón por la que algunos adoran OT o las snuff-movies. Porque el ser humano (y por muy divina que Una sea, también es humana) es lo peor. Lo peor de lo peor, lo más execrable. Lo dice el personaje de Julieta Serrano en Entre tinieblas: "El hombre es la criatura más abyecta de la creación". O algo parecido: "Hasta el momento en que el ser humano no comprenda que es la criatura más abyecta de la creación no empezará su camino de redención". Amén, hermana.

Uno se imagina a Tod Browning, pero vestido como una mamarracha, con un jersey de fibra sintética con aplicaciones de skay en los hombros y gafas ahumadas, haciendo el casting: "¿Y eso es todo lo que sabéis hacer? Pues para eso más os valdría haber nacido separados..." O: "Eres más fea que un demonio. ¿Y tú qué quieres ser de mayor, bonita? ¿Vicepresidenta del Gobierno?" O: "No me creo tu escrofulosis ni como producto ni como enfermedad. ¡No me hagas perder el tiempo!"

Pero, claro, eran otros tiempos. Mientras La parada de los monstruos ofrece una mirada durísima pero compasiva sobre la diferencia (física, pero también estética, sexual e ideológica), el Fenómeno Casting devenido en frikismo —que nadie se llame a engaño: para mí un freak no es una criatura muy graciosa; en mi tierra, una criatura muy graciosa que se escuda en el humor para evitar las agresiones verbales o físicas es un bufón, y eso, queridos, no es un fenómeno contemporáneo sino más bien medieval— y en juicio sumarísimo carece de compasión, aunque esconda su inhumanidad bajo una engañosa y ramplona sensiblería... para lo que nos viene fenomenal una marica pelucona.

Me pregunto qué hubiese hecho en lugar de Tod Browning un director más dotado, con mayor sensibilidad para las emociones, como James Whale. Mientras en La parada de los monstruos (su título original, no podía ser de otra manera, es Freaks) hay compasión, pero no hay esperanza, en Frankestein o, mejor aún, La novia de Frankestein no hay compasión, que es un invento (abominable) cristiano, pero sí hay esperanza. Esperanza, por cierto, que le faltó a la hora de la verdad, cuando en su vejez llegaron las vacas flacas y decidió suicidarse. "El futuro está lleno únicamente de dolor y viejos recuerdos", escribió en su nota de suicidio.

Ay, qué razón llevaba. Dolor y viejos recuerdos. Y jurados que esperan a un puñado de monstruos, canoros o no, con hoces y guadañas. Y programas televisivos que iban a convertir en una chocolata parroquial al circo de los monstruos de Barnum & Bailey, donde se podía observar lo siguiente:

"...el enano Tom Pouce, que medía exactamente 69 centímetros. Yo-Yo, el hombre-perro, que en realidad se llamaba Theodor Peteroff, un ruso que poseía un extraordinario sistema piloso de largos pelos rubios y dóciles que cubrían todo su cuerpo, incluso hasta en párpados y en la yema de los dedos. La pareja de caucho Etta Lake y Jean Morris, quienes podían estirar su piel por todas partes hasta alcanzar sin ninguna dificultad veinte o treinta centímetros desde su cuerpo. El hombre puro-hueso fue Jonathan Bass. A este pobre hombre debido a una extraña enfermedad se le endurecieron poco a poco cartílagos y músculos hasta transformarse en huesos. El esqueleto viviente, James Coffey, quien no pesaba más de 32 kilos y medía 1,80 mts. El monstruo sin brazos, Charles Tripp, y el monstruo sin piernas, Eli Bowen, que eran exhibidos juntos..."

¿No os recuerda poderosamente a muchos casting de programas televisivos en la actualidad? ¿No creeis que Tod Browning se adelantó a su tiempo y, en realidad, La parada de los monstruos no era una película sino un oráculo (que se refería, qué duda cabe, a nosotros)? ¿No os parece que TODO ES UNA MIERDA? Enciendes la tele y te salpica. Sin compasión y, lo que es peor, sin esperanza. Porque tal y como adelantó James Whale en su nota de suicidio: "El futuro está lleno únicamente de dolor". Todo lo que venga será peor. Mucho peor.

Moraleja: Sí, queridos. Hoy tengo Uno De Esos Días. Podéis haceros el hara-kiri. Contáis con mi aprobación.

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El Marqués de Portugal Este

Profecía: En el año 2020, "Normal" será un insulto...

Siempre tuyo

No entiendo muy bien esa frase, Marqués...Yo creo q la incultura (la tele basura) no está a la altura dl friki. Un freak es alguien distinto, maravilloso, excepcional, etc. Un freak es cualquierra q es diferente y a mucha honrra. la oleada d frikismo actual no enslaza al freak, se ríe dl tonto dl pueblo (ehh Sardá). Y eso m parece algo muy poco valiente. Un freak es Gullermo del toro, por ejemplo (nos guste o no) no cañita brava, q solo es un pobre desgraciado. ahh,y no creo q normal sea en el 2020 un insulto, lo d friki sirve a la nromalidad para autoafrimarse m´s en su supuesta normalidad.

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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…

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