De Cine

Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
09 Abril 2008

Una declaración de amor: ¡Viva ANN-MARGRET!

¿Por qué me gusta Ann-Margret? Por la misma razón por la que me gusta la panceta. Ambas son maravillosamente vulgares, pero contundentes. Sí, claro que me gusta Ann-Margret. De acuerdo en que nunca tuvo la delicadeza de Audrey Hepburn ni elegancia de Kay Kendall ni el savoir de Capucine. No. Ni falta que le hace.

Ann-Margret, de quien hoy emiten Cita en París, en la que está guapiiiiiiísima, es una supermujer, una especie de pin-up que ha terminado por sobrevivirse a sí misma (y a sus cirugías) y que demostró que, además de sex-symbol, podía ser un actrizón. En Conocimiento carnal, por ejemplo, se come a Jack Nicholson y a Candice Bergen con patatas.

Ann-Margret es un producto made in Las Vegas. Allí empezó su carrera y allí se reinventó cuando los años empezaron a notarse en sus estupendas tetas y sus más estupendas caderas. Allí tuvo un accidente que le desfiguró la cara y que la puso en manos de un cirujano plástico que le devolvió la belleza. Allí se formó como cantante y mujer de mundo. Y allí acabará, como la Madre de Todas las Coristas.

Esta mujer tiene una cosa indefinible, eso que se llama ‘presencia’. Cuando aparece en pantalla no puedes apartar los ojos de ella... ni de su escote. ¡Qué mujer! ¡Qué actriz! A mí me encanta.

La adoré, por ejemplo, en una miniserie en la que encarnaba a la trepadora social Pamela Harriman. Soy súper diva de Pamela Harriman, una socialite inglesa que primero se casó con un hijo de Churchill, luego se lió con un montón de millonarios, como Aly Khan, el magnate Leo Agnelli, el barón Elie de Rothschild y el naviero griego Stavros Niarchos —“Es la cortesana más grande del siglo XX”, dijeron de ella—, y al final se casó con Leland Hayward (de quien ya hablé aquí) y con el senador Averell Harriman. A su muerte, ella se metió en política y se convirtió en embajadora de EE UU en París. Chúpate esa, Teresa.

Pues bueno, Ann-Margret es tan estupenda que no desmerece para nada de la Pamela original. Te la crees de principio a fin. Es más grande que la vida. Incluso que la vida más grande.

Moraleja: AMO a Ann-Margret. Y vosotros, si tenéis un ápice de buen gusto, deberíais hacer lo mismo.

6 comentarios · Escribe el tuyo

Comentarios » escribe el tuyo

Chulí

La primera vez que la ví fue en la pasadísima de rosca (y alucinante, literalmente) "Tommy" y sentí adoración por ella inmediatamente. Luego también la vi en "Bye bye Birdie" pero ahi ya no me gustó tanto, más que nada la película, que incluso la considero mala de cojones. Pero ella me encanta. Viva ella!

Chulí

Estimada Louella, sé que no tiene nada que ver con Ann Margret, pero ahí va;
No sé si en su día ya lo hizo usted y yo no llegué a verlo, pero ahora me estaba preguntando qué será de las hermanas Joan Fontaine y Olivia de Havilland, hoy nonagenarias, y me han dado unas ganas terribles de chafardear en sus vidas, saber de sus disputas y el por qué de las mismas. Espero que nos ilumine con su sabiduría y sus chismes que tanto nos gusta devorar, y escriba un post al respecto!!

Nilda


Olivia y Joan llevan más de treinta años sin hablarse. Las separa un océano: Olivia vive en París y Joan en Carmel (EE.UU.). Se dice que han llegado a nonagenarias porque ninguna consentiría en morir antes que su hermana. Ja, ja.

Mr Arkadin

Me encanta Ann Margrett en la escena de "El rey del juego" donde llega con Steve McQueen a casa y se quita el vestido y se queda en combinación para seducirlo...

El Marqués de Portugal Este

Citemos a Tita: "¿Pamela Harriman? ¡Una aficionada" ¿Acaso ella tiene un museo? ¿O dos? ¿O tres...?"

Chulí

"Se dice que han llegado a nonagenarias porque ninguna consentiría en morir antes que su hermana"

JAJAJAJAJAJJAJAJAJAJA

Recomendaciones

Escribe tu comentario

TCM no se hace responsable ni comparte necesariamente las opiniones vertidas por sus colaboradores.

El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…

suscríbete