De Cine

Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
19 Marzo 2008

A la civilización por el consumismo

Es genial. En menos de 24 horas TCM emite Nitochka y La bella de Moscú, o sea, la versión original y el remake canoro, pero con mejores piernas (las de Cyd Charisse), de uno de mis clásicos favoritos.

1. Ninotchka, la auténtica:

2. Ninotchka, con piernas:

3. Hay una tercera versión, espantosísima, protagonizada por mi adorada Katharine Hepburn, llamada Faldas de acero, en la que Kate suplantaba a la Garbo y Bob Hope, un histrión con las vis cómica de un tarugo, a Melvin Douglas (que es algo así como ponerte una bata de tu tía Raimunda-la-del-pueblo y pretender que vas de Balenciaga vintage). Es uno de esos casos en los que Una se pregunta en qué estaría pensando la Hepburn. Probablemente en cambiar de peluquera… o de dealer.

En fin, en el caso de la versión musical, las comparaciones no son nada horribles. Cyd Charisse tiene mejor tipo de La Divina (divina, sí, pero un poco caballo percherón toda su vida: Una se la imagina en Ascot, pero no en la tribuna con pamelón diseñado por su inseparable Cecil Beaton sino al otro lado, en la pista) y Fred Astaire luce el esmoquin con más elegancia, si cabe, que el propio Melvyn Douglas.

Ambas comedias —con y sin números musicales— expresan a la perfección lo que YO he sostenido toda mi vida: que al otro lado del Telón de Acero una mujer como YO no hubiese tenido ningún futuro, ni siquiera ningún pasado. Un horror. Imaginaos: un mundo en el que no existen esos oasis de la civilización llamados boutiques.

Ah, esto me trae a la memoria una anécdota preciosa (por si a alguien se le ocurre hacer la versión bizarro-carpetovetónica de Ninotchka con chotis en lugar de la banda sonora de André Previn) que me ocurrió hace un montón de años, mientras entrevistaba a Esa Mujer llamada Carla Royo-Villanova. Le pregunté por su afición favorita (y la mía, para qué engañarnos), a saber: ir de compras. Ella respondió que, en efecto, le encantaba, pero que ya no era lo mismo. Antes viajabas y todo era distinto. Comprar era una experiencia cultural, como ir a un museo. Ya no. Se hizo un silencio y dijo, muy seria: “Gracias a Dios, vivimos en un país civilizado… con tiendas”.

4. Versión española:

Yo me mordí la lengua y pensé en el sombrero de la Garbo. ¡Qué razón llevas, Carla!

Moraleja: A la civilización por el consumismo.

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el otro Ben-Hur (Ramón Novarro)

Curiosamente esas dos películas estan dirigidas (y que me perdone Cukor) por los dos mejores directores que tuvo la Garbo: Lubischt y Maoumulian.
Ambas versiones son maravillosas, de la tercera que ví siendo un niño creo tener todavía pesadillas, si alguien quiere hacer su estación de penitencia y no pertenece a ninguna cofradía que la visione y ya va listo.

Silvestre Lanza

Oh intensa poderosa inmarcesible adorable sensual sexual erótica belleza de la grande Cyd Carisse, mía Cyd, en "Medias de Seda", espléndida versión musical de "Ninotschka". Oh Cyd Cyd Cyd, le doy gracias al cine que te perpetuó, aunque por desgracia no tengo en mi abundante bibliografía acerca de ti esa foto de una sensualidad electrizante.

Cyd Campeadora

¿inmarcesible, sensualidad electrizante? en esa foto esta directamente enseñando lo que viene siendo la patata. Das potato.

CRIS

QUIRO TENER RELACIONES SEXUALES CONTIGO YDART DURO POR ESE CULO

Louella

Cris, cielo, llegas unos años tarde, pero te lo agradezco igualmente.

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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…

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