De Cine

Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
12 Marzo 2008

Superfan de Danielle... y de su marido

Danielle Darrieux es una de esas actrices de las que hoy ya nadie se acuerda, excepto, tal vez, algún que otro cinéfilo gay (perdón por la redundacia) y François Ozon (¿qué os decía?), que la recuperó para sus Ocho mujeres. Sin embargo, en su día fue una gran estrella no sólo en Francia, sino en todo el mundo. Hollywood la reclamó y allí hizo, entre otras, el musical de la MGM Rica, joven y bonita.

A mí, una actriz que haya trabajado con Max Ophuls y Joseph Leo Mankiewicz me interesa siempre. Pero es que además hablamos de una mujer que estuvo casada con… ¡Porfirio Rubirosa! [Abajo, ambos, en sus días felices]

¿Que quién es Porfirio Rubirosa? ¡No me lo puedo creer! Mmmm, menos mal que estoy YO aquí para combatir esas imperdonables lagunas. Se trata del playboy más famoso del pasado siglo. Un hombre que se casó con Flor de Oro, la hija del dictador Trujillo; además de con dos de mis chicas favoritas del siglo XX: Doris Duke (millonarísima) y Barbara Hutton (otra millonarísima, que además estuvo casada con Cary Grant, y que se casó con Rubirosa básicamente por quitarle el trofeo a su archienemiga, la Duke).

Pero no sólo eso. No. Además de bon vivant, Rubirosa fue un amante superdotado (cuentan que el señor Rubirosa estaba armado no con un miembro, sino con una tubería) capaz de llevarse al catre a estrellas de la talla de Jayne Mansfield, Verónica Lake, Ava Gardner, Marilyn, Kim Novak, Rita Hayworth y Dolores del Río. No contento con pasarse por la piedra a las diosas de la pantalla, lo hizo también con celebrities varias tipo la emperatriz Soraya o Evita Perón. ¡Qué grande, Porfirio!

La verdad es que el matrimonio con Danielle Derrieux duró un suspiro, pero al parecer siempre la recordó como a uno de sus grandes amores, aunque según ese genio de la autopromoción llamado Zsa Zsa Gabor el gran amor de Rubi no fue otro que ella misma. Y, qué queréis que os diga, yo la creo. Una tubería en contacto con un sumidero… ¿Qué más se puede pedir?

Moraleja: Mucho más importante que un buen matrimonio es… un buen divorcio.

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Doctora Amor

¡Qué bueno que recuerdes el ciclópeo talento de Porfirio!
Su leyenda genital alcanzó tal dimensión que en los restaurantes de Hollywood de la época, en lugar de pedir una de esas grandes picadoras de pimienta se decía: "Por favor, pásame la Rubirosa"

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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…

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