De Cine

Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
10 Marzo 2008

Unión de talentos (Fry + Gibbons): ¡SÚPER a favor!

Me encanta Stephen Fry, un actor al que adoro y un escritor al que respeto muchísimo. Me gusta por muchas razones: por su talento, por su obesidad, por su reconocida tendencia a la melancolía (ha reconocido que sufre trastorno bipolar y que puede pasar de la cima a la sima en menos de un minuto, o sea, que lo mismo te regala un bolso de Dior que amenaza con suicidarse, un Dragon Kan emocional amigo íntimo de Hugh-House-Laurie y Emma Thompson), por su mariconería militante (lo cual no significa que no vaya bien vestido ni que sea una mamarracha), por su cinismo… En fin, prácticamente por todo.

He leído alguno de sus libros y los encuentro, además de corrosivamente divertidos, deslumbrantes, estimulantes y, sí, definitivamente de lo más divertidos. Por supuesto, pretender a estas alturas escribir un libro de humor sin caer en el pastiche es completamente absurdo. Pero Stephen Fry es tan hábil que transforma un faux pas en una pirueta. Yo a este hombre se lo perdono casi todo.

Me pasa lo mismo con Cedric Gibbons, el director de arte más brillante que ha habido y habrá en la historia del cine [arriba, con su mujer, Dolores del Río, guapíssssima]. Las películas que llevan su sello son visualmente impecables. Como ya sabéis, ADORO a este hombre. Por eso, me encanta que esta noche TCM emita un documental en el que el señor Fry habla sobre el señor Gibbons. Soy superpartidaria de la unión de talentos. Y en este caso, más.

Me imagino qué pasaría si en España alguien hiciese lo mismo con, pongamos por caso, Vitín Cortezo, que ha sido uno de los figurinistas más brillantes de la escena española del pasado siglo y del que hoy sólo se recuerdan, y vagamente, frases estupendas como ésta: “¿Gay? ¿G-A-Y? ¡Qué horror! Gay suena a clínica. A mí llámame maricónnnnn, que suena a bóveda”. Toda una institución como Cecil Beaton elogió los decorados y el vestuario que el señor Cortezo hizo de una versión teatral del Cuento de Navidad de Dickens, una sinfonía en blanco que maravilló al mítico director artístico y fotógrafo británico. “Es lo más bello que he visto nunca”, dijo.

¿Y de Pepito Zamora, novelista sicalíptico metido a figurinista de Paul Poiret y del Folies Bergère? ¿Nadie va a hacer ningún documental? Pues qué pena más grande...

Moraleja: A ver cuándo alguien se decide a hacer un poco de arquelogía en el glam patrio, POR FAVOR.

1 comentario · Escribe el tuyo

Comentarios » escribe el tuyo

el otro Ben-Hur (Ramón Novarro)

Sumame a la lista, adoro a ambos, sobre tus reivindicaciones sumaría a Alarcón y Gll Parrondo. Tras muchos años he vuelto a ver La calle sin sol de Rafael Gil, extraordinarios los set de Alarcón.

Recomendaciones

Escribe tu comentario

TCM no se hace responsable ni comparte necesariamente las opiniones vertidas por sus colaboradores.

Añádeme a tu página de Google

Añádeme a tu página de Google

El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…

suscríbete