De Cine

Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
26 Febrero 2008

Explosión de testosterona (y de franela, claro)

Adoro Siete novias para siete hermanos. La adoro. Me encanta esta película. Sencillamente, la AMO.

La versión musical del rapto de las sabinas me parece una de las más brillantes y turbadoras metáforas eróticas que se hayan rodado jamás. Los hermanos Pontipee son Mi Tipo de Hombre del primero al último. Yo es que veo esta película y me pongo atómica. Así de claro.

Comprendo perfectamente que las chicas pierdan los pololos, literalmente, por esto siete hombretones que están a cada cual mejor, desde Howard Keel, el hermano mayor, que tiene una boca que parece la tapia de un cementerio canario recién pintada con cal viva, al último, el pelirrojo Russ Tamblyn, pasando por el resto de la cantera Pontipee. Una se imagina esa casa, tanta testosterona junta bajo un solo techo, y el resultado es que los estrógenos se me disparan hasta el moño.

Por lo visto, Stanley Donen —que, excuso decirlo, es uno de mis directores favoritos— quería rodar la película en exteriores, pero la MGM le dijo aquello de “Que si quieres arroz, Catalina” y tuvo que claudicar y filmar en decorados. ¡Gracias a Dios! La película, que es un disparate de principio a fin, sale ganando con la estilización de esa naturaleza falsísima, con el viejo aroma del cartón piedra y los colores imposibles de los más decadentes —y mariquitísimas, sospecho— decoradores del viejo Hollywood.

Hay un número musical protagonizado por las novias, en el que cantan en pleno celo las bondades de la primavera mientras toquetean los torneados (y fálicos) palos de sus camas, que me parece de lo más sucio. Me encanta. ¿En serio alguien se cree que hay algo casual en esa coreografía? Hasta el más inocente de los seminaristas —aunque me temo que la expresión inocente seminarista es más bien un oxímoron— sabría reconocer lo que se esconde tras esas ingenuas caricias: las siete novias están calientes como perras y han convertido sus camas en improvisados dildos.

¿Y quién soy Yo para reprochárselo con lo que tienen en casa? Ay, ay, ay, esos hermanos Pontipee (por un momento pensé que Jack Dunphy, el eterno novio de Capote, había sido uno de ellos en Broadway, pero resulta que no: había sido bailarín en Oklahoma)… ¡Qué subidón!

Hay, además, una razón extra por la que adoro esta película: cuando una amiga muy querida, hoy desaparecida del mapa, se enrolló una vez, ante mi estupor, con una mujer (o algo parecido) en un extinto y mítico tugurio de la Ciudad Funeraria conocido como La Noche, se me acercó tambaleante mientras me explicaba:

—Realmente, no creo que sea lesbiana. ¡Mírala! Es como Siete novias para siete hermanos, pero los siete hermanos juntos.

Y llevaba razón. La chica en cuestión era un auténtico señor con camisa de franela remangada sobre unos antebrazos hirsutos que hubiese envidiado el mismísimo Maciste. Creo que era barrendera, pero nunca lo supe a ciencia cierta.

Moraleja: Siete novias pueden parecer demasiadas, pero —creedme— si hay algo que sea excesivo son ¡¡¡siete hermanos, por Diossss!!!

7 comentarios · Escribe el tuyo

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Mr Arkadin

Louella, creo que por prescripción facultativa no deberias ver demasiadas veces seguidas esta película por el riesgo que existe para tu presión arterial...

Chulí

Pues a mi no me gustó nada esta peli. Me pareció descaradamente machista, a la par que aburridísima. Los hermanos son todos un horror, me gustan los machos y la testosterona, pero no el rollo leñador. Pero ahora que hablas de esos símbolos sexuales, almenos tiene su "qué", pero vamos, que no pierdo las bragas.

el otro Ben-Hur (Ramón Novarro)

Siempre envidié la voz baritonal de Howard Keel y eso que pasmense señores una de mís admiradoras de UK dijo que admiraba mí voz tan varonil, yo que en mis pinitos en el bel canto siempre me he distinguido por ser un buen tenor ligero. Fuera de anecdotas desde la primera vez que la ví , siendo muy niño me pareció una película fabulosa y festiva, no como tantas películas actuales que verlas y entrarme la depresión es todo uno.

Chulí

Ay, eres tenor?? Qué total, con lo que me encanta la ópera y el bel canto! Verdi, Puccini, Donizetti, Bellini, Rossini, y esa obra maestra suya que es Semiramide, y que es un regalo a los oídos. Ay, qué grande la ópera, pura adrenalina.

el otro Ben-Hur (Ramón Novarro)

Querido Chulí , mi voz alcanza ese tono, pero nunca me he dedicado a cantar ópera, ojalá, aunque si es verdad que en ocasiones he triunfado gracias a esta. No obstante a mí también me apasiona la ópera y desde luego Rossini, era tan maravilloso que gracias a el Stendhal escribió una obra maestra.

El Marqués de Portugal-Este

"7 novias para 7 hermanos"... ¿Por qué Micolor nunca ha hecho un anuncio con este argumento? ¡Abajo los payasos! ¡Arriba los machotes!

Begoña

Yo también ADORO "Siete novias para siete hermanos".

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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…

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