Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.

El mago de Oz es una película de culto por muchas razones. Por Judy, por Over the rainbow, por el personaje abiertamente gay del león cobarde, por la estética decó, por la maravillosa (y estilizada) interpretación de Margaret Hamilton como la Bruja Mala del Oeste (que estuvo gravemente enferma por una infección de la piel provocada por el maquillaje verde que se vio obligada a llevar durante las 23 semanas y que contenía plomo; otro que también tuvo problemillas con el make-up fue el hombre de hojatala, a quien casi se le cae la cara a pedazos por culpa maquillaje; además, cuando Margaret Hamilton se recuperó de su infección de piel, resulta que casi se muere achicharrada en una explosión rodando una escena), por las secuencias de los enanos —los munchkins, que se presentaban borrachos como cubas tras pasar por la cantina y beberse hasta el agua de los floreros—; en definitiva, por todo lo que pudo ser y no fue.
Por ejemplo, el pelucón rubio platino de la Garland: ¡eliminado!; la dirección de George Cukor: también caput, como King Vidor, que fue sustituido por Victor Fleming; W. C. Fields (a quien adoro) que tampoco pudo encarnar al mago porque por aquella época ya era un alcohólico irrecuperable… En fin, que es una película de la que se podría hablar hasta dormir a un rebaño de ovejas oligofrénicas.
Para mí, sin embargo, lo más delirante es la teoría del suicidio de uno de los enanos (hay otras versiones que aseguran que se trata de un decorador o algo parecido), que supuestamente se ve en esta escena.
Sencillamente, ¡es que no doy creditito! Vamos a ver, ¿en serio alguien se cree que un enano se va a ahorcar en directo mientras ruedan una película? Por si alguien no lo sabe, un suicidio no se improvisa de la noche de la mañana, necesita una mise en scène, una preparación, unos prolegómenos… y os aseguro que si se trata de ahorcamiento, mucho más. Un enano, por muy pequeño que sea, no se puede ahorcar así como así en un set de rodaje sin que alguien se lo impida. Vamos, ¡¿en qué cabeza cabe?!
No me lo creo. De hecho, hay otra teoría, la de que se trata de una grulla, que me parece bastante más lógica... dentro de la lógica que tiene el que haya una grulla en un decorado en el que todo es falso: los monos, los enanos, todo. ¿Qué pinta una grulla ahí? Que alaguien me lo explique...
Moraleja: no os perdáis esta película maravillosa este jueves. Si no la habéis visto aún, ¡no tenéis perdón de Dios! Y, sobre todo, moraleja 2: LA GENTE ES TONTA.
aaaa
gilipollas
Louella
Corrijo: la gente es tonta y ORDINARIA
Francisco
Maravillosa,la pelicula que todos deben de ver, grandes y mayores
tyler
querra decir...niños y mayores..
flor
es mi peli de culto. me provoca fascinacion y miedo (los enanos)
la vuelvo a ver este jueves
Nymphaeum
Yo oí una noticia similar sobre Quo vadis? que decía que un león se comió un cristiano de verdad y que no le pegaron un tiro al león porque era muy caro comprar otro....
Qué sería de nosotros sin las leyendas urbanas?
Siempre Tuyo
Jo!. esta última leyenda si q es bestia, no la conocía, jeje. Espero q sea falsa (como todas)
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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…
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