De Cine

Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
12 Noviembre 2007

Julieta es su madre

Para mí, Norma Shearer es uno de los grandes enigmas del pasado siglo. Un día de estos veremos un Expediente Iker dedicado íntegramente a esta superestrella, famosísima en su época por algún motivo que se me escapa: era bizca, una cursi redomada (lo cuenta Anita Loos en sus memorias), a mi juicio una actriz bastante mediocre… En fin, que no entiendo la fascinación de la Shearer se mire por donde se mire.

Hay, sin embargo, algo que admiro profundamente de la Shearer y es cómo consiguió cazar al último magnate, the last tycoon, Irving Thalberg, que la cogió de la manita y diseñó, sólo para ella, una carrera digna de una gran diva de la pantalla. Aunque mi peli favorita de la Shearer es, como todos sabéis, Mujeres (1939), del gran George Cukor, el top de su carrera tuvo lugar tres años antes con Romeo y Julieta.

Desde el primer momento, la Shearer luchó con uñas y dientes por este papel. Su marido le dijo: “No te preocupes, cari, que el papel es tuyo”. Eligió a Cukor, reconocido como director de actrices; a Cedric Gibbons, como director de arte; a su cuñado, Douglas Shearer, como técnico de sonido… Vamos, que desde el primer momento la peli ce concibió como un vehículo de lucimiento de su esposa y como œuvre d'art.

En el año 36 se consideraba que Shakespeare era lo más de lo más (medio siglo más tarde en Hollywood, tierra de analfabetos, no habían aprendido nada y seguían considerando al tío Will el must del buen gusto, sólo así se entiende la carrera de ese director infame, y cursilísimo, llamado Kenneth Branagh). Que el papel de una adolescente recayera en las manos de Madame Thalberg no extrañó a nadie; era uno de esos papeles que tienen nombre y apellidos. Por edad, ella y su partenaire (Leslie Howard, que tenía unos 40 años) debían de haber interpretado a los padres de Romeo y Julieta, pero el ego es lo que tiene…

Moraleja: Os recomiendo vivamente que veáis esta peli por un motivo muy concreto: los manierismos de la Shearer. Si queréis hacer carrera en el mundo del cabaret camp, la interpretación de Madame Thalberg no tiene precio. ¡Es un travesti!

0 comentarios · Escribe el tuyo

Recomendaciones

Escribe tu comentario

TCM no se hace responsable ni comparte necesariamente las opiniones vertidas por sus colaboradores.

El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…

suscríbete