De Cine

Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
06 Noviembre 2007

Vieja enemistad

Vieja amistad [hoy, en TCM] es una película maravillosa, protagonizada por Bette Davis y Miriam Hopkins, que tiene para mí un doble valor. Por un lado, la primera versión, dirigida por Vincent Sherman, es deliciosa. Es uno de los grandes papeles de la Davis y, sin duda, también de la Hopkins. Por otro, me encanta la versión que un octogenario George Cukor hizo de esta película con unas estupendas Jacqueline Bisset (en el papel de Davis) y Candice Bergen. Adoro Ricas y famosas, la adoro.

Vieja amistad era un proyecto personal que Hal Wallis arrastraba desde 1940. El directivo de la Warner se había enamorado de aquella comedia agridulce de John van Drutten, que narraba la relación a lo largo de los años de dos mujeres, amigas en el fondo… muy en el fondo. Una de carácter dulce y la otra una auténtica hija-de-puta internacional.

Rosalind Russell se mostró muy interesada en interpretar el papel de la amiga buena, pero tuvo que rehusar a causa de otros compromisos profesionales (y eso que Jack Warner le ofreció 150.000 dólares, un pastizal en la época). También sondearon a Irene Dunne para el mismo papel, pero la actriz no lo veía muy claro y acabó rechazándolo. De esta forma, como otras tantas veces, la película llegó a la mesita de noche de Bette Davis, quien se mostró muy interesada en el proyecto.

A la actriz le dieron a elegir: ¿amiga encantadora o amiga hija de perra? Ella respondió: “Pues, francamente, me da igual”. Así que al final le cayó en gracia el papel de buena. Para el de mala encontraron una candidata inmejorable: Miriam Hopkins. Cuando a Jack Warner le dijeron que ella iba a interpretar el papel de perraca, el productor exclamó: “¡Sí, es una auténtica zorra!” Medio Hollywood estaba peleado con Miriam, así que era perfecta para el papel.

El británico Edmund Goulding había mostrado mucho interés en dirigir la película. Trabajó en el guión, lo mejoró, lo volvió a escribir, lo pulió, lo volvió a reescribir, a… ¡Aaaagh! Sí, trabajó y trabajó —y trabajó— hasta que le dio un ataque cardíaco. Una pena. Jack Warner, desolado —jajajaja—, le ofreció la dirección a Vincent Sherman. Así es Hollywood. Un pozo de víboras.

Bette afrontó el rodaje con algún que otro reparo. Odiaba a Miriam Hopkins y no conocía a Sherman. Sin embargo, cuando visionó unas escenas rodadas por su rival le gustó tanto lo que vio que se puso a las órdenes del director sin mayor problema. Bette era así: podía hacerte la vida imposible y, al minuto siguiente, ofrecer una interpretación capaz de dejarte con el corazón en un puño.

Como pasó años más tarde en ¿Qué fue de Baby Jane?, el rodaje fue una batalla entre dos viejas enemigas que se odiaban ferozmente. Desde el primer día, Miriam se dedicó a boicotear la actuación de Bette. Por ejemplo, en una escena en la que Bette tenía que zarandear a Miriam y obligarla a sentarse, ella se dejó caer como una muñeca de trapo y por mucho que se repitió la toma no hubo forma de que hiciera lo que se pedía de ella. Días después, Miriam pisó una pastilla de jabón saliendo de la ducha y se partió una oreja al caer. Histérica, acusó a Bette de haber colocado allí la pastilla asesina.

Moraleja: Lo único mejor que una vieja amistad es… una vieja enemistad.

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Chulí

Magníiiiiiiiiifica!! La escena en la que Bette le agarra del cuello y acto seguido se disculpa tan fríamente es impagable. La verdad es que las dos están maravillosas.

Una de esas pelis del género "de mujeres" que recomiendo fervientemente. Yo la disfruté mucho.

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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…

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