Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.

Brigadoon [este lunes, a las 22 horas] es uno de mis musicales favoritos. Me encanta su director, Vincente Minelli; su protagonista femenina, Cyd Charisse; la dirección artística de Cedric Gibbons —toda la película está rodada en estudio, de modo que todo lo que ves: los paisajes, el pueblo, el riachuelo… TODO es falso—, y, por supuesto, la música de Loewe.
Me parece que, estéticamente, es una de las películas más bellas que haya visto jamás. No me extraña que Cyd Charisse la considerase su película favorita, ya que, además de guapísima, en esta película demuestra que además de una bailarina maravillosa también podía ser una actriz bastante competente (en Dos semanas en otra ciudad, por ejemplo, está muy, muy bien; tiene una secuencia en un coche en que da bastante miedito).
Yo descubrí Brigadoon una madrugada. Había oído hablar de este musical a Terenci Moix (era una de sus pelis favoritas), pero aún no la había visto, así que cuando vi que la ponían en V.O. me quedé despierta hasta las dos de la mañana. Los colores, el aire levemente melancólico, la estupenda coreografía de Gene Kelly… Todo se confabuló para dejarme turulata. Me pareció TAN maravillosa que, durante años, fue mi musical favorito.
Hoy ya no lo es porque, cuando Una cumple años, se da cuenta de que no hay por qué elegir: Cantando bajo la lluvia, Un americano en París, Calle 42, Artistas y modelos… Me gustan todas. De la primera a la última. Y luego, en cambio, como soy así, una pura contradicción-con-bolso, tengo que admitir que ABORREZCO el musical como género teatral. O sea, me parece Lo Peor.
Moraleja: No puedo con tanta paradoja vital. Si fuese un poquito más previsible, ¡otro gallo me cantaría!
TCM no se hace responsable ni comparte necesariamente las opiniones vertidas por sus colaboradores.
Añádeme a tu página de Google
El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…
Turner Classic Movies © 2008 · todos los derechos reservados
Canaltcm.com es parte de Turner Sports and Entertainment Digital Network