De Cine

Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
27 Septiembre 2007

Joan Bennett, cuando el cine imita a la vida

¿Por qué en el Hollywood clásico las vidas de las grandes estrellas parecen también escritas por un equipo de guionistas? No tengo ni idea, pero el caso es que es así. Ahí tenemos a Lana Turner, echándole la culpa a su hija por el asesinato de Johnny Stompanato, o la vida de Merle Oberon, que es un folletín de principio a fin. Bueno, pues hoy recupero a otra de estas stars que tuvieron una vida bigger than life: Joan Bennett.

A mí, esta actriz me deja un poquito indiferente. Vamos, ni fu ni fa. La ves por ejemplo en La mujer del cuadro y no acabas de creerte esa obsesión patológica de Edward G. Robinson por una chica con aspecto de camarera, lenguaje de camarera y gusto de camarera. La película es una obra maestra, no lo pongo en duda, pero, la verdad, a mí Joan Bennett como femme fatale no acaba de convencerme. Me la creo mucho más en El padre de la novia en su papel de ama de casa de mediana edad.

Bueno, pues, como siempre, estoy equivocada. Leyendo su biografía, me he enterado de que su carrera acabó de la noche a la mañana en 1951 a causa de un escandalazo. Al parecer, en la vida real, Joan Bennett sí que debía ser de lo más fatale. O al menos eso es que pensaba su tercer marido, el productor Walter Wanger, que disparó al agente de su esposa porque, según él, ambos estaban liados (probablemente era cierto). Lo más alucinante de todo es que ella no se divorció de él hasta… ¡14 años después!

Moraleja: ¿Sabéis que Joan Bennett, una de las bellezas morenas más turbadoras de la historia del cine —según Fritz Lang—, era en realidad rubia natural? Empiezas por teñirte el pelo y terminas protagonizando un thriller en la vida real. Mucho cuidado con esas mechas, pueden ser asesinas.

0 comentarios · Escribe el tuyo

Recomendaciones

Escribe tu comentario

TCM no se hace responsable ni comparte necesariamente las opiniones vertidas por sus colaboradores.

Añádeme a tu página de Google

Añádeme a tu página de Google

El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…

suscríbete