De Cine

Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
19 Septiembre 2007

Retorno a Jeremy

Jeremy Irons, uno de los actores más dotados de la historia que, como Marlon Brando, hace muchos años que renunció a actuar (prefiere cobrar directamente y mover las cejas como si fuesen dos limpiaparabrisas), cumple hoy 59 años. Cinco-Nueve. Toma ya.

Yo aún lo recuerdo en mi serie favorita de todos los tiempos, Retorno a Brideshead, un clásico que marcó mi infancia y me hizo ser ya, para toda la vida, fan de lo british hasta extremos verdaderamente paródicos. Después, cuando leí el libro, caí rendido a los encantos no de Sebastian, que me pareció una lacia insportable, sino de mi personaje favorito de la historia de la literatura, Anthony Blanche.

Bueno, el caso es que a estas alturas no me voy a poner a ponderar las virtudes ni de Evelyn Waugh, ni de Charles Sturridge, el director de la serie, que después dirigió una de esas películas menores deliciosas que tanto me gustan, Donde los ángeles no se aventuran (con un guapísimo Rupert Graves; he visto sus últimas fotos: ay, dios mío, lo que desfigura la muerte…); ni mucho menos me voy a poner a cantar las alabanzas de las grandes casas de campo inglesas (para eso, además de Waugh, ya está Nancy Mitford, Angus Wilson y Mario Praz).

No. Hoy hablaré de otra cosa. No del talento interpretativo del señor Irons —que dejó de gustarme cuando abandonó el coturno en favor del chinchón—, sino de su otro talento: la bragueta. Porque, al parecer, el señor Irons es famoso por sus cualidades amatorias. No me refiero tanto a la carne en barra, como a la calidad del kebab. Y por lo visto, según las interesadas —entre las que figuran una star patria, Mónica Randall, con quien mantuvo un romance en la década de los 80 que fue mítico; y una starlette de la época, Loles León, que se quedó a las puertas (por lo visto se dislocó el pie, no sabemos cómo—, el kebab es first cuality. Bocato di cardinale, vamos.

Después, el señor Irons se reformó. Tras su matrimonio con Sinéad Cusack, descubrió las virtudes del campo, de los caballos y de la jardinería. Lo dicho, todo muy british.

Moraleja: Un actor que estuvo a punto de irse a la cama con Loles León estaba condenado a vender su alma al diablo. Y el diablo, como todo el mundo sabe, vive en las colinas de Hollywood.

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Agrafe Cartier

Me enamoré de Nigel Havers cuando lo oí leer Retorno a Brideshead. Superfan de Havers, el Jeremy Irons original -o lo que Irons hubiera querido ser-

Begoña

Cuando tenía 15 o 16 años en mi carpeta adornaba la foto del siempre interesante Jeremy Irons y algunas compañeras de instituto me preguntaban que quién era ese señor... claro, las suyas estaban empapeladas con la carita de Tom Cruise...Recuerdos aparte Jeremy Irons sabe hilar muy fino interpretando cuando quiere y cuando no gana un buen monton de dinerito y se queda tan ancho. Pués claro.
Me gusta muchísimo en El misterio Von Bullow, en La mujer del teniente francés y en Belleza Robada, por ejemplo.
Lo del amago con Loles León será verdad, no lo pongo en duda, pero no se, hacen una pareja rara. Con el bombo que ella le da a la historia, si hubiera llegado a trajinárselo de verdad es capaz de salir a la calle con un megáfono y contárselo al mundo un día y otro y otro...

Agrafe Cartier

Ay, Louella de mis amores, acabo de tomarme un martini extraseco. Era o eso o el arsénico. Cuando una lee que la primera empresa del clon de Anabelén en Zampo y yo -Anita Aznar de Agag- se llama "Mitford Spain", desearía morir. De hecho creo que ya estoy muerta y que he soñado que volvía a Brideshead, o a Manderley, o a Bedlam, ya puestos.

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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…

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