De Cine

Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
21 Junio 2007

George Hurrell, circonitas y diamantes

Muchos aficionados al cine clásico lo son —lo somos— por el poder evocador de sus imágenes. Mucho antes de que los masamidia se pusieran tan pesados con la palabra icono, Hollywood descubrió que no hay nada como un rostro para dejar boquiabiertos a los neófitos (“Nosotros no necesitábamos voces, teníamos ROSTROS”, es el grito de guerra de Norma Desmond).

A la hora de acuñar mitos, el diseño es casi tan importante como el material. Hollywood nos ha demostrado que de un trozo de carne bastante basto puede emerger una estrella. Todo es cuestión de luz, de maquillaje, de vestuario y, por supuesto, de una pizca de talento. Es como una piedra preciosa: te enseñan un patusco rayado que parece un trozo de escaparate y, después de que un señor con aspecto de rabino lo pula, lo talle y saque a la luz facetas desconocidas de la piedra, te encuentras con un diamante maravilloso.

Para mí, los retratos de George Hurrell (arriba, en su estudio) son casi lo mismo. Este señor coge a una especie de vaca burra como Jean Harlow y la transforma, por obra y gracia de la luz, en una Venus de las pieles. O a la típica vecinita de al lado (Claudette Colbert) y la convierte en una de las mujeres más sofisticadas del siglo. O a una gorda sin remisión (Ginger Rogers), que tras pasar —y posar— ante su objetivo se convierte en una sirena.

Adoro las fotos de George Hurrell. Sus retratos para la MGM (la Garbo, la Dietrich, la Shearer, la Crawford…), para la Warner (Bette, Humphrey Bogart, Errol Flynn…), incluso para la Columbia (Hurrell colaboró activamente en la creación de la imagen de Rita Hayworth) son perfectos, como brillantes sin mácula. No tiene ni una sola foto mala. Ni una.

Moraleja: Álvaro Villarrubia, si lees estas líneas… Bueno, qué bobada. ¿Leer? Me parece algo francamente improbable.

3 comentarios · Escribe el tuyo

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A

perdona pero la Harlow sigue pareciendo una vacaburra. Una vacaburra con ganas de polla concretamente en esa foto.

Louella

Aunque me cueste mi (único) bolso de Loewe, tengo que darle la razón. LO PARECE. Y según las crónicas, como la mujer del César no se conformaba con parecerlo...

El Marqués de Portugal Este

¿Pero es una foto? ¿No es un retrato de Tamara de Lempicka?

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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…

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