Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
Leyendo una biografía (bastante insulsa) de Edgar Neville, me encuentro con un cotilleo delicioso. Y como yo soy así, generosa por naturaleza, he decidido compartirlo con vosotros, queridos. Para que luego, cuando me critiquéis, no podáis llamarme cicatera.
La madre de Jaime Chávarri, el director de cine (más famoso hoy por su breve aparición en ¿Qué he hecho yo para merecer esto? como cliente exhibicionista que por sus películas, entre las que se encuentra una de mis películas españolas favoritas, Bearn; y de la escalofriante El desencanto), era Marichu de la Mora, una dama encopetada de la España de los años 30, que en el año 37 se convirtió, en plena Guerra Civil, en jefa de propaganda del bando nacional (es lo que tiene ser íntima amiga de José Antonio Primo de Rivera).
Su hermana, Constancia de la Mora, conocida entre sus amigos y familiares como Connie, se pasó al bando republicano, tras un sonado romance con un piloto republicano (corrijo: era su segundo marido, Ignacio Hidalgo de Cisneros y López de Montenegro, jefe de la aviación republicana). El resultado fue que mientras Marichu se convertía en una figura imprescindible en la España franquista, su hermana tuvo que poner pies en polvorosa y salir pitando.

Bueno, el caso es que Marichu de la Mora creó en el año 37 una revista femenina, Y, para la nueva mujer, la Mujer Falangista. En esta revista, se incluían artículos sobre moda (“¿Qué puedo hacer con mi vestido viejo?”), decoración (“Construyamos nuestra casa sobre las ruinas del marxismo”), sociedad… con un sesgo digamos que un poquitín nazi. Bueno, un poquitín no. Súper nazi. Una revista que incluye un bonito perfil del “Mussolini más íntimo” o un reportaje sobre la casa en los Alpes bávaros del Führer (“Yo he visto al Führer acariciar la cabeza de unos niños”) digamos que no tiene muchas posibilidades de salvarse de la quema (en un horno crematorio, sin duda).
Bueno, pues resulta que Y, la revista de la Nueva Mujer, tenía una sección llamada Mujeres Desesperadas. Sí, exactamente igual que la serie (ya entonces, en plena Guerra Civil estaba claro cuál era el sino de la Mujer: la desesperación y la crisis, el drama). Y he aquí un bonito testimonio de esta sección: “Soy una mujer desesperada. ¿Qué puedo hacer con los pelos de mi bigote y con los puntos negros que afean mi nariz? Por favor, respóndame cuanto antes ya que mi desesperación crece de día en día.” O sea, eso es un testimonio dramático –en plena Guerra Civil, no lo olvidemos– y lo demás es tontería.
Bueno, pues resulta que… ¿quién se ocupaba de responder a estas cartas (y no me cabe la menor duda que también de escribirlas)? Un, dos, tres, responda otra vez…
¡CAMILO JOSÉ CELA! Sí, señores. El ínclito Nobel también tuvo un pasado, no sólo como censor y delator, sino también como Señorita Francis.
Moraleja: escarba con tu uñita y encontrarás, siempre, siempre, siempre, un cadáver (o varios) en el armario.
Fatman
Im-presionante. Eso de leer, es lo que tiene... qué miedo!
el otro Ben-Hur (Ramón Novarro)
En la guerra se suelen hacer cosas muy raras...sobre todo sí eres escritor,como muestra el horroroso poema que Machado dedicó a Lister, indigno de su talento...ya sabemos que el pasado siempre vuelve, lo que no es óbice para que C.J.C. sea uno de los prosistas más extraodinarios del siglo xx.
Eso también es cierto
Agrafe Cartier
Y Jaime Chávarri le llamaba a mi tío "capitalista" -aclaro que mi tío no tiene capital, ni tan siquiera interés-
bob
maravilloso, maravilloso
Si me permite, querida Louella, le daré otro dato a sus lectores: leyendo un ensayo de arquitectos barceloneses sobre los códigos de los reportajes del Hola, ''Casas con estilo'' [no me preguntéis qué estilo...] descubrí que Norma Duval contrató para decorar su cuarto de baño a...
TACHÁN
¡uno de los escenógrafos de ''Dinastía''!
Enormes besos y hasta muy pronto, my dear
El Marqués de Portugal Este
Y?
Lo próximo es el Nóbel para Rappel por su consultorio. Si es que no se lo han dado ya.
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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…
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