Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
El cine ha sido mi gran maestro en materia de cinismo. Bueno, el cine y la oficina. En la actualidad, medrar en una oficina es lo más parecido a sobrevivir a una corte absolutista en la Europa barroca que te eches a la cara. Películas como Mujeres, del año 39, con guión de Anita Loos, me enseñaron la importancia del cinismo en la vida contemporánea: no basta con llevarse bien con tus amigos —está muy bien que te lleves bien con ellos, pero eso no es suficiente—, con quien hay que llevarse divinamente, a partir un piñón, vamos, es con tus enemigos. Norma Shearer no triunfa en esta película hasta que aprende lo importante que es la hipocresía en las relaciones sociales.

Películas como Eva al desnudo te enseñan, por ejemplo, que debes desconfiar de las mosquitas muertas, especialmente de las mosquitas muertas que, de la noche a la mañana, se convierten en tu mejor amiga. “Es que es tan buena…” Sí, sí, buena. Buena pieza. Líbreme Dios de las aguas (fecales) mansas.
Laura es otra de esas películas que es un pozo de sabiduría: no te fíes NUNCA de una marica mala; eso sí, procura llevarte bien con ella porque pueden ser verdaderamente diabólicas. Ahora, seguro que un montón de maricas tontas dejan un montón de comentarios absurdos que podrían ahorrarse, y es que sólo hay una cosa peor que una marica mala y es una marica susceptible, estúpida y relamida.
Hay otros grandes títulos de los que puedes extraer grandes enseñanzas: Desayuno con diamantes (“Los hombres se dividen en dos categorías: ratas y súper ratas”), La costilla de Adán (desconfía del valet de chambre de tu mujer, por mucha pluma que tenga), La sombra de una duda (desconfía de tu familia), El extraño (desconfía de tu marido), y sobre todo Ciudadano Kane (desconfía de todo y de todos o, lo que es lo mismo, todo el mundo acabará por decepcionarte)…
Moraleja: No te fíes ni de tu sombra.
Kaki L.
Vaya, Lou.
Totalmente de acuerdo con el penúltimo párrafo: estoy de mariconazas histéricas hasta los nitos.
Siento que el servicio de señoras esté hoy hecho unos zorros (y unas zorras).
Te envío un beso desde Marbeille.
Louella
Ídem.
El Marqués de Portugal Este
Desconfianza en el futuro... Otro slogan.
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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…
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