De Cine

Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
28 Mayo 2007

Herbert Ross, rey del desmelene

El ballet es una de esas disciplinas que, como la ópera, o te gustan o te espantan. Confieso que no soy un experto, ni mucho menos, en pliés, passés y pas de bourrèe, sin embargo tengo que admitir que el sábado disfruté muchísimo con Giselle, todo un clásico: ya sabéis, tutús y mallas apretadas… y muuuucho drama, porque los ballets clásicos son siempre un drama (El lago de los cisnes es otro dramón, que acaba con los dos protagonistas suicidándose en el lago). Sí, no hay nada como una buena dosis de drama y música clásica —y un buen par de chulazos, eso también ayuda mucho— para hacerme feliz.

En fin, el caso es que mientras veía este ballet, me acordé de una película, Paso decisivo, de Herbert Ross [abajo, con Lee Radziwill, la hermanísima de Jackie O].

Ross es un director capaz de lo mejor y lo peor, que a mí me encanta, básicamente, por su tendencia al desmelene. Dinero caído del cielo, por ejemplo, es un puro delirio; o Magnolias de acero, que comienza como una comedia costumbrista y acaba como un dramón en toda regla (¡esa escena en la que Sally Field pierde los papeles tras enterrar a su hija, qué maravilla!); o la mariquitísima Nijinsky; o la hilarante Sueños de un seductor… Vamos, que Ross es uno de esos directores (gay, claro) que, cuando se sueltan la melena, las horquillas salen disparadas en todas direcciones.

Bueno, el caso es que el sábado me acordé de Paso decisivo y de sus dos protagonistas, Shirley McLaine y Anne Bancroft, tirándose de los pelos en una de mis peleas cinematográficas favoritas. Me encanta esa escena. La adoro. Es PURO DESMELENE. Las dos amigas, sacándose los ojos en la explanada del Lincoln Center de Nueva York, como dos perdularias, y llamándose de todo… Marvelous!

En general, soy superfan de las actrices que sobreactúan. Y de la gente que sobreactúa. Y de los melodramas. Y de los dramones. Y las drag-queens. Y las drama-queens. Y de la realidad… pero sólo cuando supera al porno.

Moraleja: ¡Tengo que ir al ballet más!

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Agrafe Cartier

Dramón es el ballet español: Gonzalo García Portero en San Francisco, Corella en el ABT, Trinidad García Sevillano, Arancha Argüelles, Ana Laguna...todos están o estuvieron en el exilio, pero aquí nos quedamos con Duato. Y becando al marido (?¿) de la Anne.

Ay lo siento, Louella, pero es que ha sido como si Baganova me pisara en los metatarsianos.

Louella

No, no, si estoy completamente de acuerdo…

Agrafe Cartier

Pero yo no estoy de acuerdo en dejarme poseer por la ira. Las señoras sólo nos deberíamos dejar poseer por millonarios, o por chulazos.

El Marqués de Portugal Este

El ballet, como el valet, es algo que debe ser recuperado...

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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…

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