Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
Acabo de terminar unas memorias, bastante desmemoriadas, de Misia Sert que, por su nivel de autobombo y de mentiras, me han recordado muchísimo a otras memorias, las de Zsa Zsa Gabor. Las dos son dos ejemplos perfectos, cada una en su campo, de mujer objeto, de personalidad fascinante, con una avidez sobrehumana. Dos monstruos con un ego del tamaño del Valle de los Caídos, especializadas en ser Super Mujeres a través de sus Hombres.

Zsa Zsa Gabor miente descaradamente en todas y cada una de las páginas de sus memorias, tratando de ofrecer un retrato de sí misma lo más favorecedor posible. Misia hace exactamente lo mismo, con el mismo descaro. Las dos mienten y las dos pertenecen a ese género de mentirosos compulsivos que se cree sus propias mentiras (es la única manera de mentir con un mínimo de credibilidad).
La carrera de Zsa Zsa incluye su participación en algunas películas maravillosas, como Moulin Rouge, de John Huston (ríete tú del engendro de Baz Luhrmann); en otras no tan maravillosas, como Lili, de Charles Walters; y en otras tan abominables que se han convertido en títulos de culto (Queen of outer space). Sin embargo, lo más interesante de Zsa Zsa no es su carrera en Hollywood, sino su otra Carrera (con mayúsculas): el matrimonio.
Misia se casó tres veces, dos de ellas con millonarios y la tercera con un artista, el pintor catalán José María Sert. Zsa Zsa ocho, con millonarios (como Conrad Milton, por ejemplo, tío de las hermanísimas que hoy copan portadas en todo el mundo) y con actores, como George Sanders, que después de divorciarse de ella se casó con su hermana pequeña, Magda Gabor. Las dos, Misia y Zsa Zsa, acabaron por vampirizar a sus hombres, trascendiendo sus matrimonios en el altar de su ego.
Hay, sin embargo, un rasgo maravilloso que Zsa Zsa tiene y Misia no: el sentido del humor. Mientras en sus memorias Zsa Zsa jamás se toma en serio a sí misma, en las suyas Misia lo único que hace es construir un mito, el Mito Misia, con respeto reverente, como quien habla de Santa Catalina de Alejandría.
Las dos son fascinantes. Las dos son dos anacronismos (hoy ya no quedan cazafortunas; lo que hay son putas y botarates, pero no chicas como ellas). Las dos son Mitos. Pero no me las imagino en la misma habitación... sin odiarse ferozmente.
Moraleja: Miente, miente por placer y miente sin pudor. Pero, por el amor de Dios, jamás seas pelma.
El Marqués de Portugal Este
Esto me recuerda un chiste de los vejetes que siempre acudían al Muppet Show, Statler y Waldorf, cuando Miss Piggy intentó llevar a la vicaría a Burt Reynolds:
- Y ese quién es, su alter-ego?
- No, Waldorf, su altar-ego!
PD: Viva Elizabeth Taylor.
TCM no se hace responsable ni comparte necesariamente las opiniones vertidas por sus colaboradores.
Añádeme a tu página de Google
El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…
Turner Classic Movies © 2008 · todos los derechos reservados
Canaltcm.com es parte de Turner Sports and Entertainment Digital Network