Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
Ayer, mientras leía una entrevista (bastante banal) con María Barranco, me encontré con algo que toda marica cinéfila sabe prácticamente desde la cuna: que los papeles de arpía son mucho más lucidos. “A mí, dame un papel de arpía y me harás feliz”, dijo en una ocasión Miss Davis. Pues sí, no hay nada como la maldad: la cámara adora a los hijos de perra.

Ya conocéis de sobra mis veneración por Bette y sus manierismos, pero confieso que no es la única; hay otras perras cinematográficas que adoro: Barbara Stanwyck en Perdición, Jean Simmons en Cara de Ángel, Kathleen Turner en Fuego en el cuerpo (vampirizada por Linda Fiorentino en La última seducción), Lana Turner en El cartero, pero sobre todo en Los tres mosqueteros… En fin, que mi lista de mito-malas es prácticamente interminable.

Entre las contemporáneas, hay una actriz que me parece digna heredera de esta corte (y cohorte) de perras perrísimas: Isabelle Huppert. El rictus, la actitud, la mirada, hasta la piel; lo tiene todo: es, de las vivas, mi odiosa favorita.
Hay dos grandes actrices que, cuando hacen de perras, también me encantan, Meryl Streep (El diablo viste de Prada, pero sobre todo ese deliciosa parodia de sí misma que construyó con material de derribo en La muerte os sienta tan bien y Vida y amores de una diablesa) y Glenn Close (en Las amistades peligrosas, una película que marcó mi adolescencia… y que, por cierto, también vi con mi madre). Sin embargo, las dos son tan buenas, tienen una técnica tan depurada que incluso en sus peores/mejores momentos, logran que compadezcas a sus criaturas: sus arpías son seres vulnerables.
En el caso de la Huppert no. Sus arpías son monstruos perfectos, sin fisuras, reconcentrados en su propia maldad. Isabelle Huppert es SUPERMITO para mí. De mayor —y ahora también— quiero ser como ella. Con pecas y todo.
Moraleja: A mí, dame una perra sin dobleces. Las mosquitas muertas son las que me dan pánico. O sea, líbreme Dios de las aguas (fecales) mansas.
Bárbara Jersey
Grandísima Isabelle! Si tuviera que escoger, me quedo con La Ceremonia y Un Asunto de Mujeres (existe forma más sublime de interpretar el monólogo final antes de la guillotina?). Huppert es un mitazo, se atreve con todos los papeles y, además, huele a morbo.
Nunca me resisto a compararla con la desnortada Isabelle Adjani, buena actriz con mala gestión de carrera en su madurez y pésimo cirujano.
Kaki Lapique
No había hecho la conexión entre Fuego en el cuerpo y La última seducción. Gracias.
Isabelle Huppert es demasié. Aunque también tiene sus disparates, como esa película de episodios que hizo con Hal Hartley en los 90,Flirt, creo.
Gracias por todas tus entradas, sin excepción.
Bárbara Jersey
Kaki,
la peli con Hartley es Amateur y no está nada mal, a pesar de sus dislates. Interpretar a una exmonja ninfómana virgen que escribe novelas porno tiene, sin duda, su aquel.
Por cierto, Hartley está desaparecido en combate, no?
hasta luego
cri cri
Por favor! hablar del mito Huppert sin mencionar sus maravillosas actuaciones en La encajista (la dentellière) y en la profesora de piano es una afrenta. Es la actriz más grandiosa que ha dado el cine europeo, la complejidad de sus interpretaciones, donde siempre se juega a los papeles dificiles, no como otras picaras que van viendo qué les reditúa. Isabelle es valiente y es un placer verla en cada pelicula. Un asunto de mujeres es junto a las dos mencionadas, los "must" de su filmografia!
manoli
Barbara stanwyck en perdicion totalmente descomunal. unica. la mejor
Lothorien
Perdición se reactualizó en Fuego en el Cuerpo, y luego en La última Seducción, ¿estamos? Oigan, y qué me dcien de Matt Damon en El Talentoso Mr. Ripley, porque admitamoslo, es una arpía de lo peor antes y después de asesinar a su amado.
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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…
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