Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
Dije antes de ayer que la gran obsesión del siglo XXI es la felicidad. Me equivoqué. La gran obsesión del siglo XXI es el lujo… o lo que los masamidia entienden por lujo (que no es otra cosa que cosas muy horteras a precios carísimos diseñadas por maricas de extrarradio con gafas de pasta). Giles Lipovetsky habla de la democratización del lujo, la feminización del lujo y… Bla, bla, bla. El lujo es un coñazo. Sobre todo cuando no lo es.
Durante mi infancia, el lujo era otra cosa. Era algo secreto, oculto, casi como el Santísimo, encerrado en un tabernáculo al alcance sólo de unos pocos. Pero, claro, eran otros tiempos. Hoy el lujo viene acompañando al periódico: otro tiroteo en Kentucky o Kansas o algún sitio así; nuevo atentado suicida en Palestina; una catástrofe natural en un país miserable de Extremo Oriente… y un suplemento sobre el lujo. Te cagas.

Antes, cuando España era un país miserable con calcetines de perlé gris, el lujo era una entelequia, una fantasía que venía de la mano de Marilyn, vestida de satén rosa, cantando aquello de Diamonds are the best girl friend. O de Doris Day y su apartamento pop con vistas a Park Avenue, o de los casoflones de los melodramas de la Crawford (ella misma, otra creación de lujo: la pobre nació más pobre que una rata) y las comedias con ricas herederas de los años 30; o de los hotelazos de lujo en los que Sean Connery siempre se tiraba a una agente doble —y hasta triple— hipermaquillada… En definitiva, antes el lujo era una actividad onanista que uno disfrutaba en la intimidad de una sala de cine a oscuras (como el sexo gay hasta la década de los 90, al menos en Madrid).
Ya no. El lujo ha dejado de ser una fantasía cinematográfica —y masturbatoria— para transformarse en una especie de tópico, de tema de conversación, de lugar común, que nos envuelve en otro tipo de fantasía, mucho más perversa: la de que todos estamos en el ajo, en el corazón, en el cogollito proustiano. ¡Eso es mentira! Hoy, somos mucho más pobres que hace 10 o 15 años.
¿Qué pasa cuando el cine ya no habla de lujo, sino de la clase media? Pues que, una vez más, nos engaña. Porque la clase media tampoco es como la pintan: no está tan torturada como pretenden, por ejemplo, películas como American Beauty. Para nada. La clase media son zombies, y los zombies no se torturan. Los zombies se limitan a comer carne humana.
Y punto.
Moraleja: Si alguien te habla de lujo como si lo conociese, no lo dudes: ¡róbale la cartera!
Kaki Lapique
Filosofía, clarividencia, verdad, humor, inteligencia y dominio de las palabras, todo eso es uno.
El lujo -el mejor lujo, el que no puedo permitirme- eres tú.
mac Darua
cláp,cláp,cláp...lujo es el comentario de la lalique!!
te ha visto el plumero,nunca mejor dicho... ¡¡de la fruta que probablemente le guste a ella,tu comerías hasta el hueso!!
......además de arrojarte tu mismo del armário con tu léxico "queer",te tiras piedras en tu propio tejado,no hacia falta el infeliz comentario sobre los diseños de la marica del extrarradio,hay bailarines,peluqueros,estilistas,diseñadores que no son homosexuales,no subrayes tu ignorancia creyendo esconderla detraz de tus referencias bien escritas....craso error cariño! tu amargor se nota en aquello del cine de los 90 en Madrid ya no es lo que era,ahora la peña no quiere esconderse,y hay mejores sitios pa follar....y no cari,lo de:pelo menos en Madrid !!te delató un fallo en tu curriculum,te hizo falta viajar mas..porque el fenomeno paja en las butacas, se practica desde que existe cine y en all around the world!!....así que, quedate con tu mejorcito que fue comparar a la clase media con zombies,aqui estuviste grande!! pero la comparación vale para todas las clases sociales,el hecho de autoclasificarnos ya es cosa de zombies, yo el primero, pero deseo despertar y que sea en una playa, mejor en una isla,donde no haya mas humanos que mi chico,eso seria un lujo para mi! porque lujo deberia ser relativo,no?tu crees de verdad que "tu lujo" es el mismo que fue para la marilyn?tu crees de verdad que la vista desde la terraza de doris day es un lujo para una persona invidente?mas pobre que una rata?cual?la que estuvo en el laboratório el dia que Sabin descubrió la vacuna anti polio?....
moraleja: lo que para tí es oro,para mí es ojalata!...cree menos y observa mas.
Louella
Le diré, querido, lo que hoy considero un lujo (en extinción): la buena ortografía.
bob
y el silencio de los corderos [cursis], capaces de perpetrar frases del tipo
''deseo despertar y que sea en una playa, mejor en una isla,donde no haya mas humanos que mi chico,eso seria un lujo para mi!''
Gracias, macloqueseas, por este poderoso purgante que me ha hecho adelgazar varios kilos a golpe de vomitonas.
mac Darua
hehehehehe!!!
Louella...querida,fijate mas en el contenido y menos en la ortografia "mi amol"....soy brasileño y vivo en catalunya,el castellano es un idioma mas en el que me muevo,en tu opinión mal,en la mia muy bien!!no digo coptel,captus e sangwich...tampoco cambio con facilidad la "b" por la "v"...confieso que entré aqui buscando otra cosa y me encontre con alguien que hablaba del lujo de una manera que no entendia..luego "buceando" por el "site" descobrí que el moderador sí es gay y no se esconde, quiero aprovechar y pedirle disculpas,ah! y tbien por mi "tufillo" en la demagogia (los invidentes en la terraza de doris day), pero en lo demas me ractifico,el lujo es relativo..y las ratas imprescindibles,aunque pobres de vista.
Para el bulimico bob,ya te vendrá bien adelgazar,llega el verano y ponerte aquel bañador que ya no te entraba si es todo un lujo!! sigue vomitando...
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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…
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