De Cine

Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
30 Abril 2007

Ciencia-ficción: la realidad supera al porno

¿Por qué me deja indiferente la ciencia-ficción? ¿Por qué en cuanto veo un astronauta vestido como un travesti me cierro en banda y lo que pasa en la pantalla deja de interesarme (es curioso, pero en la vida real me ocurre exactamente lo contrario: en cuanto veo un travesti vestido como un astronauta su vida y milagros me interesan hasta la obsesion)? ¿Por qué un género que mueve millones y millones, de dólares y de personas, en todo el mundo me deja tan frío como a otros les deja el cine independiente croata?

Pues no tengo ni idea, la verdad. Sé que en el género hay grandes obras maestras. 2001, por ejemplo, una película que todo el mundo dice que lo es (master piece), pero que a mí me da unas ganas locas de comprarme una almohada y echarme a roncar. Star Wars, también. Bueno, pues lo confieso: los tres primeros capítulos, con la Princesa Leia, todavía (sobre todo cuando sabes lo que se cocía tras la cámara: fiestones interminables y drogaína por un tubo —literal— con Carrie Fisher, a la sazón hija de Eddie Fisher y Debbie Reynolds y, en su día, hijastra de Liz Taylor; mucho moño, mucho maquillaje y mucho tomate); pero los tres finales… ¡Qué plomo, Dios mío!

¿A quién le interesa puede interesar —excepto, claro, a un estudiante de peluquería: los looks de Natalie Portman me parecen de lo más bizarro que se ha asomado a una pantalla de cine en toda la historia— esa estética de todo a cien y esa ética ad hoc con la estética, o sea, maniqueísmo de baratillo? Yo, particularmente, tengo que confesar que me dormí viendo el último capítulo. Por mí, Darth Vader puede ser Michael Jackson. Es más, todavía si fuera Michael Jackson…

No, no, no. Para mí, la ciencia-ficción es otra cosa. Es Robby el Robot, de Planeta prohibido. Es La invasión de los ultracuerpos (aunque eso no es ciencia-ficción, es costumbrismo… al menos, en Hachette). Es El hombre perseguido por un ovni, la primera película de ciencia-ficción española, que yo vi en casa de una amiga divina (atención al argumento: un hombre, con rebequita, es perseguido por un plato de duralex cubierto de papel de plata durante unos 90 minutos, con un pequeño interludio púbico a cargo de una ex cabaretera en horas bajas). Es… Bueno, otra cosa.

En realidad, para mí la ciencia-ficción ES la realidad: es la política (nacional e internacional), es el maquillaje y la depilación integral de Jaime Cantizano, es el panorama editorial español, es incluso el cine español en bloc; y es, definitivamente, ¡QUE YO ESTÉ TRABAJANDO EN UN PUENTE! Sí, en efecto, hay otros mundos, montones de ellos, pero están en este.

Moraleja: Los extraterrestres están entre nosotros, sí. Y puede que tú lo seas y no te hayas dado cuenta. O yo, sin ir más lejos.

0 comentarios · Escribe el tuyo

Recomendaciones

Escribe tu comentario

TCM no se hace responsable ni comparte necesariamente las opiniones vertidas por sus colaboradores.

Añádeme a tu página de Google

Añádeme a tu página de Google

El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…

suscríbete