De Cine

Un espacio de cine en TCM, un espacio en el que descubrir el cine que ya tenías que haber visto o el cine que queda por ver. Se admite el debate y las sugerencias, por supuesto.
03 Enero 2007

Pasaporte a la locura

La locura es un demonio que nos acecha en la oscuridad. La locura es un ángel de la guarda oscuro; lo ves o no lo ves, pero está ahí. Un delgado, finísimo hilo nos separa de la locura. Lo que la gente entiende por cordura es un espejismo. La normalidad no existe, no es más que otro fetiche (la observación no es mía, sino de la tía Virginia Woolf).

La locura ha sido escasamente tratada en el cine, si tenemos en cuenta todas las posibilidades que ofrece. Las tres caras de Eva, Alguien voló sobre el nido del cuco, Nido de víboras… No son más que un pálido reflejo de lo que la locura puede ofrecer al celuloide.

Hay, además, muchas actrices –ya sabéis mi debilidad por las chicas; la locura con testosterona me interesa menos– que han sido carne de diván. La misma Vivian Leigh, por ejemplo, rodó La primavera romana de la Señora Stone por la tarde, ya que por la mañana se daba tratamiento de electrochoque en una clínica privada al lado de los jardines del Pincio.

La locura está detrás de muchos argumentos, detrás de muchas interpretaciones y detrás de muchos actores (resulta paradójico, por ejemplo, que una de las interpretaciones más recordadas de ese soberano majareta llamado Montgomery Clift sea la de psiquiatra en De repente, el último verano). La locura le espera a la señorita DuBois al final del trayecto de Un tranvía llamado deseo. La locura fue el refugio de una madura Joan Crawford en más de una película de terror, del mismo modo que lo fue de la Davis en una de sus interpretaciones más manieristas, ¿Qué pasó con la prima Charlotte? (otro grand guignol loco, loco, loco made in Robert Aldrich). La locura, en definitiva, ha sido –y sigue siendo– el gran temor de muchos cinéfilos cuando terminan los títulos de crédito y uno se pregunta: “¡¿Pero QUÉ es esto?!”

El mundo está loco. “Nací con el don de la risa y con la sensación de que el mundo estaba loco... y ese fue todo mi patrimonio”. Exactamente. Scaramouche dio en el clavo. Todos estamos majaretas.

Moraleja: No digas JAMÁS de esta agua no beberé. O este cura no es mi padre. O este embudo no es mi sombrero.

2 comentarios · Escribe el tuyo

Comentarios » escribe el tuyo

el otro Ben-Hur (Ramón Novarro)

Dentro de la locura también hay un lado oscuro, el lado oscuro de ser loco y mediocre por ejemplo las gansadas estomagantes de Jim Carrey y perdon queridos la interpretación que del capitán Jack Sparrow hace el otras veces brillante Johnny Deep (que Dios me perdone pero una cosa es la locura y otra la imbecilidad)

Begoña

Joaquin Phoenix es uno de mis actores fetiche y ojito que sobre este asunto me vuelvo muy intransigente... ja, ja.
Cuando le veo en "Gladiator" pienso que no ha debido ser fácil interpretar a un personaje con tan pocas aristas, simplemente está pa´allá (quizá motivado por la no aceptación de su padre) y se tira toda la película diciéndo cosas propias de alguien muuuy perturbado y poniendo cara de lo mismo. Lo hace bien pero yo espero mucho más de él.
Hablando de la locura donde me entusiasma es en "Kills" porque ves cómo cruza la línea y entiendes claramente lo que lo ha motivado.
Ahí, como en la mayoría de sus películas, lo borda.
Sobre Joaquín he leido de todo y su personalidad debe de ser como mínimo muy compleja. Me pregunto cómo terminará.

Recomendaciones

Escribe tu comentario

TCM no se hace responsable ni comparte necesariamente las opiniones vertidas por sus colaboradores.

suscríbete