De Cine

Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
27 Octubre 2006

La primera rubia platino: ¡DESAFORADA!

Clark Gable estaba acostumbrado a todo tipo de exigencias sexuales. Bueno, a casi todas... hasta que llegó ella. Harlean Carpenter nació en Kansas el 3 de marzo de 1911. A los 16 años se escapó de casa, se casó con Charles McGraw y la pareja se estableció en Los Ángeles. El matrimonio fue un infierno. Harlean exigía a su marido lo que exigimos todos, pero multiplicado por mil. Vamos, que era un poco ninfo. Su marido se difuminó en la noche y ella se dedicó a lo suyo: a la cama, que es lo mismo que decir el cine.

Harlean se cambió el nombre (de Harlean a Jean, de Carpenter a Harlow), se cambió el pelo (de castaño cobrizo a platino), se cambió las cejas (por unas nuevas, de diseño decó) y voilá!, se convirtió en estrella. Entre sus amantes célebres –no hablaremos de los anónimos porque no acabaríamos nunca– se encuentran Clark Gable, su compañero de reparto en su última película (Saratoga, con guión de ¡Anita Loos!), que una noche tuvo que pedir ayuda a un amigo desde su residencia de Benedict Canyon porque las exigencias de la Harlow lo superaban con creces; Howard Hughes, Charles Chaplin, William Powell

Y su nuevo marido, claro, un hombre gris, de bigotito gris, llamado Paul Bern, a quien llamaban en Hollywood “el padre confesor”. Tres meses después de contraer matrimonio, el mayordomo encontró su cadáver desnudo -en Tinseltown, encontrar cadáveres formaba parte del trabajo de valet y ayuda de cámara... mortuoria-, en el dormitorio de la estrella decorado de blanco inmaculado, oliendo el perfume favorito de su mujer: Mitsouko.

En la nota que dejó, convenientemente escamoteada por los Estudios al registro de la Policía, explicaba: “Mi muy querida: desgraciadamente, ésta es la única salida para reparar el daño que te he causado para borrar mi humillación. Te amo, Paul”.

Paul era impotente, pero encontró la manera de calmar los furores de Jean gracias a un apéndice, al parecer, de tamaño equino. Después del suicidio de su marido, a Jean se le fue un poco la pinza (la otra, la depilatoria, ya se le había ido años ha) y, durante el rodaje de Saratoga, murió.

La versión oficial es que tuvo una enfermedad del riñón derivada de la escarlatina que sufrió de niña. Sin embargo, un biógrafo de la primera blonde de la historia del cine le pidió al hospital el parte médico y lo que recibió fue otra cosa, el historial de una desconocida que murió el mismo día y en la misma habitación en la que (supuestamente) murió la estrella: “Helen Davenport ha sido ingresada en la mañana de hoy con múltiples fracturas de pronóstico grave grave, debidas a profundos desgarros en el clítoris, y en el conducto donde termina el aparato digestivo, con hemorragia interna de consideración”.

Vamos, que se le fue la mano…

Moraleja: Aquí cabe todo es una filosofía muy en boga hoy en casi todas las oficinas, estudios y fábricas del mundo. Pero no, queridos, a veces NO cabe todo.

4 comentarios · Escribe el tuyo

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el otro Ben-Hur (Ramón Novarro)

Gracías por traernos esa maravillosa presencia que fué Jean Harlow, siempre tan glamourosa con esa vulgaridad asumida que hacía de ella una criatura carnal y eterea a la vez.
En el reparto multiestelar de "Cena a las ocho" no desentonaba en absoluto, y eso que hasta Norma Shearer estaba bien (los milagros de Cukor con las actrices son infinitos) y que decir de su marido en el filme un devastador Wallace Beery.
Por cierto que con la familia tan impresentable que tenía , especialmente un padrastro gorrón , no me extraña que la chica se metiera de todo, ó al menos lo intentara.

Begoña

Estoy alucinando... pero esa mujer que creía que tenía ahí, el canal de la mancha..??

El Marqués de Portugal Este

Como decía Alfonso XIII, eso le puede pasar a cualquiera...
(Y no quiero decir que eso SOLO le pueda pasar a UNA cualquiera...)

Murió muy joven. oscar

Aldrich la revivió con Carrol Baker mucho tiempo depués: en ese tiempo fué la mejor amiga de la señorita Davis. Existen fotos de las dos tomando sol cuando podían. hollywoods babilonians. oscar

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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…

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