De Cine

Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
04 Octubre 2006

Anita Loos for ever, o sea, Anita Loos por un tubo (pero de Prozac, por favor)

Anita Loos es no sólo una de las mejores guionistas de la historia del cine. Además, es una escritora espléndida, una trendsetter fantástica, una mujer deliciosa y una pionera: pionera en el pelo a lo garçon en una época en que ese corte de pelo sólo lo llevaban las pilinguis y las cabareteras; pionera también en el culto a Mainbocher, uno de los creadores de alta costura más injustamente olvidados hoy; pionera en el look tapón-sexy... Pionera, como veis, en casi todo. UN MITO, vamos.

Bueno, pues Anita Loos, la autora de dos libros que han moldeado (y modelado) mi vida, mi obra e incluso mi cuerpo, Los caballeros las prefieren rubias y Adiós a Hollywood con un beso, dijo hace un montón de años, parafraseando a e. e. cummings, algo con lo que no puedo dejar de estar de acuerdo: “Una chica no puede pasarse la vida riendo”.

Pero es que, claro, YO no soy una chica. Y siempre que tengo un mal día, que me golpea la malea, que siento que pierdo pie (o, lo que es peor, un zapato cariiiiiísimo del mejor cuero italiano), me acuerdo de alguna de sus magistrales réplica en Mujeres (1939, dirigida por George Cukor), y me olvido de todo. Como diría la difuntita Marieta/Rocío Dúrcal, con Anita Loos “me olvido del mundo y de mí”.

A saber:

“Levanta la barbilla… Eso, las dos”.

“Otra copa más y podría propulsarme con el aliento”.

“Podría partir un coco con esas rodillas… si pudiera juntarlas”.

“Dame bromuro... y ponle un poco de ginebra”

“Hay un nombre para ustedes, señoras, pero no se usa en sociedad… fuera de la perrera”.

“—Mary Haynes, ¿es que no te queda un ápice de orgullo?

—¿Orgullo? Eso es lo único que una mujer no puede permitirse”.

“Bonitas tetas. ¿Quién las has hecho? ¿El Creador?”

“—Empecemos por la posición: una dama siempre entra en una habitación en posición vertical. Muy vertical.

—¿Sí? Pues la mayoría de mis amigas salen en posición horizontal. Muy horizontal.”

Y así, hasta la náusea. Y ahora, que ahora venga a verme Charlie Kaufman y tomamos un te juntos. O dos.

Moraleja: Anita Loos era una chica muy lista que se casó con un hombre muy tonto, John Emerson, que la chuleó un montón de años. O sea, que muchas veces no basta con tener cerebro. Además, hay que disimularlo. Y para eso, un marido zoquete del tipo Gregorio Martínez Sierra es ideal. Sobre todo si te llamas María Lejárraga.

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Hedda Hopper

Y esa otra que tan bien le cuadraba a la verdadera Louella, que sufría la misma alopecia que la querida Ana Botella:
-"Si se hace una permanente más no le quedará ni un pelo en la cabeza".
-"No importa, siempre le sobrará en los sobacos".
Encantada de volver a verte....

Louella

Me too!

Caki Lapike

Anita, una maestra. A partir de ella, todo ha sido decadencia.

O casi todo.

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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…

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