Un blog sobre cine clásico. O mejor dicho: un ajuste de cuentas con esa Babilonia llamada Hollywood. Si nunca quisiste ser futbolista sino una reina de la pantalla (y te quedaste en lo primero), éste es tu sitio.
Edith Head fue una pionera. Pionera en el uso de los colores neutros, pionera en la transformación de su propia imagen en icono (su gran hallazgo no fueron los cortes rigurosos ni la perfecta adaptación de cada modelo a la evolución dramática de la trama, no: su gran hallazgo fueron las gafas oscuras tras las que siempre iba parapetada; imagen que luego le han copiado, hasta la saciedad, la mamarracha de la Lagerfeld o Anne Wintour, entre otros), pionera del minimalismo, pionera en el flequillo Tania-guerrillera. Edith Head es lo más. No era la mejor –Travis Banton y Adrian le daban tres mil vueltas–, pero paradójicamente era infalible: un vestuario diseñado por ella siempre es perfecto. Queda bien, es elegante y no distrae al espectador. No se puede pedir más.

A Edith Head se deben, entre otros, el traje de cóctel de Bette Davis en Eva al desnudo (producto de una equivocación: cuando se lo probó antes de rodar, el vestido le quedaba tan ceñido que Bette fue incapaz de subirse las mangas; improvisó ese escote maravilloso con un broche de brillantes), el guardarropa new look de Gloria Swanson en El crepúsculo de los dioses, los modelos de Grace Kelly en Atrapa a un ladrón…
El director favorito de miss Head era Alfred Hitchcock. Como ella, no se sentía artista –“Haga el favor de no llamarme eso”, le replicó a un periodista–; como ella, sus películas van al grano; como ella, su estilo es elegante, sin amaneramientos. Los dos reconocían en el trabajo del otro la verdadera esencia del talento: una inteligencia fría y cortante como un bisturí. En realidad, esa es la característica más peculiar de esta diseñadora de vestuario: su mente estaba llena de cuchillas. También en su vida privada.
Miss Head veía la vida tras el cristal ahumado de sus gafas. Azul humo. Sus relaciones con los hombres no fueron una balsa de aceite. Ni sus relaciones con las estrellas. Ni, desde luego, sus relaciones con las subordinadas. Todo el mundo le reprochaba que era “muy diplomática”. O sea, que era súper falsa porque trataba de contentar a todos: a las estrellas, a los directores, a los estudios… ¿Y a ella? Bueno, a la diseñadora que la zurzan. Lo importante son los demás.
Hoy, los diseñadores se han convertido en estrellas y son ellos los que imponen sus condiciones. Y a pesar de eso, nunca los actores han estado tan mal vestidos como ahora. ¿Cómo es posible?
Moraleja: No hagas como Edith. No intentes contentar a los demás a toda costa. No intentes contentar a nadie. Es imposible; sólo lograrás quebraderos de cabeza y pelearte con todo el mundo (que, naturalmente, pensará que eres una liante con más caras que Jano). Y, sobre todo, por Dios, no intentes suicidarte como la pobre Edith.
Oscarizados
Curioso, en los últimos días has hablado de dos de los personajes que tienen más nominaciones a los oscars en toda la historia:
Alfred Newman, músico, 43 nominaciones y 9 Oscar. Cedric Gibbons, decorador y diseñador de la estatuilla, 39 nominaciones y 11 Oscar. Edith Head, diseñadora de vestuario, 35 nominaciones y 8 Oscar.
Impresionante!
M.
Esta tipa es fantástica, mira la foto que sale aquí:
http://www.popmatters.com/columns/glaze/060623.shtml
Y, pedazo homenaje, como dicen en ese artículo... la diseñadora de los intocables, una bajita con gafas, Edna Mode... se parece un poquito a ella, ¿no?
http://images.google.es/imgres?imgurl=http://mocoloco.com/art/arc...
Louella
No se parece. Lo es. Hay homenajes y hay expolios. La factoría Pixar sabe mucho de ambas cosas. Y Lucía Etxebarría, ni les cuento.
M.
Si, lo suyo es un arte...
MeriChanel
¿Lagerfeld es ese paloescoba, que ha conseguido que su ropa sea un exitazo de ventas entre los proxenetas de Moscú?
Prozaica
Me encanta este tu blog. Acabo de descubrirlo por accidente y no puedo más que expresarte mis felicitaciones por la construcción de un espacio tan divertido e inteligente. Y eso que para que yo reconozca públicamente el talento ajeno tienen que desollarme o, en caso de que no surta efecto, robarme mis productos de belleza. Pues nada, que sepas que, de ahora en adelante, tendrás en mí al más fiel de tus lectores. Un saludo.
Ana Showroom
Idolatro a esa mujer y prefiero su trabajo a las florituras de otros, y no doy nombres...La venero , es uno de mis personajes favoritos de la Historia del Cine. Qué bien verla aquí.
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El cine ha marcado mi vida. Cuando tengo un problema, no acudo a una iglesia sino a una sala a oscuras (cuestión de preferencias: si tengo que arrodillarme ante un hombre, prefiero hacerlo ante Jimmy Dean). Si algo me ha enseñado el cine es que está lleno de ejemplos a imitar. Sin ir más lejos, Jeff Hunter en Rey de Reyes: si van a abofetearte, ofrece siempre la otra mejilla… maquillada. Pero, sobre todo, está lleno de cosas (y personas) a no imitar. Por ejemplo…
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