La mejor biografía en imágenes del atormentado pintor holandés Vincent Van Gogh, magníficamente interpretada por el dúo Kirk Douglas y Anthony Quinn.
Título original
Lust For Life
USA - 1956 - 118 min.
VO,VE - Sub. E.
Calificación: 13
Biográfica
Director: Vincente Minelli
Intérpretes: Kirk Douglas, Anthony Quinn, James Donald, Pamela Brown, Everett Sloane, Noel Purcell
En el cine, y para siempre, el rostro de Kirk Douglas será el del pintor Vincent Van Gogh. Vincente Minnelli y George Cukor se encargaron de crear las condiciones para que a los espectadores de todo el mundo les dejara una profunda huella la magistral interpretación de Douglas en esta película. No es un error, esto de firmarle la película que nos ocupa a Vincente Minnelli y a George Cukor. El primero la firmó y la dirigió, mientras que el segundo también la dirigió, pero su nombre no aparece en los títulos de crédito. Y la verdad es que da un poco igual quien fuera en realidad el autor, toda vez que si hay un protagonista indiscutible en esta película, éste no es otro que Kirk Douglas. Nadie como él podía componer (su rostro y su presencia física en general le ayudaron mucho en su carrera) un personaje, como el del pintor Vincent Van Gogh, tan atormentado, angustiado, inmerso en la duda, desesperado y abocado irremisiblemente al fracaso. La película frisa la maestría cada vez que Douglas coincide en el mismo plano con Anthony Quinn, quien interpreta a Paul Gauguin, y hay que destacar los diálogos y la ambientación. Dice la leyenda, mil veces contada, que Minnelli hizo pintar un campo entero a pistola, en tonos amarillos, para conseguir una mayor verosimilitud en ciertos exteriores, en particular los que Van Gogh podía ver a través de su ventanuco poco antes de morir. "El loco del pelo rojo" es una más que recomendable película que toma lo mejor de la tradición del "biopic" estadounidense, la película biográfica, sin renuncias a una escritura personal y rigurosa: la de Minnelli. Bueno, y la de Cukor.
miércoles 15 octubre de 2008 a las 02:00
Rafa Pucela
La busqueda de la felicidad por medio de la realización personal. Desde luego la conclusión al respecto resulta ambigua. La renuncia supondría la muerte del espíritu, la aceptación es precisamente el drama que se nos muestra. Se visiona la película conociendo todo lo que mitifico al pintor y nos condiciona a una mayor comprensión del personaje. Supongo que es fácil la empatía con el artista inconformista. Sino ahí tenemos a Cooper en el manantial,o Ed Harris en Pollock.
yud jever
excelente pelicula que me quito el sueño por la madrugada,
me ubiera encantado que fuera una historia veridica me refiero a lo de su regreso.
solo dos palabras mas, muy buena.
Silvestre Lanza
Meritoria "biografía" de Van Gogh, hecha con un cuidado extremo y con alguna inspiración en dos o tres escenas por un hombre con el gran gusto pictórico como era Minnelli, pero la película, si tiene un buen actor como Quinn, en cambio se resiente de la sobreactuación de Douglas que no puede hacer un personaje sin hacerle tensar el cuello y rechinar los dientes. Pocas veces se ha visto en el cine un pintor que sea ante todo un pintor y no un loco o un enfermo (la gran excepción: El sol del membrillo, de Erice, con un pintor real y su esposa, también pintora).
Andrés Marceño
El problema con este film (no digo "filme", propuesta idiota de la Academia que no castellaniza en nada, aunque ella lo crea, ese vocablo inglés) es que Minnelli está contradiciéndose como director entre su tendencia pictorizante y su tendencia al melodrama (y claro está que tenía que excluir su tendencia a la comedia). Claro que no llegó al exceso del sobrevaluado Huston en Moulin Rouge en que convirtió a Toulouse Lautrec en un atormentado enano que pintaba (por lo demás muy bien interpretado por Ferrer) cuando se trataba de hablar de un gran pintor que, de paso, era físicamente enano. ¿Eh, Rafa?
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