Dramática historia de supervivencia ambientada en una misión norteamericana en la frontera entre China y Mongolia en plena revolución popular.
Título original
Seven Women
USA - 1966 - 84 min.
VO,VE - Sub. E.
Calificación: 13
Acción
Director: John Ford
Intérpretes: Anne Bancroft, Flora Robson, Margaret Leighton, Sue Lyon, Mildred Dunnock, Betty Field
Acostumbrados como estábamos todos al John Ford de las historias épicas, a las del western y de la Amistad, resultaba inimaginable que el mejor director de la historia del cine pusiera punto final a su carrera con una historia en la que los hombres desempeñan un papel mucho menos que secundario incluso hasta en el propio título de la película.
Tras un largo centenar de trabajos, y como si quisiera desmentir y negar las a menudo injustas etiquetas que sobre su obra parecían instaladas en el imaginario de los espectadores, Ford demostró con "Siete mujeres" que los grandes directores son aquellos que se sienten capaces de sacar adelante cualquier historia.
Y es que no deja de resultar paradójico que el hombre de cuyo cine se dijo era machista, misógino y poco menos que contenedor de un cierto odio a lo femenino, fuera capaz de poner en marcha, con pocos medios y sin el apoyo de la industria que hubiera sido deseable, esta película coral en la que un grupo de mujeres, una galería de variadas tipologías en las que no falta ni la lesbiana reprimida, ni la cándida adolescente, ni siquiera la madre simbólica, da rienda suelta a sus sentimientos en un entorno (la historia es lo de menos...) en el que lo que cuentan son los sentimientos y la admiración por un grupo de mujeres corajudas, irreductibles, fieles a sí mismas y, sobre todo, con convicciones.
Tras "Siete mujeres", John Ford nunca volvió a dirigir una película: los recuerdos y su incurable enfermedad bañada en alcohol se lo llevaron de aquí unos años después de dirigir esta emocionante película poblada por mujeres dispuestas a seguir siendo, por los siglos de los siglos, el gran motor de la Humanidad.
Con esta película, John Ford, el hombre a quien la Humanidad debe entre otras cosas cientos de horas de entretenimiento en forma de western, puso punto final a su carrera como director de cine y demostró sobradamente estar más que capacitado para navegar satisfactoriamente en el laberinto de la psicología femenina, algo que hasta entonces no había hecho tan abiertamente.
lunes 29 septiembre de 2008 a las 23:35
Silvestre Lanza
Un Ford ya a punto de entregar el equipo realiza una (rara en él) película acartonada, en escenarios inverosímiles, con aberraciones tales como encargar al negro Woody Strode, excelente en alguna otra película suya, el papel de un mongol, y, en general, con una escasa fluidez narrativa, pero tiene momentos de gran fuerza y verdad, sus mujeres están bien retratadas y Anne Bancroft, cuya escena de aparición es extraordinaria (casi parece un personaje de western... fordiano) está sublime, así como extraordinariamente bella con la final vestimenta oriental, la de su sacrificio por la comunidad. Siete mujeres es, me parece, una película que Ford debió hacer en los años treinta, al lado de la extraordinaria The bitter tea of general Yen, de Capra, película "hermana" de la suya.
Fede Sinisterra
Tal vez todos habríamos esperado otro final en la carrera del más grande, pero, a diferencia de algunas opiniones creo que en nada desmerece a la gran obra que le había precedido. No creo que Ford fuese ajeno al mundo de las mujeres, pienso tan sólo que Ford tenía su propio esquema del mundo y las mujeres ocupaban el lugar que el había decidido. Tampoco creo que al final de sus días, él no lo sabía aunque lo intuía, decidiese darle la vuelta a todo aquello que nos había contado y en lo que creía. No puedo dejar de ver en Anne Bancroft - Dra Cartwright a Ethan Edwards-John Wayne, es el mismo personaje contradictorio y fasacinante con un pasado dudoso que nos desvela ligeramente con algún comentario o alguna actitud. Pienso que el momento final en que la doctora culmina su sacrificio y recorre un pasillo estrecho que se va apagando hasta fundirse en negro es un emotivo epílogo para una obra maravillosa y que resume toda una carrera, la emoción, la sobriedad.
Andrés Marceño
Qué alegría de cinéfilo coincidir con cinéfilos tan de veras, tan intensos, como Lanza y Sinisterra. Ellos han visto, cada uno con su estilo, que la doctora interpretada por una Bancroft sublime es el mismo personaje fordiano arquetípico, hermano del de John Wayne en The searchers: el héroe (heroína en este caso) que ya ha batallado mucho, que lleva una íntima y noble tristeza bajo su parente cinismo, o bajo su rencor,y que está dispuesto, generosamente, a dar una batalla más por aquello de lo que pensaba que había dejado de creer. ¡Qué gran personaje y qué maravillosa Bancroft, I love her!
Silvestre Lanza
Tengan a bien el simpático equipo y los asiduos de "El cine que ya tenías que haber visto” recibir mi adiós. Me voy de este espacio de cinefilia y filmofagia agradeciendo la paciencia de todos, incluidos los que discreparon fuertemente de mis comentarios y aun aquellos a quienes les caí gordo por mi modo distinto de pensar el cine.
¡Viva el cine, viva la discusión civilizada y la convivialidad!
Adiós.
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