La película más comprometida de Spielberg reconstruye la personalidad de un alemán que contribuyó a la salvación de cientos de judíos. Obra maestra.
Título original
Schindler's List
EEUU - 1993 - 195 min.
VO, VE - .
Calificación: 13
Biográfica
Director: Steven Spielberg
Intérpretes: Liam Neeson, Ben Kingsley, Ralph Fiennes, Caroline Goodall
Durante todos los años en que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood se dedicó con saña a ningunear a Steven Spielberg, permaneciendo ajena a la incontestable circunstancia de que era el director que había devuelto al público a las salas cinematográficas haciendo de las palomitas motor y acompañamiento de la gran fiesta del cine, lo que no se le perdonaba probablemente no era tanto que reventara las taquillas con sus propuestas sino quizá que estaba provocando entre líneas que la industria entendiera que era posible maridar el entretenimiento con la reflexión.
Tuvo que llegar “La lista de Schindler” para que esta circunstancia fuera tenida en cuenta por la pesada maquinara de la Academia, un elefante de pesada tripa que venía defendiendo un tipo de cine añejo y anquilosado, dando la espalda a la innovación llegada de la mano de un antaño joven estudiante de cine que no consiguió aprobar exámenes pero que impartía en la práctica lecciones de Cine con mayúsculas.
La gran virtud de este monumental título de Steven Spielberg, su ajuste de cuentas con el nazismo y el horror sembrado por Hitler entre el pueblo judío, estriba en que no le resulta necesario recurrir a atormentadas metáforas ni retorcidos simbolismos para movilizar a los espectadores.
Spielberg habla con la cámara y se le entiende todo. En “La lista de Schindler” recurre a una novela de Thomas Kenneally que posiblemente en otras manos habría sido interpretada como una hagiografía. Pero no, Spielberg retrata a Schindler inicialmente como un pícaro que, empleando a judíos en plena persecución nazi para que su negocio salga adelante, termina tomando conciencia del horror y convirtiénse en salvador de más de un millar de perseguidos por las huestes de Hitler. Spielberg habla y se le entiende.
Para algunos, esta magnífica película, que le debe más de un 50 por ciento a la convincente interpretación de Liam Neeson en el papel principal y Ben Kingsley, no es la película definitiva que muchos andan todavía esperando sobre el nazismo y el Holcausto. Pero lo cierto, después de saborear el horror que narra “La lista de Schindler”, es que a lo mejor esa película nunca será una sino varias. La de Spielberg es una de ellas y probablemente de las mejores. Es cine que moviliza, que siembra inquietud en el espectador, que alerta del horror y que loa la tolerancia. Con “La lista de Schindler”, Spielberg no sólo demostró su categoría como director sino que dejó meridianamente claro su compromiso con la sociedad y con la historia, un compromiso que llega mucho más allá de los tiburones asesinos, los extraterrestres cabezones y los arqueólogos de látigo fácil.
lunes 10 marzo de 2008 a las 17:10
Rafa Pucela
Una muestra de como se puede hacer cine comprometido sin ahogar al espectador en un clima de agobio, que sin duda los personajes padecen ante la situación límite y cruenta de la que son partícipes.
Spielberg no disfraza ni mucho menos una experiencia real que transmite con fidelidad, pero utiliza recursos ingeniosos como las situaciones personales de Schindler con su mujer, la relación con los nazis ó su desparpajo y optimismo.
El holocausto con una visión de esperanza gracias a la premisa de que aunque es inevitable la presencia de monstruos, también es posible la aparición de hombres buenos, cualquiera que sea su posición, capaces de contrarestar el mal que otros causan.
Bienvenido sea el cine cuando sabe escoger un lenguaje que llega a todo el mundo y nos abre los ojos con eficacia.
nestor velasquez
spielberg queria su oscar a como de lugar,se lo debieron dar en 1985 por la esplendida "el color purpura",pero la academia cometio(como siempre)una injusticia sin nombre al darselo a la insoportable"memorias de africa".entonces habilmente recurrio al sentimentalismo barato realizando este sobrevalorado film para conseguirlo con muy buenas actuaciones de fiennes y kingsley,pero aburrido,sin ritmo ,con ejecuciones a mas no poder ,y maniqueo totalmente.y mas aun en blanco y negro para hacerlo mas "real".y bueno lo consiguio
Eduardo
Lo unico que lamento de esta pelicula es que no la pude ver en el cine, la historia esta muy bien narrada y las actuaciones insuperables realmente me conmobio y creo que los oscar que consiguio fueron acertados.
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