La insólita amistad de un anciano James Whale (director de Frankenstein) con su jardinero hace que rememore la cima y el ocaso de un pasado glorioso
Título original
Gods and Monsters
GB, EEUU - 1998 - 105 min.
VO, VE - .
Calificación: 13
Biográfica
Director: Bill Condon
Intérpretes: Ian McKellen, Brendan Fraser, Lynn Redgrave, Lolita Davidovich
Hubo un tiempo no demasiado lejano en que los espectadores de cine asistían a las salas sin preguntarse ni de hecho conocer el nombre del director de la película. Sólo en algunos casos, pocos, la identidad del realizador se utilizaba en los carteles como gancho publicitario, pero no era frecuente. Los espectadores podían devorar horas y horas de cine sin conocer la vida y milagros de los directores y sabiéndose al dedillo hasta los más irrelevantes cotilleos de las estrellas que daban la cara en la pantalla.
Así fueron las cosas hasta que un día el cine empezó a hablar de sí mismo, nacía el “cine dentro del cine”, la crítica empezó a reivindicar a los directores y todos salimos ganando cada vez que una película nos mostraba aspectos hasta entonces desconocidos de la industria de los sueños. “Dioses y monstruos” es una de esas películas.
¿Podía imaginar un espectador cualquiera que el director de esa obra maestra que es “Frankenstein” era un homosexual atormentado, que compartió los últimos años de su vida con un productor de cine, que mantuvo un “amour fou” con su jardinero y que murió ahogado en su piscina en lo que se vendió como un suicidio, después de llevar muchos años retirado del oficio? Probablemente, no. Y esto es lo que en síntesis cuenta “Dioses y monstruos”, una película que retrata los aspectos menos conocidos de la vida de James Whale, a quien el actor Ian McKellen logra conferirle un justo tono de melancolía que al parecer impregnó todos los actos de su existencia última.
“Dioses y monstruos”, adaptación de la novela de Christopher Bram, es además un acto de amor al cine, una película dirigida por Bill Condon, para quien fue su bautizo cinematográfico. Los productores de la película todavía no son capaces de entender cómo consiguió rodarla en sólo tres semanas, circunstancia que, visto el producto tal como está, no pareció haber influido en modo alguno en la calidad del conjunto.
domingo 17 febrero de 2008 a las 22:10
Silvestre Lanza
Un muy buen film acerca del gran realizador James Whale, el autor de dos obras maestras del cine fantástico: el "Frankenstein" definitivo, con Boris Karloff, y, todavía mejor, "La novia de Frankenstein", film absolutamente genial, con el mismo Karloff y, en el papel de la "novia" (también reconstruida de entre los muertos), la extraordinaria Elsa Lanchester. Bill Condon ha hecho un film triste y bello, lleno de ternura hacia un hombre que tenía su preferencia sexual trágicamente escondida... y, lo que importa: un manifiesto gran sentido del cine. Qué bien que Hollywood ha empezado ya a hacer películas sobre grandes cineastas como personajes
Rafa Pucela
Interesante la presentación de emociones con un elemento de lo más potente como es la homosexualidad. Llega a decir el personaje de Fraser a su amante, Lolita Davidovich, que Whale es sólo un viejo sin interés sexual. A lo que le responde: Sobre todo los viejos tienen interés sexual. Una barrera respetada, sólo hasta que los miedos ante las sutiles insunuaciones, rompen el hilo de lo correcto y se adentran hacia la amistad verdadera. El recuerdo de un pasado, que siempre aparece en el ocaso de la vida de cualquier mortal, es el catalizador de un presente, incontrolable para el protagonista, que le encauza hacia la autodestrucción.
Silvestre lanza
Tengan a bien el simpático equipo y los asiduos de "El cine que ya tenías que haber visto” recibir mi adiós. Me voy de este espacio de cinefilia y filmofagia agradeciendo la paciencia de todos, incluidos los que discreparon fuertemente de mis comentarios y aun aquellos a quienes les caí gordo por mi modo distinto de pensar el cine.
¡Viva el cine, viva la discusión civilizada y la convivialidad!
Adiós.
Silvestre Lanza
Tengan a bien el simpático equipo y los asiduos de "El cine que ya tenías que haber visto” recibir mi adiós. Me voy de este espacio de cinefilia y filmofagia agradeciendo la paciencia de todos, incluidos los que discreparon fuertemente de mis comentarios y aun aquellos a quienes les caí gordo por mi modo distinto de pensar el cine.
¡Viva el cine, viva la discusión civilizada y la convivialidad!
Adiós.
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