Uno de los mejores títulos de la carrera de Elia Kazan, un drama en torno a la sórdida existencia de los estibadores de los muelles de Nueva York.
Título original
On the Waterfront
USA - 1954 - 108 min.
VO, VE - .
Calificación: 13
Drama
Director: Elia Kazan
Intérpretes: Marlon Brando, Karl Malden, Lee J. Cobb, Rod Steiger
Considerada por el American Film Institute como una de las mejores películas de todos los tiempos, “La ley del silencio” es también el título más importante, y a la vez controvertido, de la a pesar de todo interesantísima carrera de Elia Kazan. A pesar de todo y a pesar de la participación de Kazan como delator de comunistas ante el Comité de Actividades Antinorteamericanas y el senador McCarthy, la lamentable “caza de brujas” que cercenó hasta lo inimaginable la creatividad especialmente en el sector cinematográfico durante los años 50.
La película está basada en hechos y personajes reales. Todo empezó con una serie de artículos periodísticos publicados a finales de los 40 en el diario New York Sun por Malcolm Johnson, trabajo que le valió un premio Pulitzer. Arthur Miller, antaño amigo de Elia Kazan, fue el primer escritor que se puso manos a la obra con el guión de “La ley del silencio”, pero lo dejó precisamente por sus profundas diferencias personales y políticas con el director, quien durante el resto de sus días tuvo que convivir y sobrevivir con su condición de chivato, de traidor a su gente y su profesión, algo que ni siquiera un Premio Honorífico de la Academia al conjunto de su carrera pudo mitigar. El guión salió finalmente de la máquina de escribir de Budd Schulberg.
No deja de ser curioso que el tema central de “La ley del silencio” sea precisamente la traición. Ambientada en los ambientes mafiosos de los muelles de Nueva York y Nueva Jersey, la película narra la historia de Terry Malloy, un boxeador fracasado, un hombre convertido en la quinta esencia y encarnación de la mediocridad que hará que los cimientos del status de la mafia portuaria se tambaleen como consecuencia de su declaración, fundamental para la resolución de un asesinato del que él ha sido testigo.
Marlon Brando, que en 1954 atravesaba por un difícil momento personal provocado por la muerte de madre, no tuvo claro hasta poco antes del inicio del rodaje que participaría en la película, lo que hizo en unas condiciones muy especiales: cobrando 100.000 dólares por su trabajo, la misma cantidad fija que cobró Kazan, y dejando claro por contrato que en ningún caso renunciaría por “La ley del silencio” a ninguna de las sesiones de psicoanálisis a las que en aquel tiempo asistía.
La protagonista femenina de “La ley del silencio” fue Eva Marie Saint en su debut cinematográfico, si bien el productor, Sam Spiegel, había ofrecido antes su personaje a Grace Kelly, quien prefirió decir no a la propuesta y marcharse con Hitchcock y Stewart para hacer “La ventana indiscreta”.
El escaso millón de dólares que costó “La ley del silencio”, que ingresó en taquilla diez veces más de su presupuesto, no pudo ser más rentable, incluso en cuestión de premios: la película fue la protagonista absoluta de los Oscar de 1955. Fue nominada en 12 categorías y obtuvo ocho Oscar. Se quedaron sin estatuilla Lee J. Cobb, Rod Steiger y Karl Malden (mejor interpretación de reparto) y Leonard Bernstein (mejor banda sonora para comedia o drama), para quien “La ley del silencio” fue su única película no musical en la que trabajó como compositor de una excelente partitura, verdadera obra maestra de la música incidental cinematográfica.
jueves 11 enero de 2007 a las 21:00
Silvestre Lanza
Brando en mártir laboral que lucha contra un sindicato de los trabajadores de los muelles convertido en nido de gángsters, un cura a su vez convertido en campeón de la democracia norteamericana... y Kazan reivindicándose como campeón del anticomunismo después de haberse convertido en chivato para el tribunal McCarthy. Sin duda todo eso confluye en hacer de "On the waterfront" una película de la derecha recalcitrante, pero... Pero, sin negar eso, hay que tener en cuenta que el sindicato mostrado en la película es corrupto y efectivamente gangsteril como hay muchos aun enarbolando bandera de izquierda, y la película es excelente. Quienes la rechacen por motivos ideológicos, digamos los marxistas, deben recordar que Marx y Engels rechazaban las novelas socialistas de su tiempo y en cambio ensalzaban a Balzac, un monarquista, un reaccionario, pero que había hecho, con "La comedia humana" la novela de los poderes del dinero. La obra de arte asume muchas contradicciones y suele escapar al cerco de la ideología del autor.
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