Anton Yelchin o la tragedia más desafortunada

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El castor

 

“Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver”. Cada vez que una estrella del cine o de la música se va antes de tiempo, es habitual echar mano de la frase que John Derek pronuncia en Llamad a cualquier puerta, el clásico de Nicholas Ray de 1949. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la cita suele aplicarse a personas que han muerto víctima de sus excesos (Heath Ledger, River Phoenix, John Belushi), extraños asesinatos (Tupac Shakur, Brandon Lee) o, justamente, por culpa de esa pasión por transitar por la vida a toda velocidad (James Dean, Paul Walker).

El caso de Anton Yelchin, fallecido el 19 de junio de 2016, es totalmente diferente a los demás. La muerte le sorprendió también muy pronto, a los 27 años de edad, sin embargo fue producto de la mala suerte. Del más ridículo de los infortunios, hasta el punto de que, más que un hecho real, parece una escena sacada de una película de los hermanos Coen.

 

Yelchin

 

Nacido en la antigua Leningrado (ahora San Petersburgo), Yelchin emigró a Estados Unidos cuando sólo tenía seis meses. Sus padres eran una de la pareja de patinadores sobre hielo más populares del país, pero se vieron obligados a mudarse a América por motivos religiosos (eran judíos) y políticos. Aunque el joven Anton no se desenvolvía bien sobre los patines, no tardó en demostrar que compartía con sus padres la aptitud para las artes, y ya desde niño empezó a aparecer en varias producciones para el cine (Corazones en Atlántida) y televisión (Urgencias, Policías de Nueva York). 

El día de su muerte, Yelchin ya era, pese a su juventud, un actor consolidado en Hollywood, gracias a películas como Alpha Dog o Green Room, y a apariciones en sagas tan taquilleras como Star Trek o Terminator. De hecho, cuando abandonó su casa en Studio City (Los Ángeles), parece ser que se dirigía a un ensayo con unos amigos. Sin embargo, nunca llegó a reunirse con sus compañeros.

Esa fatídica tarde, el joven intérprete se subió, como de costumbre, a su Jeep Grand Cherokee del 2015. Sin embargo, por un motivo todavía desconocido, decidió bajarse del vehículo y caminar hacia la reja metálica que cercaba su casa. En ese momento, como si de una pesadilla de John Carpenter o Wes Craven se tratara, el coche comenzó a moverse solo cuesta abajo y Yelchin no tuvo tiempo de esquivarlo. Quedó atrapado entre el Jeep, la reja y un pilar de ladrillo y, según la autopsia, falleció en menos de un minuto, incapaz de respirar, con los pulmones aplastados.

 

Reja

 

Investigaciones posteriores confirmaron que el coche de Yelchin escondía, al igual que otros miles de vehículos de la misma remesa, un defecto en la palanca de cambios que había provocado accidentes similares. Los padres de la víctima demandaron a la empresa Chrysler y en marzo de 2018 llegaron a un acuerdo amistoso.

Anton Yelchin habría cumplido 30 años este 11 de marzo, y por ese motivo queremos dedicar a su memoria la emisión este mes en TCM de El castor (disponible también demanda), el film que interpretó a las órdenes de Jodie Foster. “Era un alma rara y hermosa, con una irrefrenable pasión por la vida”, explicaba la propia actriz y directora tras la tragedia. “Una persona seria y reflexiva pero, al mismo tiempo, el hermano pequeño más divertido que a todos nos gustaría tener”.

El castor. Miércoles 27 de marzo a las 22:00 en TCM (también disponible bajo demanda)

Diego Soto

Escrito por Lunes 11 marzo 2019

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