Entrevista + maratón: este sábado repasamos la carrera de Javier Bardem

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Desde que Bigas Luna le dio un pequeño papel en Las edades de Lulú, Javier Bardem siempre se ha preocupado por encontrar el físico adecuado para cada uno de sus personajes. Cómo visten o qué pelo tienen. Bardem da mucha importancia a los rostros y al lenguaje corporal porque son una tarjeta de presentación fundamental. “Creo que cuando encuentras la fisicidad del personaje, te da la mitad del trabajo y, además, ese proceso de investigación es muy divertido”, dice. Un trabajo que sigue haciendo sin falta cada vez que se enfrenta a un nuevo papel.

El 1 de marzo Javier Bardem cumplió 50 años, y TCM quiere felicitarle ofreciendo a sus espectadores una entrevista en exclusiva y emitiendo cuatro de sus películas más representativas. Títulos como Antes que anochezca, por el que consiguió la primera de sus tres nominaciones al Oscar; Días contados, Goya al mejor actor de reparto, o Mar adentro, Copa Volpi al mejor intérprete en el Festival de Venecia y Goya al mejor actor.

 

 

Javier Bardem nació en Las Palmas de Gran Canaria. Es hijo y nieto de cómicos, y sobrino del director de cine Juan Antonio Bardem. “Mi madre, Pilar Bardem, hacía mucho teatro y la veía trabajar. Quizá por eso no hago teatro porque me daba cuenta de lo mal que lo pasaba y lo difícil que es”, recuerda en TCM. “He crecido en los camerinos y he visto a mi madre pasar por el proceso de nervios, de tensión y de exposición y yo me preguntaba: ‘¿Para qué salir delante de tanta gente?’ Ahora sí lo entiendo”.

A lo largo de la entrevista Javier Bardem recuerda las primeras películas que vio de niño, All That Jazz de Bob Fosse, por ejemplo. “Era muy pequeño. Mi madre estaba de gira, convenció al acomodador y nos metió a los tres hermanos en un cine. Y yo me encontré con ese espectáculo musical sobre la muerte. La gran radiografía del coreógrafo, del artista que está consagrado a la creación y lo que ello conlleva: el sacrificio y el placer”. También se acuerda de Tiburón, de Steven Spielberg, y del grito que pegó cuando aparecía la cabeza de un muerto en el barco. “Tengo la suerte de haber visto en pantalla grande películas como Tiburón, La guerra de las galaxias o Indiana Jones. Lo que me excita y me provoca emoción es ir a una sala y estar en comunión con un grupo de gente a oscuras viendo una historia. Sigo haciendo eso. Lo tomo como una especie de meditación y veo todo tipo de cine. Desde Misión imposible a las de Asghar Farhadi”, dice.

Entre sus actores favoritos menciona a Meryl Streep, Robert de Niro, Christopher Walken, Dennis Hooper, James Dean, Daniel Day Lewis y, por supuesto, su adorado Al Pacino, al que conoció en Toronto, cuando presentaba en el festival de esa ciudad Antes que anochezca. “Era muy amigo de Julian Schnabel, el director del film, y quedó con él para comer. Yo tenía una cámara de fotos y me hice una en el espejo del baño para recordar la cara que tenía al conocer a Al Pacino”, explica divertido. “Me encontré con un ser adorable, humilde, divertidísimo, cariñoso, generoso. Todo lo que te pueda decir­­ es poco. A través de los años le he ido conociendo y siempre ha sido muy amable conmigo”. Del actor neoyorquino destaca que, a sus 78 años, “todavía le importa lo que hace. Siente inseguridad y duda, miedo, investiga y nunca se relaja”.

 

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En cuanto a sus directores preferidos, menciona a varios, algunos con los que ha trabajado y otros con los que no: Paul Thomas Anderson, Alejandro Amenábar, Juan Antonio Bayona, Pedro Almodóvar, Michael Haneke, Ken Loach o Asghar Farhadi. “Creo que el actor es mejor cuando es un vehículo para contar historias, cuando se quita de en medio para que la historia se cuente a través de él”, explica. Aunque siempre intenta que surja lo impredecible y lo inesperado. “Ahí está la joya de una buena interpretación”.

Ahora, cuando cumple 50 años, con un Oscar, un Globo de oro, un BAFTA, cinco Goyas, el premio al mejor actor del Festival de Cannes y dos Copas Volpi de la Mostra de Venecia en su vitrina, mira hacia atrás y se siente un privilegiado: “He tenido la bendición de encontrarme en la vida con gente muy generosa y talentosa como Bigas Luna, Miguel Hermoso o Julian Schnabel. Viniendo de una familia de actores y directores, que saben lo que es trabajar y no trabajar, soy consciente de la enorme suerte que tengo y no hay día en el que no intente dar lo mejor de mí porque eso se lo debo a todas esas personas que me dieron la oportunidad de ser actor”.

50 años con Javier Bardem. Sábado 30 de marzo a partir de las 15:40 en TCM


Escrito por Miércoles 20 febrero 2019

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