Nominados BAFTA (5): ‘Infiltrado en el KKKlan’

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Haz lo que debas, Fiebre salvaje, Malcolm X, Crooklyn… El nombre de Spike Lee aparece escrito con letras de oro en la historia reciente del cine, sobre todo por lo que sus películas y su figura supusieron para la comunidad afroamericana en los años 80 y 90. Sin embargo, es cierto que desde hacía tiempo (seguramente desde el estreno en 2006 de Plan oculto) no disfrutábamos de una película del director neoyorquino que estuviera a la altura de los mejores títulos de su filmografía. Afortunadamente, Infiltrado en el KKKlan (el film con el que cerramos nuestro repaso a las películas nominadas a los premios BAFTA) nos devuelve al mejor Spike Lee. Y lo hace además recurriendo a algunas de sus principales señas de identidad: cine denuncia, pero, además, con un fabuloso ritmo y un refrescante sentido del humor.

Infiltrado en el KKKlan (nominada a cuatro BAFTA y seis Oscar, y ganadora del Gran Premio del Jurado en Cannes) adapta el libro de memorias (Black Klansman) que en 2014 publicó el protagonista real de este relato: Ron Stallworth, el primer policía negro de la ciudad de Colorado Springs (entró en el cuerpo en los años 70). Fascinados por su historia, los guionistas y productores David Rabinowitz y Charlie Wachtel se apresuraron a hacerse con los derechos del libro y a escribir un tratamiento con la colaboración del propio Stallworth. Y no tardaron en encontrar productores dispuestos a invertir en el proyecto (entre ellos Jason Blum Jordan Peele) y un primer espada como Lee para dirigirlo.

 

Driver

 

La peripecia vivida por Stallworth, desde luego, no tiene desperdicio. El joven agente siempre había soñado con ser un buen policía, con hacer algo grande, y para llevar a acabo su propósito no se le ocurrió otra cosa que infiltrarse en una de las organizaciones criminales más famosas de la historia: el Ku Klux Klan. Sin tener en cuenta un pequeño detalle: Stallworth, que se había puesto en contacto con el Klan a través del teléfono, era, como hemos dicho antes, negro. Por ello tuvo que recurrir a un compañero del cuerpo, un policía blanco, para que le suplantara en los peligrosos cara a cara con la organización (un policía que en realidad también se la estaba jugando, ya que era judío).

Este juego de dobles identidades, con unos estupendos John David Washington y Adam Driver en los papeles principales, impregna la película de un tono eminentemente cómico, y la despoja de la gravedad que suele acompañar este tipo de argumentos. Los propios miembros del Klan, incluso, aparecen retratados de forma caricaturesca, presentados más como una banda de paletos incompetentes y descerebrados que como unas peligrosas mentes criminales. Sin embargo, Lee no se olvida en ningún momento de la denuncia. De hecho, la lleva a cabo de la manera más inteligente posible: utilizando el humor para enfrentarse a la violencia y a la sinrazón. Y trasladándola, además, a nuestros días, con un epílogo que nos invita a estar atentos. Puede que no estemos tan mal como en los años 70, pero, cuidado: los paletos supremacistas (sin muchas luces, sí, pero muy peligrosos) siguen ahí.

Infiltrado en el KKKlan está nominada a cuatro premios en la gala de los BAFTA (domingo 10 de febrero a las 23:00 en TCM)

Diego Soto

 


Escrito por Viernes 8 febrero 2019

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