Nominados BAFTA (3): ‘Ha nacido una estrella’

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a star is born

 

Resulta inevitable enfrentarse a Ha nacido una estrella (uno de los títulos nominados en la gala de los BAFTA que emitimos el 10 de febrero) sin un buen número de prejuicios. Por diferentes motivos. En primer lugar, porque la película es un remake. Y no un remake de una historia desconocida, o poco vista en su momento, sino una nueva versión de un relato que ya había sido llevado a la gran pantalla hasta en tres ocasiones (William Wellman en 1937, George Cukor en 1954 y Frank Pierson en 1976). En segundo lugar, porque el director que tomaba el relevo de Clint Eastwood en el proyecto, el debutante Bradley Cooper, tampoco era a priori, alguien con el poder suficiente para seducir al espectador más exigente. Y, por último, porque tres cuartos de lo mismo se podría decir de Lady Gaga, a quien sólo habíamos visto en apariciones esporádicas en cine y televisión. Sin embargo, a veces (y es maravilloso cuando esto ocurre y las expectativas del espectador se ven superadas contra todo pronóstico), las películas se encargan de disipar esos reparos y obligarnos a tragarnos los recelos con que nos acercamos a ellas. De darnos nuestros merecido. En el caso de Ha nacido una estrella, esto sucede nada más empezar. A los pocos segundos. Lo que nos cuesta encontrarnos a Bradley Cooper en la piel de su personaje (una estrella del rock) e interpretando un vigoroso tema (un truen0) en un concierto. Un arranque maravillosamente rodado, con un sonido que hace retumbar las paredes de la sala y que, de pronto, nos hace pensar: “Hey, ¿y si va a resultar que este tipo sabe lo que hace?”.

 

cooper

 

Además de sacudir de un plumazo buena parte de nuestro escepticismo inicial, este comienzo marca el tono de la película y coloca sobre la mesa sus principales cartas. Los tres ejes sobre los que fundamenta su apuesta: la música, el carisma de sus protagonistas (su química es de otro mundo) y la naturalidad con que la cámara (siempre muy cerca de los personajes, siempre buscando los primeros planos) se pega a las dos estrellas de esta historia, manteniéndonos en todo momento a su lado y permitiéndonos vibrar con sus actuaciones desde una posición privilegiada dentro del mismo escenario. Estos tres elementos acaban, de forma inevitable, fundiéndose en uno solo, que acaba siendo sin ninguna duda el principal valor del film: la emoción. Pura y dura. Y es que Ha nacido una estrella es una película que, sobre todo, funciona a nivel epidérmico. Que si es analizada desde un punto de vista racional no se sostiene en muchas de la partes de su estructura pero que, sin embargo, tiene la rara habilidad de conmovernos de forma genuina y ponernos en más de una ocasión (casi siempre a través de la música) un nudo en la garganta. En ese sentido, el mensaje del tema más conocido del film, Shallow, resulta paradójico. Bradley Cooper y Lady Gaga nos dicen que cada vez están más cerca de la profundidad (“I’m far from the shallow”), pero lo cierto es que, para disfrutar de Ha nacido una estrella, lo que conviene es quedarse en la superficie y renunciar a escarbar en un relato que no soporta análisis demasiado exhaustivos.

 

gaga

 

Mención aparte merece Lady Gaga, uno de esos talentos a quien resulta difícil imaginar fallando en algo. Igual que, por ejemplo, suele decirse que si Rafa Nadal o Michael Jordan se hubieran dedicado a cualquier otro deporte habrían seguido siendo los mejores, uno se imagina a la artista neoyorquina triunfando en cualquier disciplina que se proponga: música, baile, cine, moda, marquetería o punto de cruz. Su presencia, su simple rostro, es magnético, y no habría problema en sostener sobre ellas dos remakes más en los que sólo se viera su nariz (en la película se hacen varias bromas al respecto) y los ojos de Bradley Cooper. Lo hemos dicho antes. Los dos protagonistas (nominados ambos al premio a mejor intérprete) mezclan de un modo increíble, y compensan con su fuerza, con ese poder que, simplemente, se tiene o no se tiene, las debilidades de un film que sigue la misma trayectoria que ese cantante alcohólico de nombre Jackson Maine: va de más a menos, apagándose poco a poco, pero si uno piensa en él, siempre prevalecen en la memoria sus momentos de plenitud.

Ha nacido una estrella está nominada a siete premios en la gala de los BAFTA (domingo 10 de febrero a las 23:00 en TCM)

Diego Soto


Escrito por Sábado 2 febrero 2019

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