Ángel Sala presenta varios de sus films favoritos en TCM

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Ángel Sala

 

Su primer recuerdo del Festival de Sitges data de 1982. “Yo soy de Zaragoza y, aprovechando unas fiestas del Pilar, me fui con un amigo a Sitges. Allí vi La cosa de John Carpenter, un film que me pareció, desde el primer día, una joya, un remake muy superior al largometraje original, El enigma de otro mundo de Christian Nyby y Howard Hawks”. Desde esa fecha el escritor y crítico de cine Ángel Sala guarda una íntima relación con el Festival de Sitges, un certamen que ha seguido primero como simple espectador, más tarde como periodista cinematográfico, y, finalmente, como director desde el año 2001.

Del 4 al 14 de octubre se ha celebrado la 51 edición del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, y TCM ha querido colaborar este año con este gran evento invitando a su director, Ángel Sala, a que nos presente algunas de sus películas favoritas todos los domingos del mes de octubre.

 

 

“Después de ver 2001: Una odisea del espacio me convertí en un adicto al cine”, confiesa Ángel Sala. “Tuve la suerte de que era una época en la que era muy fácil aficionarse. Empezó a haber películas de catástrofes como El coloso en llamas o Tiburón, que es otro gran hito en mi vida personal y cinéfila, y títulos como La guerra de las galaxias o Alien, el octavo pasajero, largometrajes todos ellos que eran muy seductores para un niño o un adolescente. También me escapaba a ver el cine más adulto como El padrino o Todos los hombres del presidente”, recuerda.

Ángel Sala se define como un heterodoxo del cine. “La gente me conoce por el cine fantástico, en especial por el terror y la ciencia ficción, pero a mí me gusta todo tipo de cine. Desde el cine experimental al cine francés de la nouvelle vague y al policíaco de los años 40; el cine negro americano o el cine alemán de entreguerras. Tengo una pasión desorbitada por el cine del Oeste, desde el clásico, al llamado spaghetti western. Me gusta el cine de serie B; directores como Ingmar Bergman y cómicos como Jerry Lewis”, añade.

Sin embargo, Ángel Sala no se considera un mitómano. “Cuando al festival vienen los directores estoy lógicamente con ellos, pero no les pido autógrafos. De hecho, tengo muy pocas fotos con los invitados que han venido a Sitges”, dice. Reconoce, sin embargo, que sí que se emocionó cuando hace unos meses visitó la casa en la que vivió Stanley Kubrick. “Pude ver la habitación en la que trabajaba o su tumba”, recuerda. “El mundo de Kubrick es mi obsesión cinéfila fundamental y, por otra parte, espero algún día estrechar la mano de Steven Spielberg”.

 

Tiburón

 

Tiburón es la película que más miedo me ha hecho pasar en mi vida”, admite sin ambages el director del Festival de Sitges. “La vi a los once años en un cine enorme de Zaragoza el mismo día del estreno, 19 de diciembre de 1975. La sensación que tuve fue de auténtico pavor. La he visto más de 45 veces y todavía me produce sudor frío. Aún tengo miedo a meterme en el mar. Hay algo en el personaje de Quint, que interpretó Robert Shaw, que inevitablemente recuerda al Capitán Ahab de Moby-Dick. Es una película fascinante”, sentencia.

Otro de los cineastas por el que Ángel Sala siente predilección es Quentin Tarantino. “Sólo habla de cine. Lo hace muy rápidamente y maneja referencias continuamente. Aunque estés muy puesto él siempre te gana. Le entusiasma todo tipo de cine. Tiene una cultura cinematográfica increíble. Es una persona nacida y formada para hacer cine. Pasar con él unas horas es agotador, pero es una experiencia única”, reconoce.

 

Tarantino

 

Sobre el cine fantástico y de terror Ángel Sala asegura que es un género que ha sabido mantener sus esencias. “Admite el cambio y las modas y un lavado permanente de cara para mantener al público. Unas veces son asesinos en serie, otras zombis o vampiros. Pueden permanecer ocultos durante un tiempo en un sustrato, pero de nuevo aparecen para seguir provocando miedo. El cine de terror sabe crear nuevos mitos; modernizar a los viejos y conseguir seducir a espectadores jóvenes y a otros a los que nunca les gustó el cine de terror. Ahí están éxitos recientes como It, Déjame salir o Un lugar tranquilo”, dice.

Es también, según el director del Festival de Sitges, un barómetro para estudiar la realidad social de cada época. “El cine de terror de los años 30 de la Universal respondía a una angustia por la crisis económica de 1929. En los años 70 hubo un cine de terror con una variante ecologista y hoy en día gran parte del género de terror deriva de los atentados a las Torres Gemelas en septiembre de 2001. Ese día vivimos una especie de apocalipsis en directo en una ciudad emblemática como Nueva York y poco después nacieron títulos como el remake de Amanecer de los muertos de Zack Snyder; la saga Resident Evil; 28 días después, películas que responden a la angustia que se produjo después de esos ataques”.

Por último, Ángel Sala señala que cada vez hay más mujeres que dirigen películas de este género, antes casi exclusivamente masculino. “Personalmente me siento muy orgulloso de que el Festival de Sitges haya premiado últimamente a varias directoras y que hayamos contribuido a romper esa barrera. También en cuanto a espectadoras. Cada vez hay más chicas jóvenes y mayores que acuden a las salas, lo cual es una gran noticia”.

Programado por Ángel Sala. Domingos de octubre en TCM


Escrito por Miércoles 3 octubre 2018

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