‘La lista de Schindler’: el Holocausto según Spielberg

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La lista de Schindler

 

Cuando Steven Spielberg tenía tres años aprendió a identificar los números gracias a un amigo de su abuela, superviviente del campo de concentración de Auschwitz. El hombre se subía las mangas y le enseñaba la diferencia entre el 9 y el 6 dando la vuelta a su brazo, en el que tenía tatuado su número de identificación.

Spielberg era el único niño judío de su colegio, y eso le costó más de una pelea. No es extraño, por tanto, que creciera renegando de su religión. Ya de adulto tampoco tuvo mucho tiempo para pensar en ello, ya que su exitosa carrera cinematográfica le absorbía por completo.

Spielberg no redescubrió su herencia cultural hebrea hasta que se planteó qué educación religiosa dar a sus hijos. Entonces empezó a leer e investigar. Eran los años 80, y un amigo le habló de un nuevo libro que acababa de salir. Contaba la historia de un industrial alemán que durante el Holocausto salvó de la muerte a cientos de judíos.

Spielberg se obsesionó con aquella historia. Convenció a la Universal para que comprara los derechos del libro, y durante años buscó el momento adecuado para llevarlo al cine. Por fin, a principios de los 90, y tras conseguir un nuevo taquillazo con Parque Jurásico, se sintió con derecho a abordar el que iba a ser el proyecto más personal de su filmografía.

 

Spielberg

 

La película comienza en Cracovia en 1939. Allí, en los inicios de la II Segunda Guerra Mundial, un hombre llamado Oskar Schindler se pasea por los salones y fiestas haciendo regalos, sobornando y ganándose la confianza de los oficiales nazis. Es un oportunista alemán que ha llegado a Polonia dispuesto a sacar tajada de la caída en desgracia de los judíos, obteniendo financiación de ellos y utilizándolos como mano de obra gratuita en su fábrica.

Por entonces los judíos habían sido obligados a abandonar sus casas y propiedades y a instalarse en el gueto. En total, más de 600.000 personas se apiñaban en un pequeño barrio del que estaba prohibido salir. Más tarde, el gueto se cerró y los judíos fueron trasladados a campos de concentración. Al mando del campo de Plaszow estaba el comandante Amon Göth, un psicópata nazi que asesinó personalmente a centenares de reclusos.

Oskar Schindler trasladó su fábrica al propio campo de concentración, pero ya no era el afán de lucro lo que le impulsaba. Poco a poco había ido tomando conciencia del horror del Holocausto y trataba de salvar a sus trabajadores del sufrimiento y de la muerte.

A partir de 1943 el proceso de exterminio se incrementó, porque Alemania sabía que estaba perdiendo la guerra. Antes de que sus trabajadores fueran enviados a los hornos crematorios de Auschwitz, Schindler sobornó al comandante y elaboró una lista reclamando como trabajadores indispensables a cientos de judíos, para que no fueran así embarcados en los trenes de la muerte.

 

Oscar

 

Con La lista de Schindler Steven Spielberg no sólo cumplió con un reto personal. Consiguió también el reconocimiento de la Academia de Hollywood, que tantas veces le había dado la espalda en el pasado.

El film, protagonizado por Liam Neeson y Ralph Fiennes, arrasó en la ceremonia de los Oscar de 1994. Logró siete estatuillas, entre ellas las de Mejor Película, Mejor Director y Mejor Banda Sonora para la inolvidable partitura de John Williams.

Después de La lista de Schindler, Spielberg decidió tomarse un tiempo de descanso. “No trabajé durante tres años porque el tema de la película me afectó emocionalmente y de una manera tan significativa que cambió mi vida”, declararía en una entrevista.

El verdadero protagonista de esta historia, sin embargo, es Oskar Schindler, una persona que no es un héroe de película, sino un héroe real. Generaciones enteras se salvaron gracias a él. Los 1.300 judíos a los que libró de la muerte han tenido más de 10.000 descendientes. Una cifra nada desdeñable, ya que ese es aproximadamente el número de judíos (10.000) que hoy en día viven en Polonia (antes de 1939 había más de tres millones).

La lista de Schindler. Miércoles 12 de septiembre a las 17:30 en TCM

Antonio Martínez


Escrito por Miércoles 11 julio 2018

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