‘Días extraños’: una ‘rave’ para celebrar el cambio de milenio

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Días extraños

 

Aunque pasó de puntillas por las carteleras durante su estreno en 1995, son muchos los alicientes que hacen de Días extraños uno de los films de ciencia-ficción más interesantes de los últimos años. Desde un punto de vista social, la película reflexionaba sobre temas como el racismo y el abuso de poder policial y, adelantándose varios lustros a las reivindicaciones feministas actuales, presentaba como heroína principal a una mujer de color interpretada por Angela Bassett. Desde una perspectiva cinematográfica, el film de Kathryn Bigelow incorporaba importantes hallazgos técnicos, principalmente relacionados con las escenas en cámara subjetiva que tenían lugar cuando los protagonistas acoplaban a a su cerebro el llamado SQUID, un dispositivo que permitía experimentar en primera persona los recuerdos de otro individuo (se tardó más de un año en construir una cámara capaz de transmitir esa experiencia inmersiva).

Por si fuera poco, todos estos atractivos se veían potenciados por la localización temporal de la historia. Y es que la trama, escrita en primera instancia por James Cameron y pulida posteriormente por Jay Cocks, se desarrollaba justo en las dos noches anteriores al cambio de milenio: el 30 y 31 de diciembre de 1999. Unos ‘días extraños’, efectivamente, que vistos desde la perspectiva actual ya no parecen tan emocionantes, pero que en 1995 se vislumbraban con una mezcla de expectación e incertidumbre, cuando no, directamente, de pesimismo (recordad el pavor que infundía el temido ‘efecto 2000’).

 

Bigelow

 

Recrear la Nochevieja que debía dar entrada al siglo XXI, por tanto, se convirtió en uno de los principales retos de la película. Un desafío que se complicaba aún más al tener que simularla en una gran urbe como Los Ángeles. Sin embargo ningún reto (ya lo sabéis) resulta demasiado grande cuando está implicado en él James Cameron, que también ejercía como productor. Y por eso, la solución que se ideó para solventar el problema acabó resultando casi tan gigantesca como la ficción que se pretendía reflejar.

Las escenas finales en que la multitud celebra la llegada del año 2000 se terminaron rodando con unos 12.000 extras en la esquina entre 5th Street y Flower Street, junto al Westin Bonaventure Hotel y la biblioteca pública de Los Ángeles, en pleno centro de la ciudad californiana. Se contrataron decenas de empleados de seguridad para controlar a la masa (muchos de ellos policías fuera de servicio), se cerraron al tráfico las cuatro manzanas adyacentes y se reservaron casi un millar de habitaciones del mencionado hotel Bonaventure. Sin embargo, pese a la complejidad que entrañaba esta operativa (que terminó costando 750.000 dólares), esto no es lo más curioso del asunto. Lo realmente peculiar es que todas esas personas fueron convocadas a un evento real. Un espectáculo anunciado de forma exhaustiva en la prensa y radio locales y que, bajo el nombre de Millenium, daba a los asistentes la posibilidad de viajar cinco años en el tiempo y celebrar con antelación la ansiada Nochevieja del último día de 1999 (previo pago de 10 dólares).

 

Fiesta

 

Para que el evento fuera un espectáculo en sí mismo, más allá de lo que tenía que ver con la filmación, la productora contrató a los promotores de ‘raves’ Moss Jacobs y Philip Blaine, que a su vez se encargaron de convocar para la ocasión a grupos con renombre como Aphex Twin o Deee- Lite (Groove Is In The Heart, ¿recordáis?). El concierto/rodaje comenzó a las 9 de la noche de un sábado y finalizó a las 4 de la madrugada, y para acentuar las similitudes con otro de los temas de la película (la adicción), varias personas tuvieron que ser hospitalizadas por sobredosis de éxtasis.

La mayoría de los asistentes, no obstante, disfrutaron de la experiencia con esa alegría impostada con que se entregan a la diversión los figurantes de los especiales de Nochevieja (un guiño aquí para Álex de la Iglesia). Y no sólo eso: muchos de ellos se marcharon a su casa con premio. Y es que, además de la satisfacción de participar en uno de los thrillers más interesantes de los 90, algunos espectadores se llevaron un viaje a Hawái sorteado por la productora. Lamentablemente, semejante dispendio no pudo ser recuperado en taquilla. Pese a ser un film estupendo, Días extraños sólo recaudó una sexta parte de lo que costó.

Días extraños. Lunes 6 de agosto a las 22:00 en TCM

Diego Soto

 

 


Escrito por Miércoles 11 julio 2018

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