Los Coen y el barbero que siempre estuvo allí

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THE MAN WHO WASN'T THERE, Billy Bob Thornton, Jon Polito, 2001, (c) USA Films

 

La estrambótica melena de Javier Bardem en No es país para viejos; el flequillo a lo Cabeza borradora de John Turturro en Barton Fink; la obsesión de George Clooney por la gomina en O Brother!… Cualquiera que conozca la trayectoria de los Coen se habrá dado cuenta de la fijación que comparte la popular pareja de directores por los peinados, una inquietud que, si bien en los títulos mencionados tiene un carácter anecdótico, constituye un elemento fundamental en El hombre que nunca estuvo allí. Y no sólo en lo concerniente al argumento del film, sino también en la propia génesis de la película.

Todo comenzó a principios de los 90, mientras Ethan y Joel rodaban El gran salto (1994). Una de las escenas de este film tiene lugar precisamente en una barbería, y los hermanos Coen se enamoraron de uno de los elementos que el departamento de arte utilizó para decorar el local: un póster pegado a la pared en el que aparecían impresos diferentes peinados de los años 40.  A los directores les gusta tanto el cartel que, cuando se desmontó el set, se lo llevaron a su oficina y lo colgaron en un lugar en el que pudieran verlo a diario. “Empezamos a pensar en la persona encargada de hacer esos cortes de pelo”, explicaba Joel Coen en una entrevista con la BBC. “¿Cómo sería pasar el día entero haciendo lo mismo?”.

Lógicamente, la excusa de la peluquería sólo era el punto de partida de una película que, a nivel más profundo, volvía a explorar otro tema recurrente en la filmografía del dúo de cineastas (heredado a su vez de la literatura de James M. Cain): el interés por los tipos comunes metidos en oscuras tramas criminales. Sin embargo, la idea de la barbería siempre se mantuvo como uno de los pilares básicos sobre los que construir todo lo demás. Y de hecho, hasta pocos días antes de su estreno en Cannes, el film era simplemente conocido como The Barber Project.

 

 

Los Coen no desaprovecharon la ocasión de rendir tributo al póster que les había inspirado en una de las primeras escenas del film (esa en que el peluquero protagonista explica al espectador lo sencillo que es su trabajo una vez que has dominado los cortes principales: “rapado, a cepillo, ejecutivo”). Y para dar vida a este personaje, el dúo de cineastas eligió a Billy Bob Thornton, un tipo con el que compartían la misma aversión por la pompa y la artificiosidad de la industria y del que admiraban su inquietante hieratismo. “¿De qué va la película?”, preguntó Thornton cuando le propusieron unirse al proyecto. “De un barbero que quiere meterse en el negocio de la limpieza en seco”, respondió Joel. “Aceptó”, se limitó a contestar Thornton con el mismo laconismo de su personaje.

Antes de interpretar al taciturno Ed Crane, no obstante, Billy Bon Thornton tuvo que documentarse sobre su profesión, y para ello pasó varios días practicando en una peluquería californiana llamada Dirty Dan’s Clip Joint. Allí cortó el pelo a varios clientes (unos valientes), y cuando se sintió preparado, pasó a cortar las cabelleras de los extras que participaron en el rodaje del film. “Era divertido ver a Billy Bob cortando el pelo durante las tomas”, recuerda Ethan Coen en la biografía escrita por Ronald Bergan. “El problema es que Billy Bob pensaba que se le daba bien, como esos actores que aprenden a boxear para una película y luego piensan que de verdad pueden noquear a alguien. Era hilarante ver a los extras tensos mientras Billy Bob se disponía a raparles. A decir verdad, conseguimos varios cortes de pelo horripilantes”.

El hombre que nunca estuvo allí. Sábado 4 de agosto a las 20:05 en TCM

Diego Soto


Escrito por Martes 12 junio 2018

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